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30 kilómetros de fe

El pueblo del Viso del Alcor recorre a pie la distancia que le separa de la Puerta de Palos. Esta madrugada cientos de vecinos y otros tantos de municipios cercanos tomarán la senda que hace 75 años inauguró un sacristán

el 14 ago 2014 / 12:00 h.

CATEDRAL-03 Numeroso devotos deEl Viso del Alcor estuvieron ayer en la novena de la Virgen de los Reyes, en la que se recordaron los 75 años de esta peregrinación del 15 de agosto. / J.m. Paisano Con los ojos vendados, descalzos o en silencio. Apenas una mochila a la espalda y, para algunos, una vara como mejor compañera para recorrer los 30 kilómetros que les separan de la Puerta de Palos. Los vecinos del Viso del Alcor salen al encuentro de la Virgen cada madrugada del 15 de agosto. Lo hacen a pie, siguiendo una senda que inauguró hace 75 años el antiguo sacristán del convento. Desde entonces, no han dejado de recorrer este camino de fe. CATEDRAL-01Es la primera peregrinación de la Virgen de los Reyes de la que se tiene constancia. También quizás de la más numerosa. Casi 300 almas discurren, a ratos en hilera, a ratos en grupo, por la carretera que va de Mairena del Alcor a Alcalá de Guadaíra. Les mueve una devoción sincera a la Patrona de Sevilla y también alguna que otra promesa. «No es una romería folclórica. Vamos rezando, realizando oraciones y también aprovechamos para confesarnos», explica Antonio Gavira, teniente de la asociación visueña de la Virgen de los Reyes y actual sacristán del convento del Corpus Christi, templo donde nace la idea de venir andando a la procesión de la Virgen de los Reyes. Todo comienza en 1939. Manuel Guerrero Pérez, antiguo sacristán del convento, concibe esta idea para dar gracias por el final de la guerra. «Lo echó de promesa», explican los más veteranos del pueblo, donde todavía se recuerda cómo fue aquel primer camino que comenzó «por la tarde» y del que, según se cuenta, se hizo eco hasta la prensa de la época: «Lo tachaban de loco, porque eso de hacer 30 kilómetros andando durante dos días no estaba muy bien visto en aquellos años», aseguran sus convecinos. Por suerte el pueblo no lo vio así y en seguida comenzaron a sumarse los primeros peregrinos. En su origen, esta expedición mariana constaba de dos jornadas, con varias horas de sueño en Torreblanca antes de encarar el último tramo hasta Sevilla. Con el paso de los años el dispositivo fue revistiéndose de una cuidada liturgia y de una espiritualidad concentrada en la madrugada. El actual formato comienza con la tradicional bendición del convento la tarde antes (19.30 horas). Los peregrinos parten de este punto en el que se venera una antiquísima copia de la Virgen de los Reyes. La talla, de las pocas del pueblo que no ardió en los años convulsos –sí se perdió la imagen de la patrona, Santa María del Alcor–, está fechada a mediados del siglo XVIII y sale en procesión el domingo anterior al 15 de agosto después de una serie de cultos. CATEDRAL-02 Los devotos abandonan el pueblo por el Parque de la Constitución para seguir en dirección a Mairena del Alcor. En los terrenos de la feria de Mairena se hace el primer alto y se suman los primeros grupos de peregrinos. Aquí las oraciones tienen un destinatario muy concreto: «Rezamos por un peregrino que tristemente murió atropellado por un coche», aclara Gavira. De Mairena a Alcalá, municipio que alcanzan pasada la medianoche y donde también se incorporan más caminantes. El paso ante el cementerio alcalareño invita a recordar a los que ya no pueden hacer el camino: «Siempre nos acordamos de nuestros difuntos, que tanto nos enseñaron a querer a la Virgen», apunta el sacerdote José Manuel Pineda, hijo del pueblo y un asiduo a esta caminata devocional de la que dice dar «muchos frutos espirituales» a quienes la realiza. El perfil del peregrino es muy diverso. Desde jóvenes a personas más mayores que no dudan en tomar la vereda del 15 de agosto, pese a los achaques propios de la edad: «Somos como una gran familia. Estamos todos pendientes de todos. Resulta emocionante ver cómo los chavales ralentizan su paso para adecuarlo a quienes van más lentos», resalta Gavira que comparte esta impresión con el presidente de la asociación filial, Artemio Pineda. Esta «auténtica catequesis de fe en la calle» va acortando distancia «por la vía de servicio o por la orilla de la carretera» que va de Torreblanca a la zona de los Arcos. Dos coches de la Guardia Civil y este año también uno de Protección Civil velan por su seguridad, aunque para muchos, el banderín de la Virgen que portan –de estreno por las bodas de platino– es el que les protege. Ya en la ciudad hay quien aprovecha para endurecer su penitencia de cara a los últimos metros. Es la hora de descalzarse, vendarse los ojos o incluso no mediar palabra. «Es uno de los momentos más emotivos y también de mayor nerviosismo, pues dentro de poco estaremos viendo la Virgen», resaltan quienes lo han vivido en primera persona. La ruta por la ciudad va por la avenida de Luis Montoto y Santa María la Blanca para consumar el descenso a la plaza Virgen de los Reyes por la calle Mateos Gago. Minutos antes de la cinco de la madrugada, se encuentran de frente con la Puerta de San Miguel, la puerta de los peregrinos de la Virgen. «La gente del Viso somos los primeros en llegar», antes incluso que otros provenientes del Aljarafe. Allí aguardan hasta que pueden acceder al interior de la seo y asistir a la primera de las misas ante el paso, a eso de las 5.30 horas. «He visto a mucha gente llorar. Rezar con mucha fe, se desbordan las emociones al completar el camino». Una amalgama de sentimientos que ha ido creciendo en estos 75 caminos. Esta noche cada uno de los pasos que se den hasta la Virgen estarán impulsados por una promesa o por una historia personal que sólo conocen quienes se echan a andar.

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