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Pepe Moral: "A pesar de todo, no hay nada que pueda sustituir la plenitud del toreo"

La vuelta de Pepe Moral a la plaza de Sevilla era una cita esperada que se ha hecho esperar demasiado.

el 19 jun 2014 / 08:00 h.

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Imagen 140604 PEPE MORAL 4 copiar La vuelta de Pepe Moral a la plaza de Sevilla era una cita esperada que se ha hecho esperar demasiado. El aficionado conoce bien las posibiliades de este diestro palaciego al que le faltó cancha en un momento clave para despegar en las ferias. El torero, recluido en los llanos de Los Palacios, sabe lo que se juega pero también conoce perfectamente sus posibilidades. La cita es esta tarde. La plaza, la de Sevilla. Sevilla se ha hecho esperar... Sí, se ha hecho esperar pero ya se sabe que hambre que espera hartura no es hambre ninguna. Estoy muy ilusionado, no tenía nada, y que te pongan en Sevilla es una puerta fundamental para volver a darte a conocer; poder torear en Madrid y seguir abriendo camino. Recuerdo un festival en el que mostró un gran nivel con un torazo de Torrestrella. El comentario unánime era lo bien que había estado. ¿Qué pasó después? Ese festival lo organicé yo en Los Palacios. Después de aquello confirmé en Madrid con una corrida del Conde de la Corte en una tarde un poco desabrida, con poco público. Pero estuve muy bien con un toro, dí una vuelta al ruedo y me repitieron con una corrida muy floja que no sirvió para Madrid. A raíz de aquello me marché a torear a México; también estuve en Perú. ¿Qué encontró por allí? De todo. En México me trataron muy bien, me sentí muy querido. Además, torear el toro azteca te da una dimensión distinta; disfrutas mucho con esas embestidas tan lentas. Lo de Perú fue otra experiencia. Llegué a coger un virus por alguna comida pero también fue una vivencia positiva. Estuve en Cajamarca pero no entré en el circuito desesperado de los pueblos andinos. ¿Los años de banquillo curten o desesperan? Yo me encuentro bien. Después de todo este tiempo parado piensas mucho y le das muchas vueltas a las cosas. Cada uno tiene lo que se merece y si estoy así a lo mejor es porque no pude triunfar cuando tocaba o que cuando triunfé no supe administrar bien las cosas. Ahora, después de tantos años entrenando como si fuera a torear cincuenta corridas, maduras y te planteas las cosas que verdaderamente persigues en el toreo. Ahora sé lo que busco, lo que quiero conseguir. ¿Ha llegado a cuestionarse si merece la pena vivir en torero? Muchas veces piensas que no te mereces la situación en la que estás metido y te dan ganas de cortar porque no encuentras el momento ni el lugar de demostrar lo que quieres alcanzar. Pero al final hay una llama interior que debe ser la fe y la confianza en uno mismo, en mis propias posibilidades. A pesar de este parón siempre fue un torero con buena prensa. La prensa siempre ha hablado bien de mí pero eso solo no vale. Lo que vale es llegar a Sevilla o a Madrid y pegar un zambombazo, como me pasó de novillero. El toreo es lo más bonito del mundo y a la vez es lo más duro y lo más difícil que hay. Pero no es imposible porque tenemos capote y muleta y el mismo toro que sale para todos Los toreros de su generación os habéis encontrado con una reducción radical de festejos. Ése es uno de los principales inconvenientes. Pero también están las condiciones que a veces te plantean. Yo podría haber toreado más estos años pero cómo… Desde que me apoderó Manolo Cortés he tenido las cosas muy claras. A los sitios hay que ir por derecho. Nadie te puede ningunear y quedarse tu dinero. Ha nombrado a Manolo Cortés, no le ha faltado ese apoyo. Él tampoco se ha aburrido. Es un puntal importante. Ha estado al pie del cañón, entrenando, apalabrando tentaderos, buscando toros… confiando mucho en mí. Nunca habría pensado que un torero de esa categoría iba a mostrarme tante fe. Muchas veces nos ponemos a hablar y parece que él tiene más seguridad en mis posibilidades que yo mismo. Cortés tiene fama de buen preparador de toreros. Antes de empezar a entrenar con Manolo toreaba según veía, buscándome a mí mismo... Desde que estoy con él he afinado mucho, especialmente con el capote. También con la muleta: he perfeccionado el muletazo, que ahora es más bonito y largo. A mí me ha aportado mucho y sabe mentalizarte. Para él sólo existe el toro, el toro y el toro. El caso es que hasta el último momento hubo emoción en la confección de los carteles. En un primer momento no salía su nombre. Yo no me enteré hasta el día antes de la presentación. La mayor parte de las combinaciones estaban ya hechas. Sonaban nombres de unos y otros…y vimos que no había hueco para mí. En un principio nos dolió pero la empresa al final supo acordarse de nosotros. El cartel tiene su propio argumento: tres toreros de Sevilla. Con Antonio Nazaré ya toreé en la corrida de la Virgen de los Reyes de 2009, en aquella nocturna de Martín Lorca. Con Agustín he alternado de novillero y tengo mucha amistad. Es un cartel muy bonito. Tiene alicientes para Sevilla. Hay que evocar aquella corrida de 2009 . Hubo gente y funcionó. Es verdad, fue otro cartel muy sevillano y la gente respondió a aquel horario nocturno. El público fue a los toros y supuso una oportunidad para nosotros. A pesar de todo, ¿el toreo sigue mereciendo la pena? Sentimentalmente, el toreo sigue mereciendo la pena. A veces, en la parte económica, no; sin olvidar que nos jugamos la vida. Pero no hay nada que me llene como el toreo. No hay nada que reemplace lo que sientes cuando pegas 20 muletazos.

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