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¿Adónde envía España sus residuos nucleares?

La ausencia de almacén obliga a llevarlos a Francia por un alto coste.

el 23 ene 2010 / 19:50 h.

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Almacén Centralizado de residuos de baja y media actividad de El Cabril (Córdoba).

El ofrecimiento de Yebra (Guadalajara) a alojar el Almacén Temporal Centralizado de residuos nucleares que el Gobierno tiene previsto construir ha reabierto el debate sobre la seguridad, la limpieza y la rentabilidad de la energía nuclear. Ese almacén está llamado recoger la basura radiactiva de todas las centrales nucleares de España, pero hasta entonces, ¿adónde la enviamos?


La mayor parte de los residuos atómicos que se generan en España son de muy baja, baja y media actividad, y proceden de los hospitales, los centros de investigación, la industria o de las propias centrales nucleares. Aunque estos desechos (ropa de trabajo, instrumental médico, material industrial o restos del desmantelamiento de centrales nucleares) pierden parte de su radiactividad con los años, son contaminantes durante un siglo, por lo que necesitan un tratamiento y acondicionamiento especiales y una instalación adecuada para realizar estos procesos.


Hasta ahora, en España todos esos materiales se guardan en el Almacén Centralizado de El Cabril, en Hornachuelos (Córdoba), que fue construido por la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (ENRESA) sobre la base de una antigua mina de uranio en la que se almacenaban bidones radiactivos desde la década de los sesenta. Para el resto, para los residuos de alta actividad (aquellos cuya actividad perdura durante cientos de años), el Gobierno construirá el almacén, que albergará los residuos radiactivos procedentes de las centrales nucleares, fundamentalmente el combustible gastado en esas instalaciones.
Mientras, esos residuos de alta actividad están acumulados en las piscinas de las propias centrales, y temporalmente en Francia. España ha venido pagando 40.000 euros diarios al país vecino por el alquiler de sus almacenes, una cifra que a partir de diciembre de 2010 -cuando expira el contrato- deberá abonar aproximadamente 60.000 euros cada día por el mismo servicio.


El Cabril, que actualmente emplea a unas 300 personas de la comarca, comenzó a construirse en 1990 y empezó su vida operativa en octubre de 1992. Allí se verifica la calidad de los residuos y posteriormente se tratan, se reducen y se inmovilizan. Desde una sala de control que automatiza prácticamente todos los procesos se da forma sólida a los residuos para evitar vertidos de líquidos o fugas gaseosas del material almacenado. Posteriormente, esos restos sólidos se depositan en unos contenedores que permiten recuperarlos y trasladarlos, si se quiere. Desde su construcción, el almacén guarda 28.218 metros cúbicos de residuos radiactivos (23.500 procedentes de las centrales, 2.500 de intervenciones especiales y 2.000 de la medicina nuclear), es decir que está al 59% de su capacidad. El futuro Almacén Temporal, cuyo emplazamiento será decidido por el Gobierno en los próximos tres meses, podrá albergar 7.000 toneladas de combustible y residuos, y unos 1.900 metros cúbicos de restos de instalaciones nucleares.


el debate. Tanto el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, como la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, insisten en que el emplazamiento del ATC se decidirá con "el máximo consenso" y será un lugar "seguro" y "respetuoso" con los criterios medioambientales.
Sin embargo, los ecologistas están en contra de esta instalación porque la búsqueda de ese emplazamiento "no sigue un proceso científico, geológico o medioambiental".

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