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Al raso antes que arriesgar

Después de andar varias semanas deambulando por las calles de Jaén, sin un techo bajo el que guarecerse del frío y las lluvias porque los albergues para los temporeros de la aceituna estaban completos, por fin hay plazas libres para cobijar a los inmigrantes. Pero éstos las han rechazado. Prefieren seguir durmiendo al raso que mudarse a instalaciones oficiales de la provincia. Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 20:43 h.

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Después de andar varias semanas deambulando por las calles de Jaén, sin un techo bajo el que guarecerse del frío y las lluvias porque los albergues para los temporeros de la aceituna estaban completos, por fin hay plazas libres para cobijar a los inmigrantes. Pero éstos las han rechazado. Prefieren seguir durmiendo al raso que mudarse a instalaciones oficiales de la provincia, porque los sin papeles temen que las autoridades puedan encontrarlos y expulsarlos del país. Tienen miedo, además, de que otro compatriota se les adelante en la difícil búsqueda de trabajo. El que resiste, gana, deben de pensar.

Ganar un jornal en la aceituna se ha convertido para los inmigrantes ilegales que se desplazaron a principios de diciembre a Jaén en misión imposible. Según la información de la que dispone la Federación Agroalimentaria de UGT en Jaén, menos de un 10% de inmigrantes llegados en el último mes a la provincia han encontrado trabajo en el campo. Los excedentes laborales generados por la crisis en otros sectores se ha traducido en el regreso de muchos andaluces al campo. Más de 15.000 parados se inscribieron en la campaña oleícola, ocupando así el puesto que en las pasadas campañas eran para los inmigrantes.

Pero, a pesar de la crisis, los temporeros extranjeros siguieron viniendo a Andalucía. La avalancha provocó la saturación de los albergues y la necesidad de habilitar otras instalaciones, como polideportivos. Muchos de los temporeros encontraron en la calle su único alojamiento y aún hoy continúan durmiendo en las aceras de la capital jiennense, a pesar de que se les ha ofrecido casi un centenar de plazas en albergues de la provincia.

Fuentes municipales explicaron a Efe que la mayor parte de esos inmigrantes instalados a las puertas del albergue de la capital, pertrechados con mantas e incluso bajo improvisados tenderetes hechos con plásticos y telas para resguardarse del frío, han rechazado una cama en la instalación municipal por decisión propia. "Hay personas que no entran porque temen perder el sitio que han conseguido fuera y otras que rehuyen la oficialidad de un albergue, porque no tienen papeles", explicó el presidente de Cáritas, Juan Carlos Escobedo.

El caso de Jaén capital, donde se llegaron a concentrar a principios de diciembre más de medio millar de inmigrantes sin techo en busca de un trabajo, es el más grave de toda la provincia, donde la situación es, en la actualidad, de "normalidad", según fuentes de la Junta de Andalucía. No obstante, Escobedo aseguró que hay pueblos más pequeños en los que "sí hay falta de plazas y sigue habiendo gente que duerme en la calle".

El presidente de Cáritas en Jaén estima que hay entre 700 y 750 inmigrantes ocupando plaza en los albergues de la provincia y unas 400 personas fuera de estas instalaciones, abiertas exclusivamente durante la campaña de aceituna. "Este año es muy distinto a otros años, y en enero aún el nivel de presión es alto", insistió Escobedo, quien confirmó que existe un grupo nutrido de inmigrantes "que están desesperados y que aguantarán lo máximo posible en Jaén para ver si encuentran un trabajo". Por eso, tildó de "pura demagogia y cinismo" la actitud de las administraciones públicas, que "ni les da sitio donde estar, ni los despide y sólo los deja por aquí deambulando".

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