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A despertarla del sueño

Anoche ya se contaban por miles las personas que, ya bien entrada la madrugada, se arracimaban en torno al santuario para ver procesionar a la Virgen del Rocío sobre las cabezas de los almonteños. Después de un día de tensa espera, El Rocío vivía el inicio del vuelo de la Blanca Paloma.

el 15 sep 2009 / 04:39 h.

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Anoche ya se contaban por miles las personas que, ya bien entrada la madrugada, se arracimaban en torno al santuario para ver procesionar a la Virgen del Rocío sobre las cabezas de los almonteños. Después de un día de tensa espera, El Rocío vivía esta madrugada el inicio del vuelo de la Blanca Paloma.

De los actos oficiales de la Romería del Rocío, es la procesión de la Virgen el menos susceptible a los cambios o a las modas pasajeras. No hay reglas escritas, ni horas determinadas, ni un itinerario estricto y milimétrico. Quizás porque en esto de hacer despertar a la Virgen de su letargo anual en el presbiterio de su templo no hay más normas que aquélla que dicta que "siempre se hará lo que el pueblo de Almonte quiera". Palabra de almonteño.

A medida que avanzaba la tarde, en las casas de la aldea se cruzaban las apuestas: "¿A qué hora saltarán la reja este año los almonteños?". La impaciencia es grande después de todo un año de espera. La última referencia, la del año pasado, fija ese listón a las 3.06 horas, tres minutos más tarde que el salto de 2006 y ocho minutos antes de la hora (3.14 horas) en que se paró el reloj en la procesión del año 2005.

La de la hora del salto es una de las incógnitas que guarda el Lunes de Pentecostés. La duración del Rosario que parte de la Plaza de Doñana a las doce de la noche, en el que participan por orden inverso a su antigüedad los Simpecados de todas las hermandades filiales, es la única referencia que marca cada año el momento del salto.

Como imprevisible viene siendo también la duración de la procesión de la Virgen por las calles de la aldea. Una extensión marcada únicamente por el cumplimiento de visitar a los Simpecados de todas las hermandades filiales y rezar ante ellos una salve.

Dado el carácter casi inalterable de la procesión, a la hermandad Matriz no le queda más que ir introduciendo leves mejoras bien en las andas de la Patrona o en la distribución de los Simpecados de las filiales por todo el recorrido. Este año se rezará una salve más, ante el Simpecado de Morón de la Frontera, que ha estrenado en esta Romería su condición de filial.

Para facilitar la labor de los portadores del paso y la bajada de las andas desde el presbiterio a la nave de la iglesia, la hermandad Matriz ha ensanchado en algo más de un metro la amplitud de la cancela de la reja. Además, se han ampliado en 20 centímetros los basamentos cuadrangulares de los varales del paso para que sean los almonteños de mayor altura los únicos que puedan guíar y dirigir las andas de la Virgen durante su recorrido por la aldea.

Las flores de la Virgen, en tonos malva y rosa, son de estreno. Las ha realizado José Manuel Vega Morales, el hijo de la camarista. Y de estreno es también una pulsera de diamantes que ha regalado a la Virgen un rociero anónimo. Una alhaja más para la Señora.

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