Cultura

Albert Boadella: "Lo último que necesita Cataluña es un Berlusconi catalán como Joan Laporta"

el 01 mar 2010 / 19:59 h.

Boadella no quiere entrar en política, aunque opina sobre la situación de los partidos.

-¿Cómo se le ocurrió la idea de escenificar un viaje en el tiempo en su última obra, 2036. Omena-G?

-Pues por mi edad. Uno ya piensa que no está en el mismo año que los demás y que, para colmo, esto irá a menos. La obra recoge ese contraste que existe entre el mundo de los ancianos frente a las jóvenes generaciones que nos rodean. Colocamos a la propia compañía en 2036, año en el que cumpliría su 75 aniversario, en un mundo que ha cambiado. Mostramos cómo imaginamos que sería la España de esa época.

-Ha vuelto a estrenar su última producción en Sevilla. ¿Lo va a convertir en una nueva regla de Joglars?

-De momento me ha funcionado muy bien y me gusta mucho. Como ahora no estrenamos en Barcelona... Además, ésta es una ciudad de arte. Es muy adecuada para nuestros estrenos.

-Su compañía ha cumplido medio siglo. ¿Piensa que llegará a 2036?

-Con los mismos componentes no creo. De hecho, yo en la obra me he finiquitado. En un momento determinado de la función, los personajes preguntan por Boadella y se responden que siempre quiso ser diplomático, pero que está muerto... Pero yo creo que una compañía que llega a 50 años se ha consolidado como institución. Por lo tanto, es posible. Me gustaría que llegara a 2036.

-¿De veras cree que serviría para ser diplomático? Usted precisamente no es políticamente correcto.

-Cuando estuve en Francia quise hacer esta carrera, pero por varias razones, entre ellas económicas, no pude y me dediqué al teatro. En la diplomacia hay también una parte de teatro. De hecho, creo que hubiera sido mejor diplomático que dramaturgo. También hace falta astucia y don de interpretación.

-¿Y tiene Joglars futuro sin Albert Boadella?

-Sí, si los demás componentes quieren continuar. Es un problema de deseos. Pero en cuanto a valor artístico, sí. La compañía tiene talento suficiente para sustituirme.

-En su trayectoria siempre ha habido una constante crítica al poder. Criticó a los militares con La Torna y eso le llevó a huir de España en 1977. ¿Ahora está exiliado de Cataluña?

-Es un enfrentamiento con el poder tribal. En Cataluña el poder ha cambiado. Ahora mandan los tabúes nacionalistas. Nosotros nos hemos enfrentado as este poder y así como con los militares tuvimos que salir zumbando, pues de alguna forma ahora hemos tenido que marcharnos y no actuar en aquel territorio. El propio público nos ha boicoteado y no viene a ver nuestras obras. Seguimos ubicados allí, porque allí tenemos nuestras instalaciones, pero somos como las empresas que tienen fábrica en Taiwan. Fabricamos dentro y vendemos fuera.

-Por cierto, ¿en qué veguería [nuevas divisiones territoriales de Cataluña] están situadas sus instalaciones?

-No tengo ni idea, pero me parece tan surrealista esa nueva división territorial que no me interesa para nada. Es otro invento absurdo.

-¿Y en qué idioma ve las películas cuando va al cine?

-Lo suelo ver en castellano. Si el filme es francés o de fuera, en versión original. Pero la Ley del Cine que pretende aplicar la Generalitat es un invento absurdo. Sostener una lengua con leyes es un boomerang. Una lengua se mantiene porque es un vehículo práctico que la gente utiliza y que sirve para la vida, los negocios y la cultura. Cuando esto no es así, la lengua entra en un estado de decadencia y desaparece como ha pasado con muchas lenguas y como sucederá incluso un día con el español. Quizá dentro de cuatro, diez o quince generaciones habrá otra lengua que se la habrá comido.

-¿Cómo se viven este tipo de cambios y leyes en Cataluña?

-La gente en Cataluña ha perdido una parte de la sensatez que había caracterizado a ese territorio. Se ha dejado inducir a la paranoia que le han ido inculcando sus dirigentes. Han usado la paranoia contra España porque les era rentable. Ahora, si hablas con cualquier ciudadano catalán, a los cinco minutos ya está siempre diciendo que si Madrid les roba el dinero, que si no sé qué... Creo que es una especie de epidemia colectiva. Espero que pronto salgan unos anticuerpos que acaben con este virus.

-En Cataluña hay muchos andaluces, ¿no son un refugio para los no nacionalistas?

-No. Es curioso, pero no hay peor fuerza que la del converso. Eso tristemente ha sido así. Para integrarse en la sociedad emergente de aquel territorio, además de hablar catalán hay que ser catalanista y, si se puede, nacionalista. Así se da la sensación de que se está más integrado. Creo que una parte de la migración ha protagonizado ese movimiento.

-¿No se salva nadie?

-Miles de personas. El problema es que están muy silenciosos. Si callas, los otros llevan la razón.

-¿Y no echa de menos actuar allí? ¿De veras no piensa volver?

-No creo que vuelva. Nosotros ya somos considerados unos traidores. Además, no lo echo de menos. Sería como extrañar a la señora de la que te separas. Pues no. Ahora tengo otra mujer más guapa, más buena y más inteligente, que es el resto de España. Pues es lo mismo.

-Le propongo un juego. Vayámonos a 2036. ¿Quién gobernará Cataluña ese año?

-En ese año Cataluña estará pagando la penitencia de las tonterías que hizo el tiempo anterior. Es posible que pertenezca ya a los Estados Unidos de Europa. No habrá nacionalismo catalán, quizá tampoco español. Habrá europeo, como los americanos. No hay un nacionalismo de Arkansas.

-Y en 2036, ¿se recordará a Joan Laporta como un gran presidente de la Generalitat?

-Sí, pero no como un gran presidente, sino como otro vivales, como una especie de Berlusconi catalán. Creo que Laporta puede ser presidente. A Cataluña lo último que le falta es tener un Berlusconi catalán, pero creo que puede llegar.

-Según Montserrat Nebrera, Aznar llegó a decir que Cataluña estaba enferma. Usted habla de epidemia. Coinciden en esta opinión.

-Sí, creo que coincido en este aspecto, pero hay una cosa en la que no coincido con Aznar, y es que él dice una cosa y luego hace otra. Él liquidó a Vidal Cuadras como presidente del PP de Cataluña. Fue Aznar quien le cortó la cabeza porque se lo exigió Pujol, con quien tenía un pacto. Y con eso le dio una patada mortífera al PP catalán, porque el único hombre que habría conseguido un resultado importante es Vidal Cuadra.

-Usted se ha llamado alguna vez "régimen" al Gobierno catalán. Esa expresión es usada con frecuencia por algunos sectores también para referirse a Andalucía. ¿Cómo ve usted la situación de esta comunidad?

-Bueno, la verdad es que también sería importante un cambio. Lo que se llama alternancia parece algo imprescindible en los regímenes democráticos. Creo que a Andalucía le tocaría ya. La gente tiene que ver y sentir otras formas distintas de gobernar, aunque sean parecidas, pero por lo menos unas caras distintas.

-¿Y cómo ve el panorama cultural en Andalucía?

-Desde el punto de vista cultural, Andalucía es una tierra con unas características muy propias, unas raíces muy adentradas en el territorio. Hay una cultura oficial, que hacen las instituciones, que está en todas partes. Pero hay otra cultura propia, que las personas y los pueblos de Andalucía conservan muy bien, con poca contaminación de esta otra cultura oficial. La Semana Santa es un buen ejemplo. Es algo que ha cambiado muy poco y se ha mantenido con mucha vivencia. O los toros.

-Por cierto, que es usted un gran defensor de la Fiesta Nacional. ¿Cree realmente que se llegarán a prohibir los toros en Cataluña?

-Desde luego. Quizá no será en esta legislatura, pero será la próxima. En Cataluña están condenados los toros. Lo lamento mucho.

-¿Por qué se cambió de Ciudadanos a UPyD?

-Porque Ciudadanos es un partido estrictamente catalán, y como a mí ya Cataluña no me interesa, pues me voy a un partido español.

-¿Y le ve futuro?

-Rosa Díez es una mujer de una enorme empuje, una gran inteligencia y enorme honradez personal. Yo creo que si las cosas siguen como hasta ahora es posible que ella, si no consigue grandes mayorías, por lo menos logrará mantener un equilibrio en los gobiernos de España para que esta unidad esencial en una nación se mantenga algo más protegida por parte de los dos grandes partidos, que están en otras cosas.

-¿Y UPyD sin Rosa Díez es como Joglars sin Boadella?

-No, es peor. El problema que tendrá UPyD con el tiempo será encontrar gente de suficiente talento para estar al lado de Rosa Díez y que sea capaz de sucederla. Ése es el problema. Hay muy pocos líderes como Rosa Díez. Qué más quisiera yo que surgieran. Yo tengo gente que me puede sustituir mucho mejor.

-¿Usted no se ve entrando en política?

-No, para nada.

-¿Le parecen teatrales nuestros dirigentes políticos?

-Algunos sí. Hace poco vi a Zapatero en un desayuno de oración en EE UU. Es un farsante extraordinario. Por una lado va jugando al ateo militante y por el otro hace lo que le conviene. Mañana le veremos en alguna mezquita, haciendo una comedia. Esto sí que es para hacer teatro. Un vivales de esta naturaleza da para una obra. Zapatero ya empieza a ser personaje de teatro.

-¿En 2036 seguiremos estando en crisis?

-Para salir de la crisis, lo primero que hay que hacer es tocar fondo. Mientras no lo hagamos, siempre correremos el riesgo de volver a caer de nuevo.

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