Cofradías

Aires marineros junto a Omnium Sanctorum

La Virgen del Carmen salió por segunda vez con la ‘Salve Marinera’

el 31 mar 2010 / 15:35 h.

Aunque geográficamente sea imposible, en la calle Feria en la tarde de ayer olía a mar. O al menos eso era lo que evocaba la segunda salida en Miércoles Santo del paso de palio del Carmen Doloroso que, de nuevo, se puso en la calle a los sones de la Salve Marinera, cantada desde la delantera del paso por la presidencia que formaban cinco militares de la salida y cuatro miembros de la Corporación Municipal de la localidad gaditana de San Fernando.

A las tres de la tarde se abrieron por segundo día consecutivo las puertas de Omnium Sanctorum para la salida de una de sus cofradías, continuando con la particular Semana Santa de la calle Feria. En el anchurón que hace la vía a la altura de la parroquia una multitud soportaba como podía el calor que producía un sol que lucía más que nunca en la presente Semana Santa. Además, unos cuantos costaleros del relevo esperaban su turno fuera ataviados con una chaqueta en la que se podía leer El galeón del Carmen, bajo un logotipo similar al de la marca deportiva Le Coq Sportif, en una simpática referencia al gallo que figura en la escena, y con un escudo en el pecho compuesto por un ancla.

Precisamente un ancla fue de lo primero en brillar a la luz solar cuando el paso de misterio se acercaba a la puerta. Concretamente la que portan los dos angelotes que figuran en la delantera del canasto. Manuel Gallego recordaba a sus costaleros "cómo sale de apretado" el misterio que estrenaba el dorado de la trasera y los candelabros centrales y traseros. Salvados los puntos de luz, el misterio del Señor de la Paz tomaba las calles por tercer año en Miércoles Santo. La banda del Cautivo y Santiago de Sanlúcar la Mayor-Aznalcázar interpretaba Salve Madre y los primeros cambios de compás de la cuadrilla no se hicieron esperar. Feria vivía otro capítulo distinto con sus cofradías.

La juventud de la corporación hace que las filas de nazarenos aún no sean demasiado largas, por lo que el palio, bordado tan solo en la delantera, no tardó en asomarse a la radiante luz que superaba la puerta ojival. De rodillas, no puede ser de otra manera, los costaleros ponían los aires más marineros de Sevilla en la calle. Sólo quedaba imaginarse el característico olor y el sonido del mar para trasladarse a cualquier lugar de la costa. Así, Omnium Sanctorum culminó su aportación a la Semana Santa de Sevilla.

  • 1