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Al campeón le encanta sufrir (Vídeo)

(LA CRÓNICA) El Sevilla supera la ida de los dieciseisavos de final de la Europa League con una ligera ventaja. Iborra anotó el gol local mediado el segundo periodo. Sergio Rico, enorme para salvar a su equipo.

el 19 feb 2015 / 23:07 h.

Sevilla 1-0 Borussia Moenchengladbach... por ylberenexhipi ¡Qué forma de sufrir! El Sevilla salió vencedor del primer envite ante el Borussia Mönchengladbach gracias a un gol de Iborra mediado el segundo periodo. El conjunto nervionense jugó con fuego ante un equipo alemán descarado y que generó el peligro que quiso durante todo el choque. Las intervenciones de Sergio Rico mantuvieron a los sevillistas en la eliminatoria y el tanto del centrocampista valenciano les da una ligera ventaja de cara al encuentro en el Borussia Stadium, dentro de siete días. El Gladbach no es un rival cualquiera. Equipo hecho y con un modo de jugar práctico a la vez que estético. No dejan espacios entre líneas y presionan sin descanso hasta recuperar la pelota con constantes ayudas. Una vez con el balón en sus pies, no les importa esperar a que la jugada se esclarezca tocando sin cesar. Dos mediocentros de corte creativo son la gran baza para jugar de este modo. Kramer y Xhaka aúnan lo mejor del centrocampista de ida y vuelta. Y arriba es tan veloz como mortal. Los centrales del Sevilla debían salir de la cueva ante el movimiento constante de delanteros e interiores. Eso creaba unos enormes huecos para la llegada de la segunda línea. El internacional alemán Kramer estuvo cerca de hacer el 0-1 con una jugada de este estilo, pero, cómo no, Sergio Rico tenía que dar brillo a su noche con una parada de mérito. Era la primera de una larga noche para el canterano. Porque los hombres de Emery no se encontraban. No sabían por dónde hincarle el diente a los de negro. Eran como una niebla espesa que no dejaba ver la meta de Sommer. Esa niebla se hizo más espesa y comenzó a abarcar todo el terreno de juego. El Borussia llegaba y el Sevilla no tenía los medios para frenarlo. No es que no quisiera, es que no podía. Si Kramer pudo hace el primero, la oportunidad de Johnson fue da las que no se desperdician. De nuevo Sergio Rico se erigió en el héroe con un paradón en el mano a mano. Enorme el canterano. Su participación fue esencial para que un nervioso y perdido Sevilla no se fuera al descanso por detrás en el marcador, con la enorme losa que eso implica en un partido de ida como local. Tras la reanudación llegó la decisión más criticada y, a su vez, más fundamental en el transcurso final del partido. Unai Emery metió a Diogo por Reyes a los nueve minutos. Nadie se lo podía explicar. Cambio que la grada no entendía, pero que sí tenía su justificación. La banda izquierda del Gladbach estaba destrozando al Sevilla. Dos llegadas en los primeros cinco minutos del segundo periodo pudieron suponer el primer tanto del choque. Por fortuna no fue así. Diogo se puso de lateral y Aleix (amargado como lateral) sacó todo su recorrido como extremo. En un desmarque del lateral portugués, doblando sin parar a Vidal, Pareja lo vio y su derechazo hizo que Diogo pudiese levantar la mirada y ponerla en el punto de penalti. Iborra entró de segunda línea y estalló Nervión con su tanto. 1-0. Lo más difícil estaba hecho. Ahora se trataba de no encajar e intentar poner más tierra de por medio. Fueron los mejores minutos del Sevilla. Acercamientos peligrosos y bien atrás. Finalmente el resultado se queda con una ventaja mínima. Todo por decidir en Alemania. Pero, visto lo visto, el campeón puede estar contento. Además, le encanta superar rondas con el corazón en un puño.

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