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África amenaza a Gbagbo con usar la fuerza si no deja el poder

Preocupación mundial por la violencia postelectoral desatada en Costa de Marfil.

el 28 dic 2010 / 19:58 h.

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El autoproclamado presidente de Costa de Marfil Laurent Gbagbo, durante un acto electoral en Abiyán.

Cuenta atrás en Costa de Marfil. Una delegación de tres presidentes de África occidental dieron ayer en Abiyán un ultimátum a Laurent Gbagbo para que entregue el poder pacíficamente a Alassane Ouattara, al tiempo que le advertían de que, de no hacerlo, podrían utilizar la fuerza para obligarle. Una opción que tampoco descarta Francia si hay peligro para los ciudadanos galos que residen en el país.

La delegación, compuesta por Yayi Boni, presidente de Benin, Pedro Pires, de Cabo Verde, y Ernest Bai Koroma, de Sierra Leona, en representación de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (Cedeao), se reunió con Gbagbo durante tres horas y no hizo declaraciones al término del encuentro. Los tres gobernantes tenían la misión de comunicar a Gbagbo los acuerdos de la cumbre extraordinaria que celebró la Cedeao el pasado viernes en Abuya, que también mostró su preocupación por la violencia postelectoral desatada en el país, donde han muerto al menos 173 personas, según la ONU.

Antes de la reunión con Gbagbo, los tres presidentes se reunieron en un hotel de Abiyán con el enviado de Naciones Unidas en Costa de Marfil, Choi Youn-jin, jefe de la Operación de Naciones Unidas en el país (Onuci), cuyos 10.000 cascos azules tratan de mantener la paz y proteger a Ouattara, y tampoco hubo declaraciones.

Boni, Pires y Karoma se dirigieron posteriormente al Hotel Golf de Abiyán, donde ha establecido sus sede y la de su Gobierno Ouattara, reconocido como presidente electo de Costa de Marfil por la comunidad internacional tras los comicios del 28 de noviembre pasado, lo que no admite Gbagbo.
Ante la advertencia de emplear la fuerza para sacarlo del poder, Gbagbo y sus seguidores han amenazado con una guerra civil y con desestabilizar los países vecinos y, ayer mismo, su portavoz, Ahoua Don Mello volvió a acusar a la Cedeao de "delincuencia política" y rechazó cualquier "imposición" exterior para que deje el poder.

Al mismo tiempo que los tres gobernantes visitan Abiyán, el Comité de Jefes de Estado Mayor de la Cedeao se reunió ayer en Abuya para estudiar los detalles de un posible despliegue de tropas y asuntos estratégicos, tácticos y logísticos que comportaría la eventual operación para sacar a Gbagbo del poder. Si la misión de los presidentes de la Cedeao fracasa, el primer ministro de Kenia, Raila Odinga, viajará próximamente a Abiyán, en nombre de la Unión Africana (UA) para buscar una solución al conflicto.

Esta situación de inseguridad ha provocado que miles de marfileños huyan del país y busquen refugio en Liberia.
Movilizaciones. Por otro lado, la manifestación convocada para hoy en Abiyán por los grupos más violentos de seguidores de Gbagbo, las Juventudes Patrióticas, acusadas de graves violaciones de los derechos humanos al inicio de la pasada guerra Civil de Costa de Marfil, ha sido aplazada por su líder, Charles Blé Goudé. La desconvocatoria de la manifestación por parte de Blé Goudé, sometido a sanciones por la ONU desde 2006 por incitación al odio y violación de los derechos humanos, alivia el temor de los ciudadanos de Abiyán a otra jornada de violencia.

Las Juventudes de la Agrupación de Hufuetistas por la Democracia y la Paz (RHDP) han convocado hoy marchas para "llevar a Alassane Ouattara al Palacio Presidencial", que también podrían llevar a enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y milicias partidarias de Gbagbo.

Tras la segunda vuelta de los comicios presidenciales del 28 de noviembre, la Comisión Electoral Independiente dio como ganador a Ouattara, con el 54% de los votos, frente al 46% de Gbagbo, que no aceptó el resultado.

El Consejo Constitucional, formado por aliados de Gbagbo, anuló los resultados en siete distritos norteños, donde Ouattara tiene amplia mayoría, y le dio la victoria con un 51,5% de votos, contra un 48,5% de su rival. Ambos se invistieron presidentes y formaron gobierno, lo que ha puesto al país al borde de la reanudación de la guerra civil, que dividió a Costa de Marfil entre 2002 y 2007.

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