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A seis meses de armar un difícil puzle electoral

Los partidos preparan sus estrategias para los comicios bajo el efecto Podemos, que puede complicar la formación de gobierno al PP y el PSOE, y los últimos escándalos judiciales.

el 01 dic 2014 / 12:00 h.

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puzzleLo habrá oído y lo oirá de aquí a mayo hasta la extenuación. Entramos en año electoral. En seis meses llegarán los comicios municipales, con la consiguiente campaña y precampaña por parte de los partidos, que desde hace semanas diseñan estrategias, encargan encuestas y se tientan la ropa ante un proceso que augura un resultado impredecible, bajo la sombra del fenómeno Podemos, esa formación que ha canalizado el descontento ciudadano que las grandes siglas han ido cocinando en estos años de crisis. Pero también bajo la sombra de la corrupción, que esta semana pasada dejaba en la cuneta de la política al portavoz municipal de IU, José Manuel García, quien dimitía de su cargo imputado en el caso Enredadera, ramificación del caso Madeja; una investigación judicial que también salpica al PSOE y que ayer mismo volvía a ser noticia con la supuesta mordida de un funcionario para ayudar a la campaña electoral del PP. Lo cierto es que, lejos de resolverse o de ir a menos, las sospechas de corrupción política –precisamente una de las causas por las que emergió Podemos como movimiento ciudadano– siguen llevando los tribunales a las primeras planas y elevando la indignación popular y el descreimiento en los políticos a niveles cada día más preocupantes. El levantamiento del secreto sumarial del caso no está dejando títere con cabeza. De momento, ha llevado a Juan Ignacio Zoido a mover ficha. El alcalde advertía ayer al ex jefe de Parques y Jardines Francisco Amores, cuyas declaraciones en el sumario sembraban dudas sobre el mismísimo Zoido, que o se retracta de inmediato o mañana mismo le cae encima una querella. He aquí la situación, a falta de seis meses para el veredicto de las urnas. Este periódico ha querido saber cómo afrontan las distintas fuerzas esta cuenta atrás. Desde el PP de Zoido, que gobierna desde 2011 con una cómoda mayoría absoluta, hasta hace algún tiempo creían bastante segura la renovación de la confianza ciudadana. Sin embargo, la irrupción de nuevas opciones, el resultado de las europeas y la filtración de una encuesta, supuestamente encargada por el PP-A, que da por perdida la Alcaldía sevillana, ha generado cierta incertidumbre. No obstante, desde el consistorio la contestación oficial es que el gobierno no está todavía pensando en clave electoral. Pero vistas las dos campañas que Zoido ha protagonizado hasta ahora, todo parece indicar que el regidor jugará la baza de la cercanía al vecino, que tan buenos resultados le dio en 2011, y la de seguir responsabilizando a la Junta de los grandes males de la ciudad y del atasco de los grandes proyectos, como la red de Metro, la Gavidia o el nuevo puente de Torneo. Los dos partidos de la oposición afrontan esta etapa de forma diferente. En el PSOE, donde Juan Espadas volverá a intentarlo por segunda vez –la última si no resulta elegido–, son conscientes de que muchos votantes les retiraron su apoyo en 2011, a modo de castigo por las decisiones del Gobierno de Zapatero. Ahora tratarán de recuperar ese terreno perdido, para lo que llevan tres años acercándose a los barrios, un feudo que su antecesor,Alfredo SánchezMonteseirín, descuidó en su última etapa. Mientras, en IU, que había emprendido su proceso de convergencia con otras plataformas dentro de Ganemos, la dimisión de su último portavoz, José Manuel García, imputado en la citada causa judicial, les ha cambiado el paso. Los socialistas tienen ya su estrategia clara: «Trabajar codo con codo con la gente para ganarnos su confianza. Nuestro objetivo es que los vecinos, los colectivos y las entidades participen en el diseño de nuestras iniciativas», señalan desde esta formación, que quiere centrar su campaña en las principales preocupaciones ciudadanas: empleo, economía, vivienda, servicios sociales y el estado de los barrios, sin olvidar las cuestiones que más rechazo han despertado a la gestión del PP, tales como la zona azul, que Espadas ya ha anunciado que derogará parcialmente. Desde IU miran con esperanza «el auge de opciones políticas que apuestan por la ruptura del régimen del 78», con las que han abierto un «proceso de confluencia que esperamos desemboque en una candidatura unitaria», señalaron miembros de esta fuerza, que recalcan que su marca no desaparecerá. No en vano, creen posible rentabilizar su labor de oposición de estos años. «Nos hemos dejado la piel denunciando los incumplimientos y los recortes de Zoido», subrayan, recordando que están elaborando su propio programa. El conocimiento de la administración que posee Espadas, que ha ocupado responsabilidades de gobierno en la Junta, va a ser empleado por el PSOE como su principal aval en la campaña, junto al supuesto respaldo de las bases socialistas. Sin embargo, son también conscientes de que soplan aires adversos para las fuerzas políticas tradicionales. Desde sus filas se aferran, en cambio, a los resultados de las últimas europeas, en las que elPSOE volvió a ser el partido más votado, y agregan: «Los estudios que hasta ahora hemos realizado nos muestran que estamos en condiciones de competir para ser la fuerza más votada en la ciudad». Por su parte, IU no ha abordado aún la cuestión del candidato, aunque quizá no tenga que hacerlo. Al margen de que García queda descartado, es Ganemos quien deberá decidir el mecanismo para escoger su rostro, un proceso no exento de riesgos para la coalición, que puede acabar fagocitada. Precisamente, sobre la irrupción de esta candidatura unitaria, con cierto aire a Podemos, el PSOE reconoce que es «un elemento a tener en cuenta», aunque le restan peso. «Aún no son más que siglas, una marca con mucho márketing y poco contenido. Lo que empezó como un movimiento ciudadano se está convirtiendo en una extrema izquierda que encaja poco con la mayoría de Sevilla», indicaron fuentes socialistas, que dejaron claro que estas nuevas opciones «no van a modificar» su estrategia. A la hora de establecer alianzas, ni PSOE ni IU adelantan movimientos. Se supone que aún no toca hablar de eso. Yquién sabe qué sorpresas faltan aún por salir.

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