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A Zoido se le escurre el río

El Paseo de las Artes, que debía estar en 2015, se retrasa al quedar desierto el concurso para su construcción. Ni el nuevo puente ni el teatro de La Imperdible estarán en este mandato

el 15 sep 2014 / 12:00 h.

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Recreación del proyecto del Paseo de las Artes que, por el momento, deberá esperar a que se vuelva a convocar el concurso público para su construcción. Foto: El Correo Recreación del proyecto del Paseo de las Artes que, por el momento, deberá esperar a que se vuelva a convocar el concurso público para su construcción. Foto: El Correo Al alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, se le acaba el mandato municipal sin conseguir que salgan adelante buena parte de los proyectos urbanísticos que ha ido presentado en estos años de gobierno como futuros hitos de su paso por el Consistorio. La última iniciativa que de momento, como poco, se retrasa, será el Paseo de las Artes, un programa de actuaciones en la margen izquierda de la corta del Guadalquivir, entre la pasarela de la Cartuja y el puente de la Barqueta, que contemplaba inicialmente una ambicioso diseño –incluía hasta una piscina fluvial con un solárium que abriría todo el año– que poco a poco se ha ido descafeinando, hasta quedar en una suerte de complejo hostelero con restaurantes y quioscos, compatibles con actuaciones culturales, y un aparcamiento. El regidor hispalense presentaba la idea, con planos y recreaciones del futuro complejo, en verano de 2013. Entonces se anunciaba que entre la pasarela de la Cartuja y el puente de la Barqueta, albergaría una gran oferta cultural, deportiva, de terrazas y con tres piscinas. El plan de viabilidad económica del anteproyecto concluía que este negocio abriría en 2015, tras una inversión de 5,1 millones de euros, que se amortizaría a partir del tercer año en servicio. La idea no era de cuño municipal, pues el anteproyecto para los bajos del paseo Juan Carlos I lo presentó la empresa Capitaliza Sociedad de Inversión. En concreto, preveía la construcción de tres edificios relacionados con la cultura, que ocuparían una superficie de 1.700 metros cuadrados, así como una amplia propuesta gastronómica, con cafetería, un lounge-bar, un restaurante y varios quioscos. Lo más llamativo de todo el proyecto era una suerte de playa fluvial, tantas veces prometida en distintas formas por todos los partidos, ubicada en la misma cota del agua del río, al estilo de otras como Ámsterdam o Berlín. Entre esta alberca y el río se habilitaría un solárium, denominado Playa de Sevilla, que abriría durante todas las estaciones del año, todo contando con que se obtendría el visto bueno de la Autoridad Portuaria. Sin embargo, a principios de este verano, esta parte del diseño se suprimió, debido a las alegaciones presentadas por varias entidades, entre ellas la Junta, que consideraban esta piscina incompatible con el uso deportivo de la dársena. Esto hizo perder buena parte del atractivo del planteamiento original, que posteriormente dejó también en un segundo plano los usos culturales –a pesar de que incluso el Consistorio llegó a adelantar que se crearían un Flamenco Club, un Teatro Cine Club y una Jazz Gallery–, dándole prioridad a la explotación hostelera de los edificios. El alcalde dijo en la presentación que las obras arrancarían en 2014, y para ello Urbanismo puso a funcionar toda su maquinaria, hasta convocar este verano el concurso público que, finalmente, ha quedado desierto. De hecho, el consejo de gobierno de la Gerencia tiene previsto esta semana «declarar desierta la licitación» de este contrato «por falta de proposiciones válidas y proceder a una nueva convocatoria de la licitación», según reza el orden del día de dicha reunión. Según aclararon fuentes municipales a este periódico, el motivo no es que no exista interés por parte de ninguna empresa, sino que las ofertas que concurrieron presentaban errores en su documentación, si bien no aclararon ni el número de postores, ni su identidad, ni si la empresa que ideó el Paseo de las Artes optó. En cualquier caso, este traspiés obligará al Consistorio a volver a iniciar todo el procedimiento, lo que supondrá un retraso sobre los plazos previstos. También está por ver si se mantendrán intactas las condiciones y características fijadas, como la construcción de un aparcamiento subterráneo para 200 vehículos, al que se podría acceder por Torneo, así como un límite a los nuevos edificios, que nunca superarían la altura rasante de la calle Torneo –un máximo de tres metros y una sola planta–. La edificabilidad total era de 1.801 metros cuadrados. No es el único frente que tiene abierto el Ayuntamiento en el río. El futuro puente abierto al tráfico que pretende construir el gobierno local para conectar la zona de influencia de la torre Pelli con Torneo –al que se opone la Junta– tampoco estará listo en este mandato, como inicialmente anhelaba la corporación. De hecho, en el orden del día del consejo de Urbanismo se prevé la aprobación de las bases para el concurso internacional de ideas para esta nueva pasarela. El Consistorio ya ha solicitado a la Junta que autorice la modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de 2006, necesaria para que el puente pueda dar servicio al tráfico rodado y no sólo al peatonal. Incluso con ese permiso, la obra no estaría lista al menos hasta 2018, ya que el certamen arquitectónico podría durar unos ocho meses y, luego se marca un plazo de hasta dos años para pasar de la idea a proyecto definitivo. Tampoco estará terminado antes de los próximos comicios electorales el teatro que La Imperdible lleva queriendo construir en Torneo desde hace años. La compañía contaba a principios del mandato con la financiación necesaria, con una ayuda de 300.000 euros del Ministerio de Cultura y con todos permisos, si bien, Urbanismo pidió que cambiara la parcela que el propio Ayuntamiento le había entregado junto al río por otra anexa, ya que la inicialmente cedida chocaba con el diseño del futuro puente. Tras rehacer todo el papeleo burocrático, el Consejo Consultivo de Andalucía rechazó la forma en que se permutaron dichas parcelas, por lo que el espacio escénico sigue en el aire. Mientras estas iniciativas se ven obligadas a esperar, Zoido mira a la otra orilla. Los terrenos de Altadis, más de 26.000 metros cuadrados cerrados desde 2007, esperan una modificación del PGOU que le permita admitir usos terciarios. La pelota, en este caso, está en manos de la Junta.

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