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A los 67 años, ¿sí o no?

Los jubilados de Sevilla aseguran estar viviendo su segunda juventud, por eso la mayoría de los consultados por El Correo ve injusto retrasar una etapa “esperada y merecida”.

el 02 feb 2010 / 22:16 h.

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"¿Echar de menos el trabajo?", pregunta asombradísimo el sevillano Ángel Cutrillas, de 76 años. "Desde que me jubilé a los 65 he empezado a vivir: viajo y voy a clases de baile. No echo de menos el campo ni un solo segundo de mi vida, y no hubiera trabajado una hora más de las necesarias. Creo que 50 años ya son bastantes, ¿no?" Y tanto que son bastantes. La propuesta del Gobierno de subir la edad de jubilación a los 67 años ha alertado a todos los sevillanos en edad de trabajar. A los que más alzan la voz aún les queda para rozar si quiera la década de los 60, por eso esta vez El Correo les da el altavoz a los que ya están en el otro lado (de este mundo, se entiende), y que pocas veces son escuchados, por qué no decirlo. Disfrutan de la "segunda juventud" (como la llaman) que hay tras las puertas de los 65, y por eso son los más indicados para contar si importa o no trabajar dos años más, y cómo se vive una vida que, de un día para otro, ha visto sus días, semanas y meses libres de obligaciones.

El progresivo envejecimiento de la población y la necesidad de mantener el sistema de la Seguridad Social a medio y largo plazo son los argumentos principales del Gobierno para plantear a la sociedad el retraso en la edad de la jubilación. La calle es fiel reflejo de lo que se está viviendo en el panorama político: todos los partidos de la oposición protestan; los sindicatos también. Los más mayores, los que ya disfrutan de un plan de pensiones, entienden la necesidad de tomar una medida, pero creen que hay mejores alternativas. "Hay que ser solidario con las generaciones venideras, no es justo que no disfruten de lo que nosotros disfrutamos hoy, por eso hay que buscar soluciones para mantener la Seguridad Social, pero sin restarle dos años a un descanso esperado y merecido", comenta Manuel Rodríguez. ¿Otras alternativas? "Subir los impuestos año tras año un poquito", dice Manuel Alfonso; o "bajar las pensiones más altas, a los que no necesitan tanto para vivir a esas edades, a los más ricos", añade María Grau.

María hace una buena matización: "A las más altas". El mundo de las pensiones es tan diverso como irregular: la media sevillana está en poco más de 800 euros, pero la media oculta muchas realidades menos afortunadas (que ya es decir): José Jarana, ex-carpintero de 76 años, recibe 550 euros al mes.El debate está abierto incluso en las redes sociales: 67 años trabajando, ¿son muchos años?

Nombre y apellidos: Manuel Alfonso Montero. Edad: 67 años. Dónde vive: Avenida Miraflores. Profesión: Era técnico en redes. “Me prejubilé a los 55 años, después de estar 40 trabajando como técnico en Telecomunicaciones. Hubiese seguido, pero la incertidumbre ante un destino lejos de los míos me hizo acatar las órdenes de la empresa. Ahora me dedico a mi huerto y soy feliz.”

Nombres y apellidos: José Jarana y Juana Santos. Edades. 76 y 69 años. Barrio donde viven: En la Macarena. Profesiones: Él era carpintero, ella era ama de casa. “A los 60, por una operación de ojos, dejé de trabajar como carpintero, lo que sido toda mi vida”, dice José mientras su mujer, que siempre ha sido ama de casa, lo mira y añade: “Desde que lo tengo en casa todo el tiempo soy más feliz, me ayuda en todo. Ahora vamos a pasear y al bingo, y le ha crecido la panza de tanta felicidad. ¿Lo peor? Los 550 euros de pensión por ser autónomo. Así es complicado.”

Nombre y apellidos: Ángel Cutrillas. Edad: 76 años. Dónde vive: Carretera de Carmona. Profesión: Antes era agricultor. “No echo de menos trabajar, ahora ha llegado el momento de vivir: desde los 65 voy a bailar todos los sábados al distrito de mi barrio, y hago viajes con el Imserso, el último que hice fue a Canarias”, cuenta Ángel. “Con los nietos no tengo tiempo de aburrirme.”

Nombre y apellidos: María Grau. Edad: 75 años. Dónde vive: En  el centro. Profesión: Jubilada. Antes trabajaba como funcionaria. “He sido funcionaria hasta los 65, y lo que echo de menos no es trabajar, sino a los compañeros. Nunca he dejado de hacer cosas, y ahora que tengo tiempo libre puedo dedicarlo a lo importante: cuidar a los demás como voluntaria en Manos Unidas”.

Nombres y apellidos: Manuel Rodríguez y Juana Parra. Edades: 68 años. Barrio donde viven: En el centro. Profesión: Ambos se dedicaban al comercio. “Antes vivíamos para el comercio, ahora vivimos para nosotros mismos”, asegura esta pareja. “La música y la investigación son mi verdadera pasión, y por fin puedo dedicarme a ello”, comenta Manuel. “A los 58 la empresa nos ofreció la prejubilación y no lo dudamos. Se echa de menos el primer mes, luego te das cuenta de que eso es la buena vida: ir a exposiciones y olvidar el estrés diario”.

Nombre y apellidos: Antonio Blanco Romero. Edad: 74 años. Dónde vive: En  Nervión. Profesión: Era delegado de una multinacional. “Me falta tiempo para hacer cosas. Me jubilé a los 66 años porque la empresa me necesitaba un año más y me apetecía. Al principio lo echaba de menos, pero ahora tengo más calidad de vida, tengo más tiempo para estar con mi mujer y los nietos, y voy al gimnasio”.

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