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34.000 españoles necesitan una excedencia para criar a sus hijos

La conciliación entre la vida laboral y familiar se ha convertido en una tarea tan ardua que ya se asume como normal la táctica de hacer un paréntesis en la vida laboral, pidiendo una excedencia, para criar a los hijos. Lo hicieron 34.816 españoles en 2007, un 95,7% de los cuales eran mujeres.

el 15 sep 2009 / 03:08 h.

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La conciliación entre la vida laboral y familiar se ha convertido en una tarea tan ardua que ya se asume como normal la táctica de hacer un paréntesis en la vida laboral, pidiendo una excedencia, para criar a los hijos. Lo hicieron 34.816 españoles en 2007, un 95,7% de los cuales eran mujeres.

Así, en 33.335 de los casos fue la madre la que se acogió a este derecho, mientras que sólo lo hicieron 1.481 hombres. En este sentido, siete comunidades conceden ayudas económicas y tres de ellas -Castilla La Mancha, Galicia y País Vasco- incentivan con cantidades más altas a los varones que se acogen a estos permisos. Casi nueve de cada 10 excedencias por razones familiares están motivadas por la crianza de los más pequeños. El resto, son para el cuidado de mayores o dependientes.

Por ambas razones, en conjunto, 40.237 empleados (el 10% funcionarios) se alejaron de sus puestos de trabajo algún tiempo a lo largo de 2007. 2.327 eran hombres, según datos del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. El número de asalariados que se acogen a estos permisos aumenta cada año, en especial entre los varones, aunque siguen siendo muy pocos. Las cifras totales se incrementaron un 21% entre 2005 y 2007, período en el que los hombres que optaron por ocuparse de los hijos han pasado del 3,3% al 4,3%, mientras que la proporción de los que se retiran voluntariamente por atender a otros familiares es mayor, un 15%, porcentaje estable en los tres años consultados.

El acceso de la mujer a mejores empleos, la maternidad tardía, la primacía de la vida personal sobre la laboral o algunas mejoras por la Ley de Igualdad -mantenimiento del puesto de trabajo y cómputo del tiempo como periodo cotizado-, pueden influir en el aumento de solicitudes, pero la responsabilidad familiar está, a todas luces, muy lejos de un reparto igualitario. De hecho, tal y como revelan los datos del Ministerio de Trabajo, falta conciencia social, pues todavía más de un 30% opina que la mujer debe trabajar menos que el hombre para dedicarse con mayor intensidad a los suyos.

Compensa. "Hay que echar cuentas, prescindir de un sueldo, aplazar proyectos como cambiar de casa o coche y tirar de los ahorros: calculo que me ha costado unos 12.000 euros, pero ha valido la pena", declara V.Navarro, 40 años y padre de dos hijos, después de seis meses entregado a Nicolás, el más pequeño. "Con mi primer hijo estaba plenamente dedicado a mi profesión y ni me lo planteé. Me arrepentí. Cuando nació el segundo, decidí que no podía perdérmelo", señala. "¿Estás en paro?", le preguntaban en el parque donde, a diario, con su niño, coincidía con madres y cuidadoras de otros bebés.

Los abuelos también desconfiaban de que pudiera hacerlo bien. La experiencia fue "estupenda" y ha enlazado con una reducción de jornada. Una de las mayores satisfacciones, dice, es cuando Nicolás, "al vernos, me echa los brazos a mí, en vez de a su madre". Otra, oír las alabanzas de la pediatra sobre lo bien que le cuida. Una vivencia así te "abre los ojos", asegura. "Permite ver que tu profesión no es tan importante, a no ser que sólo vivas para ello, y lo duro que es el trabajo de la casa. Un no parar". "Y no tiene por qué suponer un paso atrás", responde desde su mesa de trabajo.

Pero no siempre es así. El embarazo es el primer riesgo laboral para la mujer y en muchos casos visto como un obstáculo para desarrollar la carrera profesional, en particular por las del sector privado (32,8%) y las autónomas (32,5%). Las funcionarias se sienten menos afectadas (23,4%), según la última encuesta de Calidad de Vida en el Trabajo.

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