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Cultura

Adiós a María Jesús Valdés, una maestra de las tablas

el 13 nov 2011 / 21:03 h.

Las tanquetas entran en Rocinha.
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La reconocida intérprete madrileña María Jesús Valdés, que fue primera actriz del Teatro María Guerrero y trabajó con Adolfo Marsillach, Nuria Espert y Arrabal, entre otros grandes maestros, murió este sábado en su domicilio de Madrid, a los 84 años.

La noticia trascendió ayer por expreso deseo de sus hijos, que han querido respetar su voluntad de incinerarla en la más intimidad.

María Jesús Valdés hizo teatro, cine y televisión, aunque fue sobre las tablas donde obtuvo el mayor reconocimiento. Debutó sobre los escenarios en 1944 a pesar de la oposición inicial de sus padres. En 1949 Cayetano Luca de Tena, al frente del Teatro Español, le brindó la oportunidad de convertirse en primera actriz del teatro. Tuvo entonces la posibilidad de estrenar Historia de una escalera, de Antonio Buero Vallejo. Ese mismo año, estrenó también la que sería la última obra de Enrique Jardiel Poncela: Los tigres escondidos en la alcoba. Tres años después, volvió a estrenar a Buero Vallejo en La tejedora de sueños.

En esa época se inició en el mundo del doblaje y realizó también sus primeras incursiones cinematográficas, participando en Catalina de Inglaterra (1951) y La laguna negra, ambas de Arturo Ruiz Castillo.

En 1953 pasó a formar parte como primera actriz de la Compañía del Teatro María Guerrero, en la época en que estaba dirigido por Alfredo Marqueríe. Un año después creó su propia compañía junto a José Luis Alonso y en la que también se integraron, entre otros, Jesús Puente, Alicia Hermida, María Luisa Ponte, Julieta Serrano, Agustín González y Francisco Valladares y tuvo ocasión de interpretar, entre otras obras Don Juan Tenorio (1950), de José Zorrilla, El gran minué (1950), de Víctor Ruiz Iriarte.

En 1957 contrajo matrimonio con Vicente Gil, médico personal de Francisco Franco, y se apartó de los escenarios para dedicarse a la vida familiar.

Sólo volvería a la interpretación tras quedar viuda en 1980. Sería once años después, presionada por Adolfo Marsillach y Nuria Espert, interpretando La dama del alba. Desde ese momento mantuvo una presencia constante en los escenarios con papeles destacados en La visita de la vieja dama, La muerte de un viajante o Carta de amor de Fernando Arrabal, e intervino en media docena de películas entre las que destaca Juana la Loca (2001), de Vicente Aranda. También realizó incursiones en televisión, como Periodistas (1999).

Obtuvo diversos galardones, como el Premio Nacional de Teatro, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, el Premio Nacional del Círculo de Escritores, el Premio Nacional de la Crítica y el Premio a la Mejor Compañía, entre otros. En 2003, Carta de amor, de Arrabal, que representó en París, le valió el premio Miguel Mihura.

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