Economía

Aguilera reclama a Bruselas mayor regulación de los mercados agrarios

Ante la reforma de la PAC, la consejera revela sus propuestas en el foro los Encuentros de El Correo de Andalucía , que pasan por «rentas dignas al agricultor con mecanismos que eviten la volatilidad de los precios y la presión de los ‘hípers'

el 13 oct 2010 / 18:10 h.

17 de noviembre de 2010. Ese día Bruselas revelará sus propuestas para reformar la Política Agraria Común (PAC) y, por tanto, los criterios para conceder unas ayudas europeas que suponen la quinta parte de las rentas del campo andaluz. 2011 se dedicará a negociar tales planteamientos para la nueva PAC más allá de 2013, de ahí que convenga posicionarse y levantar la voz.

Y así lo hizo ayer la consejera de Agricultura, Clara Aguilera, al clausurar las jornadas Desafíos en el Medio Rural Andaluz que, con el patrocinio de ese departamento de la Junta de Andalucía, fueron organizadas en el Hotel Alfonso XIII de la capital sevillana por El Correo de Andalucía. Aguilera esbozó cuáles son las demandas andaluzas frente a una reforma que afecta en la comunidad a cerca de 400.000 agricultores y ganaderos y a subvenciones que por campaña rondan los 1.700 millones de euros.

En concreto, la consejera postuló la vuelta a mecanismos de regulación de los mercados que garanticen, dijo, unas rentas dignas al campo. Por un lado, explicó, la liberalización, que trajo consigo el desmantelamiento de sistemas que antes protegían al agricultor -por ejemplo, la intervención pública-, ha deparado una "alta volatilidad" de los precios agrarios. Por otro, la concentración de las cadenas comerciales (compañías de distribución) ha ejercido una continua presión a la baja sobre las cotizaciones que perciben los agricultores por sus productos, un daño, el del margen de beneficio, que no sólo padecen éstos, "sino también las empresas marquistas [los fabricantes tradicionales de marcas]".

En este contexto, la consejera recordó la ya tan denunciada disparidad de precios que pagan los consumidores respecto a los existentes en los mercados de origen (agrarios), y que calificó como desequilibrio de la cadena alimentaria.

Estos problemas, indicó Aguilera, deben ser atajados en la reforma de la PAC. Y desde la Junta de Andalucía se quieren plantear seis demandas. Primera, recuperar la "autosuficiencia" de la UE, es decir, garantizar el autoabastecimiento frente a futuras crisis alimentarias y reforzar la posición de los agricultores comunitarios. Segunda, mecanismos de gestión y regulación de los mercados que impidan la pérdida de rentas de los productores y que la población rural no emigre. Tercera, abundar en la competitividad y en la efectiva innovación en el campo, con productos que se adapten a la demanda real y que reduzcan la dependencia del resto de eslabones de la cadena. Cuarta, más control sanitario y medioambiental de las importaciones de terceros países para así competir en condiciones de igualdad. Y, por último, información a los consumidores, al tiempo que promover la calidad diferencial, la claridad en las normas, imprimir el respeto al entorno natural en toda la actividad agraria y, asimismo, promover la concentración de la oferta que dé más poder de negociación al agricultor frente a la distribución.

Y todo ello para evitar la pérdida de rentas en el campo andaluz que, admitió, existe en éste pero también en el resto de las regiones de Europa. "El agricultor no piensa en las ayudas, sino en ganar por sus productos", sentenció.

En este sentido, y antes de la intervención de la consejera, la secretaria general del Medio Rural y Producción Ecológica de la Consejería, Mabel Salinas, señaló que "nos preocupan mucho más que las ayudas los mecanismos de regulación del mercado", pues "la cadena agroalimentaria está bastante desequilibrada".

Salinas recalcó que hay cosas "que van más allá del dinero", y recordó que muchos datos obtenidos a través del Observatorio de Precios apuntan a que "hay que cambiar el sentido de muchas de estas políticas", en relación a la Política Agraria Común.

Pero los desafíos del desarrollo rural no se centran sólo en la agricultura y la ganadería. Es una amplia estrategia de diversificación económica que incluyen la agroindustria, el turismo rural, el respeto al medio ambiente, etcétera. Y todo para hacer que mejore la calidad de vida de sus habitantes.

La primera de las mesas de los Encuentros de El Correo estuvo dedicada a la agroindustria y al reto al que se enfrenta: el de la calidad. En este contexto, los participantes coincidieron en la necesidad de generar más valor añadido, sobre todo de cara al exterior. "La agroindustria es fundamental en Andalucía y eso ha permitido fijar la población, lo que es importante para el desarrollo económico y para sectores como el turismo. Uno de los objetivos que ahora se plantean es generar valor añadido", aseguró el director general de Industrias y Calidad Agroalimentaria de la Consejería de Agricultura, Ricardo Domínguez García-Baquero.

De hecho, en la mesa participaron firmas que ya han hecho pinitos en este sentido. Así, Rosa Vañó, gerente y fundadora de la empresa dedicada al sector del aceite de oliva Castillo de Canena, recordó que su empresa decidió hace ocho años lanzar sus propias marcas. "Hacemos aceites de alta gama, que aportan algo nuevo al mercado", destacó.

El presidente de la Asociación de Empresas de Productos Ecológicos de Andalucía (EPEA), Juan Manuel Luque, señaló que este tipo de empresas y cooperativas no puede competir a través del "productivismo, pero sí en rentabilidad", sobre todo teniendo en cuenta la entrada en el mercado de terceros países, que cuentan con una mano de obra más barata.

"Hay que romper la dinámica de precios cada vez más bajos, y hay que hacer que el consumidor aprecie todos los servicios, como el medioambiental, que conlleva esta agricultura; no hay que vender sólo alimentos, sino también conceptos, servicios y usos", sentenció.

David del Pino, gerente de Granada-La Palma, cooperativa cuyo producto estrella es el tomate, coincidió con Luque en que los productores andaluces "ya no pueden ser los más baratos" debido a la entrada de países más competitivos en precios, por lo que la opción que les queda es "ser diferentes, aunque no es tan fácil". De este modo, apostó por "crear una imagen en la mente del consumidor del producto", un valor fundamental para vender, además del precio y la calidad.

El gerente de Embumar, José Viva, empresa líder en la transformación de pescado, explicó que su apuesta por cuestiones novedosas, como el embutido de productos tales como la hueva, le ha servido para abrir mercado y para dar a conocer su marca también en el exterior. Además, ha conseguido llegar al consumidor final sin intermediarios, lo que le ahorra costes.

Todas estas empresas resaltaron precisamente la importancia del mercado internacional, "porque las oportunidades están ahí".

En la segunda mesa redonda se abordó el desarrollo sostenible en el medio rural. Isabel Aguilera, directora general de esta materia en la Consejería, destacó el empuje financiero que tendrá la estrategia de desarrollo rural en el septenio 2009-15, con 786 millones de euros, casi el doble que los 423 millones del periodo anterior.

Mejorar la competitividad, el medio ambiente y la calidad de vida y reforzar la diversificación económica son sus ejes prioritarios, apuntó Isabel Aguilera.

Dos ponentes para divulgar los progresos del ámbito rural de sus respectivas zonas. Carlos Romero, el gerente del grupo de desarrollo rural Litoral de la Janda, relató cómo a lo largo de quince años se había aunado el turismo de la costa de Conil, Barbate y Vejer de la Frontera con el "rico patrimonio" rural. Mientras, Alfredo Carrasco, gerente del Centro de Iniciativas Turísticas de la Serranía de Ronda, destacó la importancia del turismo rural para la comarca, no todo va a ser costa, y anunció que internet será la vía para que crezca aún más.

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