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Cultura

‘30 años de oscuridad’, memoria andaluza en la carrera del Goya

el 29 ene 2012 / 19:43 h.

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    El mes próximo, la productora sevillana La Claqueta cumplirá una década de vida, pero el regalo de cumpleaños ya lo ha recibido: una candidatura al Mejor largometraje documental en la próxima edición de los Goya por su película 30 años de oscuridad. La cinta, dirigida por Manuel H. Martín y todavía pendiente de estreno oficial, narra un triste récord mundial: el de Manuel Cortés, que permaneció oculto como topo en su casa de Mijas (Málaga) desde el final de la Guerra Civil, en 1939, hasta la amnistía decretada por Fraga, en 1969.

    Después de trabajar sobre otros personajes andaluces como Sánchez Mejías o Bécquer, el equipo de La Claqueta empezó a indagar en las circunstancias de aquellos hombres que, como Cortés -que inspiró a Robert Frazen su libro Escondido-, vivieron escondidos durante años por temor a las represalias del régimen.

    No obstante, la falta de documentación -en muchos casos las familias, empujadas por temores similares, destruían cualquier rastro- sugirió una fórmula sorprendente: plantear el documental como una novela gráfica animada o motion cómic, en la que se intercalan testimonios y archivos fílmicos de la época. Las voces de Juan Diego y Ana Fernández aportan la profundidad necesaria para un filme que ha logrado conmover a los miembros de la Academia en un año muy disputado, en el que 54 filmes pugnaban por meterse en la final. "La familia de Cortés me hablaba de su abuelo como de un fantasma, alguien casi sin identidad", explica Martín. "Eso daba un aire de fantasía, como de relato de miedo. Pero lo que más nos impactó es descubrir que, más que una historia de guerra o posguerra, sino de supervivencia humana: la de los topos y sus familias, cuyas vidas se convirtieron en un thriller".

    La auténtica "losa" que estos parientes debieron cargar durante aquellos desesperados encierros se manifestaba, según el realizador, en los más nimios detalles. "Había que tener un cuidado tremendo, por ejemplo, en la lectura del periódico: sólo podías hacerlo con el que envolvía la comida en el mercado. En una época de puertas abiertas, había que evitar cualquier ruido, pasar el mayor tiempo metido en el zulo. Mucho cuidado, también, con la vida conyugal, pues dejar embarazada a la esposa podía acarrear un serio problema. Incluso hubo topos que vivieron vestidos de mujer, porque si no había otro varón en la casa, no podías tender ropa masculina a la vista de todos. Era el terror permanente: cualquier desliz podía ser tu condena", enumera Martín.

    Pero lo más sorprendente fue, siguiendo el relato del realizador, el desenlace de muchas de estas historias: "Cuando salen en el 69, nadie les hace un juicio. Pasaron décadas escondidos, en la mayoría de los casos, sin haber cometido crimen alguno, sólo por estar en el sitio menos apropiado en el momento menos apropiado. En el caso de Cortés, su delito fue ser alcalde de Mijas porque era de los pocos del pueblo que sabía leer, pero hay constancia de que incluso impidió ejecuciones de señoritos a manos de los anarquistas. En todo caso, rehusamos hacer de 30 años de oscuridad una obra politizada: es un tema humano, nada más", añade.

    La cita ahora queda fijada para el próximo 19 de febrero, día en que se celebrará la entrega de los Goya. Y aunque parezca un lugar común, en La Claqueta aseveran: "Estar ahí ya es un sueño que nunca creímos que se pudiera cumplir. Los documentales tienen su cauce en los festivales, pero una nominación abre muchas puertas".

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