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450 años de camino por las calles de Sevilla

El merino crema y el terciopelo negro de las túnicas de la cofradía lucieron en un Jueves Santo recuperado, sin lluvia ni excesivo calor. Fueron a su ritmo, demorándose en el barrio pero firme en su recorrido. Con la música como acompañamiento inigualable, la Virgen del Rosario y el Señor de la Oración en el Huerto volvieron a las calles de la ciudad, que se volcó con ambos

el 16 sep 2009 / 01:10 h.

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Para Antonio Alcaide ayer era un gran día. A pesar de ser el primer Jueves Santo que, después de 28, no iba a portar sobre el costal al Señor de la Oración en el Huerto, este vecino de la calle Divina Pastora, cerquita de Feria, estaba exultante. "Mis compañeros de cuadrilla me han hecho un homenaje y eso es muy grande", explicaba mientras ajustaba las flores del paso. "Soy prioste desde hace 4 años y hoy me dedicaré a que todo salga bien desde fuera". Su mujer, Mercedes, también portaba un ramo de flores. "Han sido mis amigas porque dicen que también lo merezco". Así que ayer, en Casa Vizcaíno, el bar junto a la capilla de Monte-Sión, lo estaba celebrando toda la familia. Apostada junto a la puerta, Leopolda Gil, de Torreblanca, recordaba a su marido: "Toda mi familia es de la hermandad y a mi marido le dieron un reconocimiento por ser uno de los mejores costaleros de la Virgen durante 20 años". También ayer era un día grande para ellos. Para ellos y para la hermandad: era el Jueves Santo de su 450 aniversario. Estaba a punto de salir a la calle y realizar su estación de penitencia.

Ni la estrechez de la puerta de la capilla, ni lo abarrotada que estaba la calle Feria y la plaza hicieron mella en la salida del Señor de Monte-Sión y de la Virgen del Rosario. Había ganas y se notaba.

Ya en las calles y con el tintineo de los doce rosarios en los varales, la Virgen encadenó una marcha tras otra para salvar, casi del tirón, el trozo que separa la capilla de la calle Correduría.Entonces sí, era el momento de iniciar la oración.

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