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Afganistán vivió en 2009 su año más sangriento desde la guerra

La ONU alerta de que el conflicto se intensifica hasta crecer la cifra de muertos civiles a 2.412

el 13 ene 2010 / 20:54 h.

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Niños y ancianos rinden tributo a los muertos en combate.

El año 2009 fue el más sangriento para la población civil de Afganistán desde la caída del régimen talibán, con 2.412 muertos según los datos que ofreció ayer la ONU, que alertó de que el conflicto se ha intensificado y expandido a zonas antes relativamente seguras.


La misión de la ONU en Afganistán (Unama) difundió un informe en el que cifró en 2.412 los civiles fallecidos por el conflicto el año pasado, lo que supone un aumento del 14% a 2008, y responsabilizó a los insurgentes por la mayoría de las muertes.


"El 2009 fue el peor año en los últimos tiempos para los civiles afectados por el conflicto armado. La Unama-HR (Derechos Humanos) registró el mayor número de víctimas civiles desde la caída del régimen talibán" en 2001, afirmó la organización en el informe. Según los datos facilitados, un total de 5.978 personas murieron o resultaron heridas en 2009. El 67% de las muertes (1.630) se debieron a acciones de "elementos antigubernamentales", mientras las fuerzas afganas e internacionales acabaron con las vidas de 596 personas (25 por ciento) y otras 186 muertes quedaron sin atribuir.


Las muertes causadas por los insurgentes aumentaron un 40% respecto al año 2008. En este grupo, la mayoría de los fallecidos (1.057) murieron en ataques suicidas o con explosivos, y otros 225 fueron víctimas de asesinatos selectivos y ejecuciones.


Bajaron sin embargo un 28% respecto a 2008 las muertes de civiles atribuidas al Ejército afgano y las tropas extranjeras, según la Unama, gracias a las medidas tomadas para realizar operaciones de forma que "se reduzcan los riesgos para los civiles". "Las fuerzas militares internacionales -observó la Unama- dieron pasos estratégicos y específicos para minimizar las bajas civiles en 2009.


El cambio en el mando de la ISAF, unas estructuras de mando más claras y una nueva dirección táctica han ayudado en los esfuerzos" por reducir las bajas civiles. Al igual que en 2008, la mayoría de las muertes en este grupo -un 60%- tuvieron como causa los ataques aéreos, según la organización, que criticó esa táctica de combate y también la localización de bases militares cerca de áreas ocupadas por la población civil. "La localización y proximidad de esas bases a los civiles tienen el riesgo de incrementar los peligros que afrontan los civiles, porque esas instalaciones son a menudo objetivo de la oposición armada", detalló la Unama.


La organización destacó que muchos afganos afectados por el conflicto han sufrido daños en sus propiedades y bienes, han perdido su medio de sustento o se han visto obligados a desplazarse por la situación.
más en el sur. Por zonas, el 45% de las bajas civiles ocurrió en el sur del país afgano, por delante de las regiones del sureste (15%), este (10%), centro (10%) y oeste (8%), los núcleos tradicionales de los insurgentes talibanes. La Unama, sin embargo, alertó de que el conflicto bélico se ha intensificado durante el último año y ha logrado expandirse a nuevas áreas que antes eran tenidas por "relativamente seguras", como la norteña provincia de Kunduz, escenario de un sangriento bombardeo de la ISAF en septiembre pasado.


Los talibanes mantienen ya una presencia "intensa" en el 80% de Afganistán, según datos del instituto ICOS, y el uso que estos hacen de "tácticas asimétricas" es para la Unama un factor significativo en el aumento del número de bajas civiles.

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