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Aguantar antes que malvender los pisos

La grave crisis que azota los mercados financieros se ha llevado por delante más de una teoría consolidada sobre las bondades de un mercado libre de regulaciones y, de paso, ha desterrado un sinfín de principios que se daban por irrefutables. Uno de ellos era el que subrayaba que ya nunca más bajaría el precio de la vivienda en España...

el 15 sep 2009 / 16:51 h.

La grave crisis que azota los mercados financieros se ha llevado por delante más de una teoría consolidada sobre las bondades de un mercado libre de regulaciones y, de paso, ha desterrado un sinfín de principios que se daban por irrefutables. Uno de ellos era el que subrayaba que ya nunca más bajaría el precio de la vivienda en España y que, a lo sumo, descendería a porcentajes equivalentes al de la subida de la inflación.

Pues bien, ya es un hecho que el precio ha bajado. Lo remarca el propio Ministerio de Vivienda, que constata la caída del 1,3% del valor de los pisos en el último trimestre. Sus precios medios suben un 0,4% desde el año pasado, pero si se descuenta el IPC el resultado es negativo. En Sevilla los parámetros son similares, pero no tan acentuados.

De hecho, en la capital han seguido incrementándose en una media situada en el 10,69%, mientras que en el resto de la provincia sí que se aprecia una bajada mayor. Los porcentajes de la capital son el reflejo de un fenómeno lógico: es donde se ha registrado el mayor número de ventas con precios inflados y, por tanto, es donde hay más personas que están en disposición de vender y ahora se les hace muy cuesta arriba mentalizarse de que deben bajar el precio de sus propiedades para colocarlas en el mercado.

Entre otras cosas, porque se han comprometido a la compra de una casa aún más cara (el típico caso de los pisos-puente) o simplemente porque han visto, en tiempos recientes, que otros han vendido por mucho más dinero viviendas como las suyas. ¿Resultado? prefieren aguantar, no se sabe cuanto tiempo, antes que malvenderlas.

Los expertos auguraban que el estallido de la burbuja inmobiliaria derivaría en un aterrizaje suave de los precios que llevaría a subidas anuales situadas en torno al cuatro o al cinco por ciento. Pues bien, ni eso. La crisis ha roto cualquier pronóstico y le ha dado la vuelta a un mercado inmobiliario que aún no sabe por dónde caminará en los próximos años.

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