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Aire nuevo en el mapa social del Betis

El empresario José Miguel López Catalán compra las acciones de Rufino González. De momento no quiere entrar en el consejo de administración, pero sí reunirse con Estepa y el resto de accionistas.

el 20 may 2014 / 00:24 h.

Rufino González y José Miguel López Catalán se dan la mano tras firmar la compraventa. Rufino González y José Miguel López Catalán se dan la mano tras firmar la compraventa. PEPE ELÍAS - LUIS LASTRA El panorama societario del Betis regresa a la primera plana de la actualidad verdiblanca después de que se haya consumado un importante traspaso de acciones. Rufino González, exvicepresidente y directivo vinculado a la entidad y a Manuel Ruiz de Lopera, vendió ayer su paquete de acciones al empresario sevillano José Miguel López Catalán, miembro de la comisión ejecutiva de la Fundación Heliópolis. La compraventa, cerrada en una notaría de Sevilla, significa el final de un ciclo, el de Rufino como accionista histórico del club, y quién sabe si el principio de otro. El exconsejero poseía un paquete de unas 4.100 acciones (más de un 3,5% del capital social), todas adquiridas en junio de 1992, cuando el Betis se transformó en sociedad anónima deportiva (SAD). Era el tercer accionista más importante a título individual, detrás del propio Lopera y de Manuel Castaño, quien de hecho estaba detrás de sus títulos desde hacía tiempo para reforzar su posición ante futuros movimientos. Ya posee cerca de 5.000 acciones, casi un 5% del total, y había intentado operar con Rufino. Esa negociación no fue la que fructificó. El exvicepresidente, al final, optó por una vía totalmente opuesta a la que representa Castaño y ha acabado vendiendo sus acciones a López Catalán, con quien también llevaba semanas negociando. Aúltima hora hubo riesgo de ruptura, pero todo se recondujo y Rufino, que ha estado asesorado por Óscar Arredondo, exjefe de los servicios jurídicos del Betis, firmó la venta. Luego almorzaron juntos. Eso sí, el exdirectivo se reserva un derecho de tanteo durante los cuatro próximos años, de modo que si López Catalán quiere revender sus accciones, primero deberá ofrecérselas a Rufino. El nuevo accionista que irrumpe con fuerza en la vida del Betis ha pagado por las acciones casi el doble de su valor nominal, ya que las adquiere a 110 euros y en 1992 costaron 60. El desembolso total es de unos 450.000 euros. Pero lo importante es el posible trasfondo. En principio, López Catalán compra estas acciones con su dinero, pero no se puede obviar el hecho de que pertenezca a la Fundación Heliópolis, de la que salió el expresidente Miguel Guillén. Si se cuentan los títulos que poseen algunos de sus patronos y varios de sus miembros, la Fundación controla ya cerca del 7% del capital social, por delante de Castaño y sólo por detrás de Farusa. Hace meses, un grupo de más de 30 miembros compraron el paquete de otro histórico, el también exvicepresidente Miguel Espina, que poseía el 1,6%, más las acciones de la peña bética José Ramón Esnaola y otras de proveedores a los que Lopera pagó con títulos en 1992. NO QUIERE SER CONSEJERO A pesar del poder y la legitimidad que le confiere ese casi 4% del capital social, López Catalán llega al Betis sin intención de ser consejero. Ahora bien, su propósito es reunirse a la mayor brevedad posible con el administrador judicial y hombre fuerte del consejo (desde el punto de vista accionarial), Francisco Estepa, para delimitar qué puede hacer. También quiere hablar con el resto de accionistas principales, como el propio Castaño, Por Nuestro Betis o miembros destacados de Béticos por el Villamarín. López Catalán parte de su teórica neutralidad y aspira a aglutinar el mayor número de voluntades posibles y propiciar un nuevo Betis. Como dato curioso, López Catalán también es accionista del Betis desde 1992. Entonces tenía 22 años y sólo compró una acción (10.000 pesetas). Más tarde, su padre le dejó otras 200. Esa minúscula aportación está sindicada en la plataforma Por Nuestro Betis (PNB). López Catalán pertenece a la Fundación Heliópolis desde su nacimiento y entró en su comisión ejecutiva tras la llegada de Julián García de la Borbolla a la presidencia. «Agradecemos a nuestro Patrono el esfuerzo hecho en pos de un Betis nuevo», dijo ayer la Fundación.

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