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Al hombre de los hielos no le quedan descendientes vivos en la Tierra

Al "hombre de los hielos", la momia de 5.300 años de antigüedad descubierta en 1991 en los Alpes italianos, no le quedan ya descendientes en nuestros días, según sugiere un estudio publicado por la revista científica "Current Biology".

el 15 sep 2009 / 17:39 h.

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Al "hombre de los hielos", la momia de 5.300 años de antigüedad descubierta en 1991 en los Alpes italianos, no le quedan ya descendientes en nuestros días, según sugiere un estudio publicado por la revista científica "Current Biology".

Investigadores italianos y británicos han secuenciado el genoma mitocondrial (mtADN) completo de ese hombre prehistórico, también conocido como Oetzi por la región donde fue encontrado, y han descubierto que pertenece a un linaje genético que o bien es muy raro o directamente se ha extinguido.

Los expertos, de las universidades de Camerino (Italia) y Leeds (Inglaterra), han generado el mtADN completo más antiguo hasta la fecha de un homo sapiens y sus resultados rebaten las conclusiones de una investigación hecha en 1994 sobre una secuencia pequeña del ADN mitocondrial de Oetzi, que sugería que aún podrían quedar en Europa parientes suyos.

"Los cambios surgen sólo gradualmente en el ADN mitocondrial cuando éste se transmite de generación a generación", explicó en un comunicado el catedrático Martin Richards, de la Universidad de Leeds, y uno de los autores del estudio.

Esto se debe a que el mtADN, el material genético de las mitocondrias -orgánulos que generan energía para la célula- no se recombina, es decir, que los cambios que haya podido experimentar se deben a mutaciones a lo largo de numerosas generaciones.

Esa circunstancia permite rastrear de forma efectiva los ancestros en la línea femenina -ya que el mtADN se hereda por vía materna- a través de miles de años, así como examinar las relaciones evolutivas en poblaciones humanas, añadió Richards.

Los investigadores utilizaron nuevas tecnologías para secuenciar el ADN mitocondrial de Oetzi y compararlo con un haplogrupo -grupos que comparten una secuencia ancestral de ADN- actual.

El "hombre de los hielos" pertenecía a una rama del haplogrupo K1 que aún es común hoy en día en Europa, pero casi todos los especímenes actuales de ese grupo de los que se han tomado muestras pertenecen a tres sublinajes concretos, mientras que el linaje de Oetzi era completamente distinto.

"Nuestro análisis confirma que Oetzi pertenecía a un linaje no identificado de K1 que no se ha visto hasta la fecha en poblaciones europeas modernas", precisó Richards. Destacó cómo la frecuencia de los linajes genéticos tiende a cambiar a lo largo del tiempo, debido a variaciones al azar en el número de hijos que la gente tiene, y como resultado algunas variantes se extinguen. "Nuestra investigación sugiere que el linaje de Oetzi puede haberse extinguido", concluye Richards.

La única forma de tener una certeza absoluta de esa extinción sería, a juicio del experto británico, muestreando de forma intensa los valles alpinos donde nació Oetzi.

Los restos momificados del "hombre de los hielos", que tenía aproximadamente 46 años cuando murió, fueron descubiertos en 1991 por dos turistas alemanes en un glaciar en territorio italiano cerca de la frontera con Austria.

Su cuerpo se había preservado casi totalmente, junto con una colección de ropas y armas, gracias a las bajas temperaturas en las que se conservó, lo que ofrece una percepción sin precedentes sobre el Neolítico tardío o la Edad del Cobre.

Según las investigaciones desarrolladas, Oetzi, cuyo cuerpo se exhibe desde 1998 en el museo de Bolzano (norte de Italia) resultó gravemente herido por una flecha y fue posiblemente rematado con un golpe en la cabeza.

Después de morir, el código genético comienza a degradarse inmediatamente, de forma que las muestras antiguas de ADN están muy fragmentadas, lo que obliga a que cualquier estudio de estas últimas tenga que completarse en cientos de secciones.

Para esta investigación, los científicos examinaron alrededor de 250 fragmentos, cada uno de los cuales tuvo que ser secuenciado muchas veces para garantizar que los resultados no se distorsionaban.

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