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'Al no ser ese objeto de deseo te haces invisible y no eres nada'

Gloria Lucena fue un día a hacerse una mamografía, una tarea nada fácil cuando se está en una silla de ruedas: "Se lo dije al médico y me reconoció que jamás había pensado en que los aparatos no estaban adaptados para mujeres discapacitadas".

el 15 sep 2009 / 16:42 h.

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Gloria Lucena fue un día a hacerse una mamografía, una tarea nada fácil cuando se está en una silla de ruedas: "Se lo dije al médico, un reputado especialista, y me reconoció que llevaba 30 años dando conferencias sobre el tema, en todo tipo de foros nacionales y extranjeros y jamás había pensado en que los aparatos no estaban adaptados para mujeres discapacitadas", recuerda. La anécdota es reveladora de las dificultades añadidas con las que se encuentran personas como Gloria por su doble condición de discapacitadas y mujeres. Es por ello que Gloria, con un 88% de discapacidad debido a haber sufrido una poliomielitis, decidió integrarse en la Asociación Luna.

Afirma que a la situación de exclusión que padecen las personas con discapacidad se unen los estereotipos de género "desde la formación a la vida laboral y, sobre todo, en la vida familiar".

Aunque en el ámbito educativo reconoce que cada vez hay menos barreras, asegura que "aún existe la tendencia de que la niña con discapacidad, cuanto más protegida esté y menos expuesta a los problemas del exterior mejor". Fruto de ese proteccionismo, llegan a la edad adulta sumidas "en un infantilismo permanente" y el déficit formativo supone el primer hándicap en el ámbito laboral, donde las principales salidas son la administración pública y el autoempleo. Gloria ha trabajado anteriormente pero en la actualidad cobra una pensión.

En el ámbito familiar, pasan de ser cuidadas a ser cuidadores de otros miembros. "Cuando una persona ha estado en su casa, apenas ha salido, no ha tenido una vida propia y cuando los otros familiares que hasta ahora eran sus cuidadores envejecen, pues la que ha estado ahí siempre es la que se encarga de los padres pero también, incluso, de sobrinos", afirma Gloria, que está soltera y vive sola aunque cuenta con ayuda.

La consecuencia es que "nunca tienen capacidad de decidir sobre su propia vida" y se convierten en "invisibles". "La mujer, al no ser ese objeto de deseo, no es nada: ni trabaja, ni es ama de casa ni madre", dice.

Aceptarse. Precisamente en la maternidad y la salud reproductiva se encuentra una de las principales reivindicaciones del colectivo no abordadas desde el movimiento asociativo general de las personas con discapacidad o el feminista.

En la sanidad pública no hay consultas ginecológicas adaptadas y para una mujer en silla de ruedas someterse a una exploración entraña "una dificultad tremenda". "Incluso hay médicos que te eximen de determinadas pruebas, como si el hecho de tener una discapacidad, que a lo mejor no tiene nada que ver, te inmunizara para padecer determinadas enfermedades", relata Gloria.

A su juicio, lo importante es que estas mujeres "participen de la dignidad de ser una persona, reconciliarse con su propio cuerpo y decir claramente que formas parte de la sociedad y exiges un respeto". Por ello considera que toda iniciativa en esta línea "es positiva" y el plan de acción integral elaborado por la Junta puede aportar un granito de arena, aunque "habrá que ver el efecto práctico", sentencia.

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