Cultura

Aires frescos y barrocos para una edición gótica

Bach y el 250 aniversario de la muerte de Rameau, protagonistas barrocos del arranque de una edición dedicada al gótico.

el 23 mar 2014 / 23:33 h.

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FeMÁS/31 **** 31 Festival de Música Antigua de Sevilla Sábado 22 marzo Christophe Rousset y Les Talens Lyriques: Piezas de clave en concierto y Orphée (Cantata para voz solista y sinfonía) de Rameau. Fundación Cajasol. Domingo 23 marzo 2013. Manfredo Kraemer y Orquesta Barroca de Sevilla: Conciertos de Brandemburgo Nos. 5, 6 y 3 de Bach. Fundación Cajasol. La Hispaniola: Norma ludendi Siete contrapunctus y un canon de El arte de la fuga de Bach; Sonatas I y IV de las 10 Sonatas en 4 partes, y Fantasías a 4 y 5 de Purcell. Espacio Santa Clara. El primer fin de semana de un FeMÁS centrado en el gótico fue paradójica y eminentemente barroco. Christophe Rousset al frente de una mínima representación de sus Talens Lyriques se constituyó en embajador de lujo de  Jean-Philippe Rameau, de cuya vertiente lírica se hizo eco la cantata Orfeo, con la versátil y ecléctica soprano Valérie Gabali conduciendo esta tragedia mitológica con voz rotunda, segura y generosa, timbre agradable y grueso, habilidad para frasear y ornamentar y excesivo temperamento. Rousset optó por ofrecer las Cinco piezas para clave en concierto de Rameau en combinación de violín y viola de gamba. Aunque la esencia de la colección sea el clave, con el que el músico galo hizo una extraordinaria exhibición de agilidad, lirismo y articulación, el peso en esta ocasión recayó en el violín de Gilone Gaubert-Jacques, que decepcionó en un principio al no encontrar el tono ni el equilibrio justos y abundar en toques secos y cortantes, remontando a partir del hermosísimo segundo concierto, con mayor dosis de lirismo, hasta desembocar en un impecable quinto, especialmente un brillante Forqueray. La viola da gamba de Lucille Boulanger apenas traspasó un nivel discreto, casi ausente, durante toda la velada. Una vez más nuestra Barroca nos encandiló y estremeció con sus formidables versiones de tres de los famosos Conciertos de Brandemburgo de Bach; toda una lección de energía, entusiasmo y brillantez que dio al término interpretación el doble sentido que junto a juego tiene en inglés. Algunos nuevos rostros insuflaron aire fresco sin menoscabar la calidad de un conjunto de nuevo reducido sin por ello sacrificar robustez, cuerpo ni color, sobresaliendo las sobrecogedoras cadencias de Alfonso Sebastián al clave, el diabólico dúo entre Manfredo Kraemer y Andoni Mercero, los refuerzos de Johanna Rose y Rami Alqhai en las violas da gamba, el efecto dominó en violas y violines o los sugerentes reforzandi y diminuendi de un conjunto bendecido por una gracia divina.  

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