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39.000 días con Sevilla

«Un diario ameno e interesante que pueda penetrar como un amigo en todo hogar honrado». Así se presentó El Correo de Andalucía en su primer editorial al nacer el 1 de febrero de 1899, hace hoy justo 110 años, y así ha luchado por mantenerse durante un tiempo en el que ha contado el día a día de Sevilla a lo largo de tres siglos diferentes.

el 28 sep 2009 / 15:37 h.

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Decano de la prensa sevillana y uno de los periódicos más antiguos de España, asomarse a las páginas de El Correo de Andalucía es hacerlo a la propia historia de Sevilla. Pero también es hacerlo al presente, al latir de la ciudad y su provincia, y con ello al futuro de los proyectos que se anuncian y que, cuando lleguen, se contarán aquí.

Porque El Correo ha mantenido durante estos 110 años un compromiso con Sevilla y Andalucía, pero sobre todo con sus lectores, ateniéndose a la apuesta por la pluralidad informativa que también se anunciaba en aquel primer editorial del 1 de febrero de 1899: "Todo cabrá en El Correo". Así se apuró lo que quedaba del siglo XIX, se recorrió todo el XX y se ha andado ya casi una década del XXI, con un espíritu que ha acabado por identificar a Sevilla con El Correo porque al fin y al cabo somos casi lo mismo: servimos a la ciudad porque somos la ciudad.

Y es que no es fácil imaginarse una Sevilla sin El Correo, porque para ello habría que remontarse a una ciudad sin un solo coche, sin Plaza de España, sin Sevilla ni Betis, sin Lunes, Martes y Sábado Santo, con sólo 32 hermandades frente a las 59 de hoy. En esa Sevilla de la España que acababa de perder Cuba y Filipinas nació El Correo, que como rezaba aquel primer editorial se presentaba como un periódico "eminentemente noticiero, con una información local, regional, nacional y extranjera". El diario se puso en marcha durante la regencia de la reina María Cristina, y desde sus páginas se informó del ascenso al trono de Alfonso XIII, de su amparo a la dictadura de Primo de Rivera, del advenimiento de la República, de la Guerra Civil, de la larguísima dictadura de Franco y de la llegada de Juan Carlos I y la tan ansiada democracia.

Acompañando este día a día de cuatro generaciones de sevillanos, El Correo ha vivido diferentes etapas editoriales que arrancaron con su nacimiento, de la mano de la Iglesia de Sevilla, hasta el día de hoy, en el que la empresa editora es el grupo Alfonso Gallardo. Diferentes responsables pero un mismo fin: si cuando vio la luz su primer número se definió a sí mismo como "ni carlista ni integrista, sino eminentemente católico y noticiero", hoy es plural, progresista y solidario, un periódico moderno y abierto a las nuevas voces de la sociedad civil.

El Correo cambió con la propia Sevilla, que pasó del blanco y negro al color de la era digital, de la ciudad volcada hacia dentro a la que hoy es capital de una moderna área metropolitana en la que viven casi millón y medio de personas. En ese tiempo, el periódico ha hecho bandera de su responsabilidad con los lectores y se ha modernizado como la propia sociedad en la que vive, adaptando sus contenidos para ajustarlos a lo que ésta demanda. Así han surgido nuevas secciones, nuevas formas de hacer periodismo y nuevos medios como la dinámica página web a la que asomarse para ver minuto a minuto cómo respira el mundo. Todo este esfuerzo fue reconocido en 2005 con la concesión de la Medalla de la Ciudad de Sevilla.

De esta manera han transcurrido 110 años que han servido para que Sevilla se mire, como quien se asoma a un espejo, en las más de 39.000 portadas que han llegado a los quioscos, con la confianza que los sevillanos sienten ante un periódico que se ha mantenido fiel a las palabras con las que su fundador, el por entonces todavía arzobispo Marcelo Spínola, trazó la línea que debía guiar al recién nacido periódico: "Que ni una sola letra de las que en él se publiquen dejen de encaminarse a la defensa de la verdad y de la justicia".

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