Feria de Abril

75 años tardó en cumplirse la idea del traslado a Los Remedios

En una España muy distinta a aquélla en que surgió la idea, con una sociedad ya desarolllada y encaminada hacia la democracia, se hace el traslado tras el esfuerzo gigantesco del alcalde Juan Fernández.

el 09 may 2014 / 10:41 h.

No se puede Vd. imaginar cómo ha cambiado esto, cómo ha cambiado España desde lo que le conté ayer, 1964, los 25 años de paz: hecha, por fin, estos años la revolución industrial que los ingleses hicieron en el s.XVIII y todos los demás en el XIX, nos hemos organizado, nos hemos cultivado y nos hemos enterado de cómo funciona eso del mundo y la política, y nada más acabar ese festejo empezamos las protestas y manifestaciones estudiantes y trabajadores de tal manera que, llegado el 67, ya eran un clamor continuo por las calles y un ejercicio estimulante de puro atletismo delante de los grises. Momento histórico de la inauguración de la Feria en Los Remedios; en primer término, el alcalde Juan Fernández / Foto: El Correo Momento histórico de la inauguración de la Feria en Los Remedios; en primer término, el alcalde Juan Fernández / Foto: El Correo En pocos meses todo el disgusto acumulado, todo el deseo de participar y de decidir por nosotros mismos salió a la luz, salida que se vio facilitada por la ayuda económica que el papá Stalin de turno, Breznev, nos enviaba para montar la orquesta. Y es que la URSS ya se había dado cuenta de que su sistema iba a la ruina y que su única salida era la de todos los megalómanos de su clase, sean personas o imperios: la huida hacia adelante; para ello tenía 200 millones de esclavos y el producto de lo que trabajaban, ¡hala!, para intentar el mismo sistema (que había fracasado con ellos) en occidente. Nuestra curiosa situación sociológica hizo que esa sinrazón soviética de la huida hacia adelante a nosotros nos sirvió de ayuda, como quedó dicho, y de punto de apoyo para el objetivo de comerle el terreno a los enemigos propios. Tan popular y sincero era el proceder de la juventud de todo occidente que en el subsiguiente mayo del 68 prendió también en la nación del Este más rica y democrática antes de la guerra mundial, Checoslovaquia, cuya población se apuntó al movimiento con toda la energía que le permitían sus fuerzas: fue la Primavera de Praga (véase La insoportable levedad del ser). Si eso era en 1967-68, imagínese cómo estamos a la altura del 73, incluso a nivel mundial: crisis total en España con un Franco renqueante (y a punto de que en diciembre le maten a Carrero Blanco varias fuerzas ocultas organizadas para el caso); crisis en el mundo, con Nixon a punto de caer con el Watergate; crisis en los países del Este, donde la URSS lo arregla todo con tanques por las calles; crisis en economía, en la que se está dando un fin de ciclo que se precipitará con la crisis del petróleo que comenzará en agosto, y crisis en el trabajo -decíamos entonces: fíjese en las cifras- con un paro en Sevilla (4’7%) que duplica al de toda España (2’5), pero en el Prado ya no cabemos y, por fin, después de 75 años de indecisiones y retrasos, por fin nos vamos a Los Remedios, y El Correo, que ya opinó sobre el primitivo proyecto al salir a los kioscos en 1899, está también aquí en Los Remedios para contárselo a sus lectores de 1973, y a todos ustedes. Porque fue nada menos que en 1898 cuando se dijo por primera vez que en el Prado no se cabía y que había que llevarse la Feria a otro sitio, y la idea, la ne-cesidad, se ha sentido en multitud de ocasiones –quizás la más fuerte en 1946, cuando se puso como fecha «definitiva» para el traslado la de 1948– porque al Prado desde entonces, desde el siglo pasado, no se le ha dejado de quitar espacio con todas las nuevas construcciones: primero fue llevar allí la Casa de Socorro que siempre estuvo en el Pasaje de Zamora; enseguida a ese centro de urgencias se añadió toda la acera de Menéndez Pelayo y la calle Conde de Cifuentes; después llegó la Exposición del 29, tanto por el lado de la Plaza de España como por el América Palace, es decir, la Avda. de Cádiz; luego la Estación de autobuses en el año 38 y todos los pisos que la rodean; por el otro lado toda la Avda. de San Sebastián que llegaba hasta la Huerta de Borbolla, Avda. de (la) Borbolla que se llamó más tarde, y por último los bloques de Diego de Riaño y todas sus paralelas hasta Capitanía Así que en este 1973 ¿qué queda del Prado?: el espacio, podríamos decir –exagerando como buenos andaluces– para una velada, para una buena velada, eso sí, pero, evidentemente, no el espacio suficiente para la mejor Feria el mundo, la de fama universal y la que se lanzó primero, y desde el momento de su creación –dada la idiosincrasia de los sevillanos– a darle tanta importancia a la fiesta como a las transacciones de ganado, resultando, al poco tiempo, mucho más fiesta que feria ganadera. Además de en el Prado (64.000 m2) hemos ido poniendo casetas, puestecillos y atracciones en los últimos años en otros 113.000 m2 por Menéndez Pelayo y Catalina de Ribera, por la Avenida de Borbolla y la Huerta de la Salud, por Palos de Moguer y hasta por Nicolás Alpériz, pero...¡imposible!, ya no cabemos, y el actual alcalde Juan Fernández Rodríguez-García del Busto se ha decidido a dar el salto a la otra orilla del río, a Los Remedios, en donde se han urbanizado 820.000 m2 y se han gastado casi 54 millones (de los de ahora, de los de 1973) en poner 16 Km. de tuberías para alcantarillado, se han explanado 165.000 m3 de tierra, se han rellenado otros 130.000, se han construido 25 Km. de bordillos de granito, se han traído 86.000 toneladas de albero, se han puesto 2.100.000 adoquines (que han salido gratis, porque son los quitados de la calle Pagés del Corro, recortados y reelaborados a pie de obra al estilo de como se hacen las cosas estos años), etc. etc., es decir, todas las infraestructuras para una moderna ciudad, porque «toda una ciudad» es lo que los sevillanos hemos montado todo este tiempo en el Prado y lo mismo hemos de hacer ahora aquí, en esta explanada cercana a Tablada para que nos dure, por lo menos, pensamos en este 1973, este año y 30 ó 40 años más. Pero como las exigencias de los sevillanos y de los nuevos tiempos han ido evolucionando, aquí ya hemos tenido que poner 7 transformadores con una potencia de casi 16.000 kw., y hemos tenido que prever suficientes accesos (ya que el tener coche se ha extendido a grandes capas de la sociedad; recuerden lo de la revolucion industrial que les dije antes: por fin, comparado con otras épocas, teníamos todos o casi todos trabajo, y trabajo especializado en muchos casos), accesos a la Feria que se concretan en la Ronda de Los Remedios–Santa Fe, la prolongación de la calle Asunción y la Avda. Ramón Carranza (así lo llama un servidor porque así se llamó siempre desde que era un gran almacenista en el Barranco en 1890; el de no sé quién empezó a decírselo y el que le gustara no quiere decir que sea suyo), y hemos creado aparcamientos para 11.000 vehículos («para que sobren» piensan en el Ayuntamiento) y 4 puestos permanentes de bomberos, con 4 coches patrullando constantemente conectados por radioteléfono con un jeep central, y con 18 bomberos de servicio fijo las 24 horas del día porque más de 30 incendios hubo en los últimos 20 años –el peor en 1964: se lo conté ayer– afectando, en total, a 140 casetas y eso es algo que ya no podemos consentir. Y con todo este inmenso preparativo y los consabidos planos en nuestro periódico para que todos sepamos llegar a cualquiera de las 700 casetas –a las calles se les han puesto nombres de toreros, en contraposición con los Infantes y los Presidentes del Gobierno y de la Exposición del Prado, propios de los años 20– y ya estamos en los días previos en los que, curiosamente, empiezan en nuestra ciudad más reuniones y congresos que en todo el año (el Club Europeo de Investigaciones sobre Grasas, la II Asamblea Nacional de Estudios bíblicos, la III Reunión de Cardiólogos del Sur,...), y eso sin contar toda la XIII Feria de Muestras Iberoamericana con la larga fila de autoridades, agentes y dependientes que cada stand trae consigo, y es que Sevilla «tira mucho» y todos intentan que el viaje y la estancia les salga gratis, pura picaresca, puro Rinconete y Cortadillo porque han pasado casi 5 siglos pero no hemos cambiado ni un milímetro Y a todos esos forasteros selectos (con sus casetas propias y pases y tarjetas para entrar en decenas de sitios), a los que atendemos con la misma gracia y cordialidad que a los de la más alta alcurnia, se añaden este año, con especial curiosidad, Kiko Ledgard (que es la persona más popular de España ahora mismo con su exitazo en el Un, dos, tres), Rocío Jurado en carne y hueso, la princesa Sofía haciéndole propaganda a su marido, a ver si Franco le hace, por fin, un hueco estable en las alturas; un importante holding financiero mundial formado por grandes inmobiliarias francesas, inglesas, alemanas y japonesas; la marquesa de Villaverde, los duques de Cádiz, Juanito Valderrama y Dolores Abril, la princesa Esperanza, los ministros de Exteriores de España y Portugal, la Polaca –sólo el último día: tiene mucho trabajo–, un grupo de 30 argentinos que están entusiasmados, etc. etc. Y el Padre Benítez bendice e inaugura la nueva Feria en una tribuna instalada junto a la portada a las 9 de la noche del lunes 30 de abril ante el director general de Bellas Artes, el gobernador, el alcalde y una inmensa muchedumbre que desde horas antes espera el acontecimiento (como verán, todavía no decimos evento, gracias a Dios), y esa misma noche la hermosa portada refulge con sus miles de luces y su pórtico con sus dos alminares y sus tres arcos, y en seguida se ilumina la Feria entera con sus 100.000 farolillos y 500.000 focos de luz. Trenes especiales llegan todos los días para la Feria, y 100 coches de caballo vienen a trabajar a ella desde de El Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda, Chipiona, Cádiz y decenas de sitios más formando caravanas que recorren hasta 200 Km. desde sus puntos de origen, y ya hay quien se atreve a decir (ya se huele 1975) lo que nosotros llevamos diciendo muchos años, y es que «la Feria es en este 73 más popular porque el pueblo participa más en el festejo». Guiados por ese ambiente, por esa idea, en la caseta La terraza la colonia gitana de Sevilla –250 calés– ha sido invitada a un almuerzo por la Secretaría de Viviendas y Refugios, y en otra caseta les han dado una fiestecita a 100 ancianos de la Corchuela, y 25.000 rosas ha repartido Pepe Luna en su caseta de Joselito el Gallo, 72, y hasta en el Sanatorio Psiquiátrico de Miraflores han montado una caseta y un paseo de caballos para los enfermos y numerosos artistas han actuado para ellos. Y ¿no hay toros, con tanta mudanza de la Feria y tanto fijarse en Los Remedios? Pues sí, naturalmente que los hay y hasta, siguiendo con la tendencia de los últimos años, con más corridas que días estamos en Los Remedios –¡qué raro suena, ¿verdad?, decir Los Remedios todavía!– siendo el triunfador Dominguín los días previos («Luis Miguel fue, es y será el número uno» llegamos a titular en letras grandes), pero en la pura Feria el amo, el triunfador total ha sido Paquirri, aunque hay quien opina que la mejor faena –y así la premian– ha sido la de Paco Camino (porque los premios y las encuestas han llegado al ámbito de los toros y de la Feria: premio de nuestro Correo de Andalucía al mejor ganadero; premio LM al que acierte el resultado de la corrida de los miuras; premio de Radio Popular a las mejores sevillanas: lo gana el conjunto Voces de Gines,...) Premios, y publicidad (al día siguiente Paquirri coge planas enteras con las dos orejas en la mano), y modas, modas para «informar» de que este año «se lle-van» los trajes de gitana de 2 ó 3 volantes, con lunares y con mantoncillo de flecos largos o mantones de Manila, porque una nueva sociedad nos está invadiendo a pesar de la crisis –que esperamos pasajera–, una nueva sociedad y una nueva Sevilla que ya tiene una nueva Feria en la que con amplitud, con higiene y con «todos» los problemas previstos, cabe entera, y cabe entera ella, Sevilla, y entera la ofrece a todos sus visitantes (dice la propaganda) para que la disfruten allí, o donde el tiempo nuevamente la traslade, durante otros 125 años. Y mañana les contaré la Feria histórica más difícil de todas, aquélla en la que todos veíamos que, por fin, después de casi siglo y medio, teníamos todos los derechos, pero algunos creían que eso no conllevaba tener responsabilidades.

  • 1