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Aguas y lodos

Harto conocidas, por devastadoras, son las aguas que asolaron al Sevilla al inicio de temporada, y que, indudablemente, han condicionado el devenir de la misma. Y ahora, al retirarse, quedan lodos, muchos lodos.

el 15 sep 2009 / 02:41 h.

Harto conocidas, por devastadoras, son las aguas que asolaron al Sevilla al inicio de temporada, y que, indudablemente, han condicionado el devenir de la misma. Y ahora, al retirarse, quedan lodos, muchos lodos. Como el clima de desarraigo qu, de pronto, parece haber florecido en un Sevilla otrora piña.

Luis Fabiano clama cada vez que lo cambian, y sólo anda preocupado de sus objetivos personales, Pichichi, Bota de Oro y traspaso.

Poulsen ha perdido su criterio táctico, su empuje y su fiabilidad; sólo le queda la violencia de sus entradas, señal de que, quizás, ya tiene la cabeza en otro lado. Alves ahora resulta que es duro, y está desconcentrado.

Capel -su entorno- coquetea con quien quiere escucharle. De Sanctis dice que el año que viene quiere jugar, si no aquí, en otro lado. Drago se opera sorpresiva y subrepticiamente, Renato ha desaparecido, Martí se fue, Koné y su año sabático, Adriano reconvertido, De Mul, un juvenil inadaptado. Y el entrenador...

El entrenador sigue hablando mucho y transmitiendo muy poco, sujeto periódicamente a unos ataques incomprensibles, que le hacen tomar decisiones inexplicables para todos menos para él. Así que parece que cada cual va a a su aire, y lo poco bueno surge de la inercia y de la calidad. Es hora de Presidencia y Consejo, de ponderar, planificar y decidir. Y, mientras la Liga y el Sevilla languidecen, esperemos que las estructuras del club estén preparadas para esta nueva época.

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