Local

A la guerra por un puñado de bancos

el 05 sep 2011 / 20:13 h.

TAGS:

La concentración de ayer, en la Alameda, convocada por la AMPA 'Somos Escuela'.

El Colegio Público Huerta de Santa María nació de la ocupación (¿habría que decir ‘okupación'?) de unos padres que se encerraron para reivindicar allí un lugar donde sus hijos pudieran ser educados. Ese ADN guerrillero parece contagiarse de familia en familia y la Asociación de Padres de Alumnos ‘Somos Escuela' de este centro escolar es una de las más activas y militantes de Sevilla.

Puestos en antecedentes, estos padres, sus retoños y un buen manojo de vecinos dispuestos a hacer piña organizaron ayer una sentada para decirle el Ayuntamiento de Sevilla que quieren recuperar los bancos, los mismos que en la mañana del 26 de agosto "habían desaparecido", como por arte de magia, recuerda la portavoz de los padres, Soraya Salas.

Cerca de 200 personas se reunieron para orquestar la agenda de movilizaciones con las que reivindicar el objeto de sus anhelos: unos doce bancos que servían para que los papás vigilaran a los pequeños mientras jugaban en el parque infantil. La trifulca parece menor pero no lo es tanto cuando se descubre que del otro lado, los opositores a los banquitos brillan por su ausencia. "Se dice, se cuenta que el jaleo lo propiciaron dos vecinas que nadie conoce y que pidieron la retirada de los bancos porque generaban ruido nocturno", explica Soraya Salas.

Ella reconoce que "algunas noches un grupo de unas diez o doce personas se han puesto a tocar flamenco", pero cree que eso es problema de la policía: "Aquí todos estamos por el derecho al descanso pero también demandamos espacios públicos donde poder convivir". Al más puro espíritu 15-M, la concentración de ayer tarde se desarrolló con vestimenta asamblearia, megáfono de mano en mano y recolección de propuestas. Eso sí, ni un sólo alma quiere oír hablar de "enfrentamiento vecinal": "Sencillamente es mentira, no hay tal", concluye la portavoz, erigida en la máxima adalid de una causa que no debería de provocar muchos quebraderos de cabeza a la delegada del Distrito Casco Antiguo, Amidea Navarro (PP), quien sin embargo y hasta el momento no ha dado su brazo a torcer y tiene secuestrados a la docena de bancos en paradero desconocido."

Los técnicos del Ayuntamiento plantean volver a poner unos cuantos, pero en un lugar más alejado de los edificios y por tanto del parque infantil", afirma Javier Álvarez, "pero no nos satisface la idea porque no podríamos tener controlados a nuestros hijos". En medio del malestar, la asamblea -a la que acudió una pequeña comitiva de IU encabezada por la secretaria del grupo, Juana Martínez- concluyó en instaurar ‘Los lunes al suelo', o lo que es lo mismo, una protestona merendola con niños y papás los lunes a las 18.30 horas, acción que irá acompañada de otros actos más informativos e... incluso más arriesgados: "Si nos han quitado los bancos yo propongo que los artesanos del barrio nos construyan otros y los instalemos nosotros mismos", propuso un espontáneo generando un aplauso mayúsculo.

A unos metros de allí, no demasiados, pero sí los mínimos que exigía la prudencia, Josefa, vecina de la calle Feria y zoidista convencida compartía cerveza y aceitunas con María a la par que entonaba su particular e intransferible loa al consumismo: "¿Por qué montan tanto jaleo por unos bancos...? Como si no hubiera cosas más importantes por las que quejarse. Además, para bancos ya están los veladores de los bares", opinaba mirando de soslayo al cónclave de al lado.

Para hallar críticas de más peso hay que acudir, por ejemplo, a la comunidad de vecinos del número 57 de la Alameda. Ellos lamentan el guirigay montado por "unos tristes bancos" y ponen por delante la justificación de que "jamás han pedido su supresión... aunque sí su cambio de ubicación por estar muy próximos a las viviendas". Según este colectivo de ciudadanos, "el problema no está en estos padres si no en la movida nocturna que se concentra en las inmediaciones del parque infantil".

"Ni el Distrito Casco Antiguo ni los residentes se niegan a que se coloquen", ha indicado la comunidad, que apela al "derecho al descanso" como paso vital para la convivencia y que ha señalado que los afectados han denunciado ante el Ayuntamiento y, posteriormente, ante los tribunales -en un proceso propiciado por los incumplimientos de un bar que prefiere callar- la situación. "En agosto se fue otro inquilino, pero la propietaria se marchó en 1999, vive en otro sitio pagando la hipoteca, y todos los arrendados se han ido uno detrás de otro", cuentan desde este flanco, que ayer miraba desde las ventanas a hurtadillas a sus opositores.

  • 1