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Cultura

Adiós a la escritora húngara Agota Kristof

La autora de 'Claus y Lucas' falleció en Suiza a los 75 años

el 27 jul 2011 / 18:53 h.

Presentación de las nuevas camisetas del sevilla en el Estadio Ramón Sánchez Pizjuan.
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No fue una escritora mediática, apenas concedió unas pocas entrevistas. El mundillo literario, decía, no le interesaba nada. No figuró nunca en las listas de best-sellers, aunque las editoriales que publicaron sus libros hicieron buenas ventas: siempre a fuerza de lentos goteos, conquistando a sus lectores uno a uno. Tal vez por eso ayer no se paró el mundo ante la noticia del fallecimiento, a los 75 años, de Agota Kristof.

Nacida en Csikvánd (Hungría), en 1935, se exilió a Suiza junto con su marido y su hija pequeña cuando la revolución de su país fue aplastada por las tropas del Pacto de Varsovia. Hubo de trabajar duramente en una fábrica, al tiempo que aprendía francés. La evolución personal que experimentó entonces está magistralmente narrada en su breve pero intenso libro La analfabeta: un relato autobiográfico.

No obstante, su obra cumbre, la trilogía publicada en España bajo el título de Claus y Lucas (El Aleph), dio comienzo en 1986 con la salida a la luz de la primera entrega, El gran cuaderno, a la que siguieron La prueba y La tercera mentira. La historia de dos hermanos que son criados por su abuela en una Hungría invadida primero por las tropas alemanas y luego por las soviéticas, propone una profunda reflexión sobre la condición humana a partir de elementos aparentemente sencillos, estructurados en capítulos breves y con un lenguaje llano y accesible. Uno de esos raros libros que atrapan al lector con su barniz de inocencia, y lo abandonan en la última página cargado de preguntas de difícil contestación.

Además de los títulos referidos, hay traducidos al español otros dos, Ayer y No importa, ninguno de los cuales decepcionará a quienes hayan hecho el paso obligatorio por Claus y Lucas.

Ayer el planeta no se detuvo por la muerte de Agota Kristof. Sólo algunos cientos de lectores nos sentimos que este mundo se volvía un poco más desamparado, un poco más pobre.

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