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Salud

Alergias: ¿lo peor está aún por llegar?

Los expertos advierten de que, tras el primer pico de incidencia de Semana Santa y Feria, los alérgicos aún tienen que aguantar el tipo al menos hasta el mes de junio, cuando por fin los niveles de polen bajarán

el 12 may 2014 / 23:10 h.

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¿Ojos llorosos y enrojecidos? ¿Congestión nasal y picazón en la nariz? ¿Urticaria? Si responde al menos a dos de estas tres preguntas y está en plena primavera, no lo dude. Entra en el club, para nada deseado, de los alérgicos. Un club no tan selecto, ya que a él están inscritos el 25% de los andaluces, y creciendo. Los alergólogos –en concreto la Sociedad andaluza de Alergología (Alergosur)– dieron el aviso antes incluso de la llegada de esta tardía Cuaresma: el periodo de alergia primaveral iba para largo. 15734670Antes de Semana Santa ya estaban los primeros que sufrían su particular penitencia mientras que durante la pasada Feria, con ese revuelto de albero, caballos y altas temperaturas, los casos se multiplicaron. Pero, históricamente –hace 20 años–, el periodo más incómodo llegaba en mayo y junio en la provincia de Sevilla, donde sus habitantes están expuestos, sobre todo, al polen de gramíneas y al de olivo. Pero, ahí va la gran pregunta: ¿se ha acabado ya el suplicio? Ni mucho menos, según los expertos, que auguran que los alérgicos deben estar alerta al menos hasta junio. «Estamos al final del primer pico de intensidad, que va desde mediados de abril hasta esta semana», advierte Joaquín Quiralte, jefe de la Sección de Alergología del Hospital Virgen del Rocío y miembro, además, de la Junta Directiva de Alergosur, que aclara que habrá una tregua hasta el segundo pico, que empieza a final de este mes. No suele ser tan intenso como el primero, ya que suele arrastrar menos polen, pero como el cuerpo está más tocado es «el que termina de dar la puntilla» al alérgico. La opinión coincide en parte con otro experto, Agustín Velloso, especialista en Alergología del Hospital Victoria Eugenia de Sevilla, de Cruz Roja Española, que avisa que no se ha llegado al tope de polen. «Hace una semana estaba en 1.500 gramos y se espera llegar a 5.000», afirmó, no sin antes puntualizar que todo dependerá de la climatología. Aquí no valen medias tintas. O hace mucho calor y se acaba con la primavera y sus efectos –el polen– o empieza a llover a mares y que eso sirva para limpiar toda la atmósfera. No vale, por ejemplo, una tormenta aislada, que lo único que haría, según explican estos expertos, sería remover el polen e intensificar sus efectos. «La fragmentación del polen puede generar epidemias de asma en las horas siguientes», remarca el especialista del Virgen del Rocío. De todos modos, todo influye. El doctor Velloso apunta que «las lluvias de otoño han influido decisivamente». Por su parte, Quiralte complementa que, además de las lluvias previas a la polinización, el calor de estas últimas semanas «ha contribuido a una explosión de polen». La solución que aportan ambos es la misma: haber ido al médico antes de este estallido. La alergia no es más que una alteración del sistema inmunológico tras la exposición mantenida a determinados agentes ambientales. Y el que la padece por vez primera, ya sabe que la primavera siguiente debe estar preparado para la batalla con el polen y acudir a su alergólogo. Un mensaje que los veteranos en estas lides tienen grabado a fuego para evitar la rinitis alérgica (síntomas nasales y oculares que comienzan de forma explosiva) y, el asma bronquial. Ambas formas «superreconocibles». Para el que sufra tales síntomas, Alergosur recomienda realizar un estudio en el centro hospitalario –sea público a privado–. La prueba, consistente en probar en el brazo las posibles reacciones alérgicas, apenas ocupa tiempo y no es invasivo. El modus operandi parte del escenario ideal y, cómo no, defendida por los alergólogos: la inmunoterapia o, mejor dicho, suministrar una vacuna al alérgico y, seguidamente, contar con «un tratamiento de mantenimiento», según precisa el doctor Velloso. Otra opción para combatir la alergia es tomar fármacos (antihistamínico o inhaladores) que pueden rebajar el malestar pero no elimina la base. «La vacuna es el único tratamiento eficaz al polen», recuerda el doctor Quiralte. Lo dice sabiendo que escapar del polen es una empresa casi imposible. Pero, pese a ello, aportan algunos consejos. Primero recomiendan que no salir a la calle a las horas centrales del día, las de más calor y más acumulación de polen en la atmósfera. Y los ojos tienen que estar protegidos con gafas. Tampoco es conveniente tener las ventanas de la casa abiertas de par en par. «Se puede ventilar la casa, pero en espacios de 10 minutos», indica Quiralte. El doctor Velloso aporta otro consejo doméstico: no tender al aire libre porque la ropa puede quedar impregnada de polen. Un último consejo. No meterse en la boca del lobo, que no es otro sitio que el campo y, mucho menos, en zonas de olivar. La prohibición para alérgicos es complicado y más en unas fechas en las que es difícil eludir el camino, ya sea en El Rocío o en las numerosas romerías que actualmente se festejan en la provincia de Sevilla.

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