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"A la espera de la autoridad competente"

Conde escenificó el estado del partido con sus palabras tras la renuncia de Viera. La tensión se repartió entre dos escenarios, el hotel La Motilla y el centro cívico Blanco White.

el 12 feb 2012 / 23:40 h.

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Nueve de la mañana. Tras una tensa semana y una recta final sin negociaciones por el enroque de las dos partes, los miembros de la Ejecutiva provincial recibieron un mensaje en sus móviles: la Ejecutiva que debía preceder al comité provincial quedaba aplazada a las once y media. Una hora después, a las diez de la mañana, José Antonio Viera, llevaba al extremo la situación de tensión de las últimas semanas y firmaba en un documento, que guardó y que sólo conocían sus más próximos, su dimisión en el cargo. Todo esto, antes de empezar a hablar y de que arrancara un día cuyas primeras horas se resolvieron en dos escenarios paralelos. El centro cívico Blanco White, entre Sevilla y Dos Hermanas, y el hotel La Motilla, a unos kilómetros.

En el primer escenario, el hotel, se reunía la comisión negociadora. Carmelo Gómez y José Muñoz, con la amenaza de presentar su propia lista y tumbar la ejecutiva provincial; Francisco Toscano y Javier Fernández con el secreto de que el secretario provincial ya había dimitido. Las negociaciones se prolongaban. Entraban nombres, salían otros. Y al otro lado del teléfono, Javier Fernández y Enrique Cousinou por parte de Viera, y la propia Susana Díaz y Fernando Rodríguez Villalobos por parte del otro sector. Todos coinciden que se rozó el acuerdo. Pero estalló.

El motivo está en el primer escenario. Los afines a Díaz se agolpaban a las puertas y presentaban quejas formales por el retraso. Pasaban las horas y no se convocaba la comisión ejecutiva. El entorno de Viera pedía tiempo, un último margen para el acuerdo. Poco a poco una mayoría de la ejecutiva se reunió, encabezada por Villalobos, mientras Cousinou advertía de que sin Viera no se debía empezar.

Volvamos al primer escenario. Los teléfonos siguen sonando. Y se eleva el tono y las advertencias. Cuentan que uno de los negociadores de Susana Díaz dio un ultimatum: "Tenemos mayoría, cinco minutos o presentamos nuestra lista". El entorno de Susana Díaz en la ejecutiva pide que entre el secretario provincial. Cousinou intenta frenarlo, pero éste entra y allí, tres horas después de firmarla anuncia su dimisión como secretario provincial del PSOE de Sevilla. Algunos ya lo sabían, otros lo intuían. De ahí las prisas por convocar la comisión ejecutiva provincial. La alcaldesa de Lebrija, María José Fernández, da un paso y anuncia que hay una lista. Un intento de extremis de seguir adelante.

Con la negociación disuelta, Viera llega al comité. Anuncia su dimisión. Le sigue en el turno de intervenciones, casi sin tiempo para aplausos, Antonio Conde, como miembro de la Ejecutiva Regional: "Estamos esperando que llegue la autoridad competente..." Es lo único que se pudo escuchar mientras el sector afín a Viera abandona en tropel el comité entre gritos y aspavientos. Una salida en bloque a la que siguió un aviso de la presidenta del comité de garantías del PSOE, Carmen Hermosín, "Nada de lo que se haga tiene valor". Se oyen abucheos. El debate es ahora qué hacer. Se esperan órdenes, vuelven a sonar los teléfonos.

Se toma una decisión. Seguir adelante como si no hubiera pasado nada con la mitad del partido fuera. La sala medio llena (o medio vacía) cuando se presenta una lista que se somete a la votación de quiénes quedan. Se hizo sin parte de la ejecutiva y sin parte del censo que se llevó el secretario de Organización al creer suspendida la sesión. Los corrillos fuera, la votación dentro. Y, tras recuperar los papeles para la votación, la lista se aprueba. Suenan aplausos tímidos y una extraña afirmación de la alcaldesa de Lebrija: "Ha sido un gesto de normalidad democrática".

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