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28-F versus 20-N

el 20 mar 2012 / 22:15 h.

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Es probable que sea más el deseo de que no ocurra que lo que parece obvio, pero tengo la impresión de que desde numerosos foros se presentan las elecciones andaluzas finiquitadas mucho antes de que éstas se celebren, como si nada se jugara en las mismas, incluido el resultado.

Parece que estemos ante un partido amistoso ganado antes de bajar del autobús, cuando en realidad estamos ante una de las elecciones más importantes de toda la vida democrática andaluza, en las que no sólo se dirime quién dirigirá los designios de Andalucía en los próximos cuatros años, sino qué papel va a jugar Andalucía en la conformación del Estado; un Estado en proceso de gestación liberal que precisa de la comunidad más numerosa para cerrar el círculo. Lo que en Andalucía se juega el próximo domingo no es tanto la alternancia de poder como decidir si Andalucía forma parte definitiva del Estado liberal surgido de las urnas del 20-N o, por el contrario, sigue formando parte del espíritu autonómico nacido en esta tierra un 28-F, colocándose frente al Estado.

Parece como si el tiempo se hubiera detenido y tuviéramos que volver a nuestras antiguas posturas de aquel 28-F: Arenas defendiendo a un Estado que abjura de Andalucía y su realidad, y el resto de las fuerzas políticas abogando por un avance en el autogobierno como proceso de convergencia territorial. Las elecciones Andaluzas suponen un reto para el mantenimiento, o no, de la esencia del Estado de las Autonomías en un momento en el que la derecha y el Tea Party ibérico las critican en favor de un modelo más centralista y dirigido desde Madrid.

Nunca en Andalucía hubo unas elecciones más políticas que las actuales y nunca España se jugó tanto en ellas.No es la doble España, ni mucho menos, tampoco es Griñán o Arenas o la alternancia del poder a la que nos somete el bipartidismo.

La ciudadanía, consciente o no, va a tener la oportunidad de poner de nuevo blanco sobre negro la relación de Andalucía con España, repitiéndose los roles del 28-F, y tendrá que decidir si plegarse al Estado y sus recortes, incluida la autonomía andaluza, como defiende Arenas, o, por contra, adoptar fórmulas identitarias propias, como pretenden los partidos de la izquierda, que permitan contraponer desde Andalucía las políticas autonómicas del bienestar frente a las políticas liberales. Curiosamente, como aquel 28-F, el resultado del domingo dependerá de la participación y de ella el que nos unamos al espíritu del 20-N o continuemos con el del 28F. No es poco.

Por Marcos Quijada, profesor. Fue alcalde de Osuna. 

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