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Al Caribe con la suegra

El sevillano con la papeleta de la cesta más grande de España se la regaló a la madre de su mujer

el 10 ene 2015 / 16:00 h.

Imagen cABEZAS copiaweb Mª Loli Rodríguez, del barrio de Pino Montano, dudaba el pasado jueves en la venta El Paisano –situada en el kilómetro 588 de la N-IV, entre Los Palacios y Jerez de la Frontera- si irse al Caribe con su esposo o no. Incluso de crucero por el Mediterráneo. «Es que mi marido no sabe si allí está todo pagado…», se excusaba esta sevillana que ha sido la afortunada de llevar el número 10.601 del total de 100.000 papeletas vendidas a lo largo de 2014 por este asador de carretera que lleva a gala rifar la cesta de Reyes más grande España, pues no en vano el premio –valorado en 350.000 euros– incluye, además de sendos viajes, una casa de madera, un coche Audi deportivo, un todoterreno Nissan, una Harley Davidson, motos eléctricas, bicicletas, ordenadores, móviles y tabletas de los últimos modelos, una docena de carros de supermercado valorados en 400 euros, televisores, lavadoras, secadoras, frigoríficos, vitrocerámicas, vajillas y cuberterías, un exagerado surtido de todas las legumbres conocidas en cubos de cinco kilos, quesos y jamones y un sinfín de artilugios útiles o inútiles para empezar una vida nueva. Luis Cadena, el dueño de esta paradigmática venta de la N-IV, apenas concilió el sueño durante las 48 horas que tardó Fernando en descubrirse como ganador, pues la rifa se hizo el 5 de enero y este sevillano no llamó a la venta hasta dos días después. En rigor, no era él el ganador, sino su suegra, pues aunque toda la familia paró un día del pasado verano en El Paisano y fue él quien compró la papeleta, se la regaló a su suegra, Mª Loli Rodríguez, que asegura que «la cesta –la Niña, como la llaman en la venta– nos ha tocado a todos». El yerno la mira de soslayo, y sonríe cuando ella asegura que lo que más falta le hace «es el microondas, el horno y la campana», y a continuación añade: «Y la lavadora; es que tengo la cocina hecha una birria». Los nietos se le arremolinan sugiriéndole que les regale una tablet, una casa de muñecas, una aspiradora… Ella les dice a todo que sí, mareada por la alegría, y confirma que el deportivo es para su yerno, que la abraza emocionado, sin creérselo. Mª Loli tiene dos hijas –una se encuentra en el paro– y un hijo, emigrante en Lérida por motivos laborales. «Todavía estamos pensando quién se irá al Caribe», dudaba ayer, sonriente, una de sus hijas. Es la sexta edición de esta cesta hiperbólica. «Este año me he alegrado especialmente porque se trata de una familia que la necesita y porque, además, son de Sevilla, de los nuestros», decía ayer Luis Cadena. «El premio se lo tiene que llevar alguien, pero para que le toque a alguien de Barcelona, prefiero que sea de aquí», añadió el regente de este establecimiento en el que para casi un millar de personas cada día. Si este año cada papeleta costaba cuatro euros –400.000 euros de los que El Paisano tiene que descontar 350.000 para gastarlo en premios–, las 100.000 que empezarán a venderse a partir del próximo 16 de julio costarán cinco euros. «Y así subirá también el coste del premio, que estará valorado en 450.000 euros», advierte Cadena, quien insiste en que la cesta «no es un negocio extraordinario como muchos creen, porque hay que hacer una inversión enorme y corremos riesgos, sino que es sólo un gancho para lo que es el negocio: las tostadas, los cafés y los asados».

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