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A un año de la tragedia de Alcalá

La investigación judicial continúa un año después de la muerte de la familia intoxicada.

el 13 dic 2014 / 11:52 h.

EL MATRIMONIO FALLECIDO EMPEZABA A RECOGER CARTONES A LAS SIETE DE LA MAÑANALa muerte de tres miembros de una familia de Alcalá de Guadaíra  (Sevilla) tras una intoxicación inhalatoria con fosfina procedente de  unos tapones de plaguicida almacenados en el cuarto de baño de su  vivienda cumple este domingo un año en plena investigación judicial  por parte de la juez de Primera Instancia e Instrucción número 2 de  Alcalá, quien mantiene imputadas a cuatro personas en relación a  estos hechos, han informado a Europa Press fuentes del caso. Fue a las 02.55 horas del 14 de diciembre de 2013 cuando el centro  coordinador de Urgencias y Emergencias Sanitarias de Sevilla recibió  una llamada procedente de un domicilio situado en Alcalá de Guadaíra  en la que se solicitaba asistencia por un cuadro de náuseas y  vómitos, por lo que el centro coordinador envió un Equipo Móvil del  Dispositivo de Cuidados Críticos de Urgencias de Alcalá, compuesto  por un médico, un enfermero y un conductor, quienes atendieron a  todos los miembros de la familia. A las 9,09 horas del mismo día, el centro coordinador de urgencias  y emergencias de Sevilla atendió una nueva llamada en la que se  solicitaba asistencia sanitaria desde el mismo domicilio debido a un  agravamiento de los síntomas, por lo que se envió nuevamente un  Equipo Móvil del Dispositivo de Cuidados Críticos y Urgencias que al  llegar al lugar encontró a dos adultos en estado grave y a una niña  de 14 años en parada cardiorrespiratoria. Finalmente, fallecieron el matrimonio compuesto por Enrique Caño,  de 61 años de edad, y Concepción Bautista, de 50 años, y una hija de  14 años, mientras que la hermana de ésta, de 13 años, salvó su vida. CUATRO IMPUTADOS En este marco, la juez encargada del caso ordenó a la Policía  Judicial que investigara cómo accedió esta familia a los tapones  localizados en el cuarto de baño de su vivienda y de los que partiría  la mencionada intoxicación inhalatoria, pues los tapones  correspondían a envases de un plaguicida altamente tóxico y las  normativas que regulan la materia estipularían la recogida y  tratamiento específico de este tipo de residuos que, finalmente,  acabaron en poder de estas personas. En este sentido, y como consecuencia de dicha investigación, la  juez instructora ha imputado en la causa a cuatro personas por el  reciclaje de tapones de plaguicida que provocaron el fallecimiento de  esta familia el 14 de diciembre de 2013, como son la gerente y un  empleado de la empresa de gestión de residuos peligrosos Alansu S.L.  y el encargado y un socio de la chatarrería Reciclados Nivel. El pasado mes de septiembre, la gerente de la empresa de gestión  de residuos peligrosos imputada, identificada como María Rosa S.M.,  aseguró que los tapones "fueron sacados" de la empresa "sin su  consentimiento" en diciembre de 2013 --cuando ocurrió la tragedia--,  añadiendo además que "pensaba" que Reciclados Nivel disponía de  autorización de la Junta de Andalucía para la eliminación de residuos  tóxicos. AlcalaDeGuadaira006La declaración de María Rosa S.M. estaba prevista para el pasado  mes de julio, pero fue suspendida debido a que su defensa había  recurrido su imputación en el caso, aunque posteriormente desistió.  El pasado mes de septiembre también comparecieron como imputados ante  la juez un trabajador de la empresa de gestión de residuos peligrosos  implicada y un socio de la chatarrería Reciclados Nivel. En la causa, asimismo, hay un cuarto imputado, como es el  encargado de esta última chatarrería, identificado como Pedro Antonio  G.C. y a quien la instructora atribuye un presunto delito contra el  medio ambiente en concurso con tres delitos de homicidio imprudente  por no reciclar de manera adecuada los botes de plaguicida que  causaron la muerte de la familia. Este imputado aseguró en su declaración que desconocía que la  partida de 1.000 kilogramos de botes de fosfuro de aluminio que le  llegó procedente supuestamente de la empresa de gestión de residuos  estuviera contaminada, pues "no sabía que tuviera elementos tóxicos y  pensaba que los envases eran de aluminio". En la causa se han personado como acusación particular tanto la  hija de 13 años del matrimonio fallecido que sobrevivió como sus  tíos. La investigación trata de aclarar si los botes de fosfuro de  aluminio fueron vendidos con sus respectivos tapones a la chatarrería  y cómo llegaron dichos tapones a la vivienda de la familia de Alcalá  de Guadaíra, barajándose como hipótesis que esta empresa pudiera  haber pagado con tapones al cabeza de familia, Enrique Caño, a cambio  de chatarra. Los tapones, finalmente, aparecieron en el cuarto de  baño de la familia fallecida. EL INFORME DEL INSTITUTO NACIONAL DE TOXICOLOGIA         El Instituto Nacional de Toxicología ya confirmó que los tres  integrantes de la familia murieron a causa de una intoxicación  inhalatoria con fosfina. La fosfina es un gas "extremadamente tóxico  y letal" que actúa como veneno respiratorio y se genera por el  contacto con la humedad del aire o agua de algunos plaguicidas  elaborados con fósforo, según concluyó en su estudio el Instituto  Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses de Sevilla. A pesar de que las primeras hipótesis planteadas apuntaban a una  supuesta ingesta de alimentos en mal estado, los primeros estudios  microbiológicos y de toxinas realizadas por Toxicología ya  descartaban estas suposiciones, apuntando hacia la posibilidad de que  la intoxicación se hubiera producido por la acción de un compuesto  químico de elevada toxicidad. Así, el análisis de las muestras biológicas y el estudio de los  tejidos de los órganos de los fallecidos mostraban, además,  compatibilidad con la intoxicación por este gas, que se absorbe fácil  y rápidamente por los pulmones y a través del tracto intestinal hacia  el flujo sanguíneo, todo ello pese a que, por sus características, no  se detecta en la orina o la sangre y a veces manifiesta valores  normales en los marcadores de fósforo y aluminio. LOS TAPONES, ALMACENADOS EN EL CUARTO DE BAÑO De este modo, y en el curso de la investigación, se encontraron  unos tapones en el cuarto de baño de la vivienda que presentaban  fósforo y aluminio en los restos de polvo que aún contenían, tras lo  que los análisis en el laboratorio corroboraron la existencia de  fosfina mediante tratamiento de los restos de polvo.

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