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Al Betis lo torea el árbitro en el Toralín

el 03 mar 2011 / 19:54 h.

El Betis sufrió en el Toralín uno de los arbitrajes más escandalosos que se recuerdan en muchos años, pues el colegiado canario Alejandro Hernández Hernández lo perjudicó de forma clara en tres decisiones incomprensibles que le impidieron culminar una laboriosa remontada ante la Ponferradina, que cobró ventaja a los siete minutos de partido gracias a un error garrafal del meta Casto.

El tal Hernández, a los 67 minutos y a instancias de su linier, señaló fuera de juego a Ezequiel ¡¡en un saque de banda!! cuando el extremo bético se escapaba en solitario para fusilar al meta rival sin que nadie hubiera tocado el balón servido desde la línea lateral por Isidoro.

Un amago que tiró Emana, que en ningún momento llegó a rozar el balón, según se aprecia claramente en las imágenes de televisión, pudo confundir al juez de línea. Pase. Pero lo que no es de recibo es el clamoroso penalti que no señaló en el 84', cuando un remate a gol desde el interior del área de Emana lo desvió a córner un defensor con el brazo levantado y en las mismísimas narices del trencilla que, en el colmo ya de los despropósitos, tres minutos después, no da validez a un gol de Jorge Molina, que ganó limpiamente en el salto a su marcador para conectar un espléndido cabezazo que entró junto al palo izquierdo de la meta de Alejandro y debió suponer el gol del triunfo para los béticos.

El recital de este pésimo árbitro había arrancado mucho antes, pues a los 31 minutos empezó a volverse loco con las tarjetas al mostrar una al local Abraham por marcar una jugada a sus compañeros desde el córner, se supone que por pérdida de tiempo. A raíz de ahí, no dio una a derechas el hombre del pito, que luego expulsaría al propio Abraham (51') por unas manos y ocho minutos después a Iriney, más que nada por compensar, aunque el veterano centrocampista bético pecó de pardillo por dar pie a que el árbitro le mostrara dos amarillas tan seguidas.

Fue el de anoche en el Toralín un partido plagado de despropósitos también por parte de algunos jugadores. Todo el sistema defensivo bético, en especial los laterales y en particular Nacho, estuvo muy blandito en el arranque, marcado por un fallo garrafal del meta Casto, incapaz de blocar ni despejar un cabezazo sin aparente peligro de Saizar (7') que hizo reaparecer todos los fantasmas de la crisis que parecía haber quedado aparcada con el triunfo del domingo anterior ante el Albacete.

Ese 1-0 dejó durante un buen rato descompuestos a los béticos, que demasiado pronto recurrieron al juego directo y los pelotazos en vez de intentar rasear el balón y abrir el campo, de mayores dimensiones que el propio Benito Villamarín, por cierto, donde para nada era imposible encontrar huecos y pasillos de penetración a poco que Beñat y Salva Sevilla estuvieron acertados en el pase y la circulación.

Pero no fue así y los béticos no encontraron la fórmula para superar a la cada vez más poblada zaga local, si bien Mel movió pieza antes del descanso para dar entrada a Emana en lugar de Roversio y retrasar al eje de la zaga a Iriney. Pese a la espesura de su fútbol, Ezequiel (35') y Jorge Molina (36') gozaron de dos buenas ocasiones para haber logrado el empate antes de llegarse al descanso, aunque a la vuelta del mismo fue Molina (49') quien lo materializó al aprovechar un servicio de Rubén Castro por el centro y batir al meta Alejandro con un disparo ajustado al palo.

A raíz del empate, todo el protagonismo pasó a ser del árbitro, que desquició por completo a los dos equipos. Primero expulsó a Abraham, luego a Iriney y más tarde empezó su particular recital de pito que acabó por poner de los nervios a todos los béticos presentes en el Toralín más los miles que seguían el partido por la pequeña pantalla, donde queda claro que sus flagrantes errores no admiten discusión.

El Betis tardó en recomponerse tras la expulsión de Iriney y un par de indecisiones de Arzu que pudieron costar muy caras, aunque en la primera se lució Casto (73') para evitar el 2-1 y arreglar en parte su desaguisado del 1-0, en una gran intervención a remate de Mayor, que se lesionaría instantes después de dejar en evidencia al nazareno.

En el tramo final sí logró el Betis arrinconar en su parcela a la Ponfe, acumulando méritos para hacerse acreedor a una victoria que el árbitro se empeñó en negarle de forma reiterada con sus escandalosas decisiones.

El empate, por tanto, sabe a muy poco a los verdiblancos, que estaban a un punto del ascenso antes de disputarse la jornada y ahora están a tres, aunque recortan uno con el Celta, que cayó contra todo pronóstico en Balaídos ante el Huesca después de una larga racha de catorce partidos sin perder, aunque para racha, la que lleva el Betis con los árbitros desde que perdiera con el Villarreal B.

1.- Ponferradina: Alejandro; Cristian, Cuadrado, Pepe, Candela; Jonathan; Acorán (Redondo, min. 81), Abraham, Toribio, Del Olmo (Máyor, min. 69, Javi López, min. 76); y Saizar.

1.- Betis: Casto; Isidoro, Roversio (Emaná, min. 39), Dorado, Nacho; Salva Sevilla (Arzu, min. 61), Beñat, Iriney, Ezequiel (Israel, min. 71); Rubén Castro y Jorge Molina.

Goles: 1-0: Saizar (min. 7). 1-1: Jorge Molina (min. 49).

Árbitro: Hernández Hernández (Comité de Las Palmas). Mostró tarjeta amarilla a Abraham y Candela por la Ponferradina y a Roversio, Ezequiel, Salva Sevilla, Iriney, Arzu y Jorge Molina por el Betis. Expulsó por doble amarilla al local Abraham (min. 51) y al visitante Iriney (min. 58').

Incidencias: 7.000 espectadores en El Toralín. Antes del partido se rindió homenaje a Eduardo Fernández, el jugador que más veces vistió la camiseta de la Ponferradina.  
 

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