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Economía

Asaja alerta del riesgo de desaparición del girasol

Sevilla es la primera productora de girasol de España y ha caído en un año el 15 % de su superficie tras el hundimiento de los precios en la pasada campaña.

el 07 ago 2014 / 17:42 h.

Campo de girasoles. / EFE Campo de girasoles. / EFE Asaja-Sevilla ha afirmado hoy que "los márgenes abusivos de las extractoras y el hundimiento de los precios colocan al girasol en riesgo de desaparición", y ha recomendado a los agricultores que guarden las pipas a la espera del repunte en la cotización del girasol. El hundimiento repentino del precio de la pipa no se corresponde con una bajada correlativa del precio que pagan los consumidores por el aceite de girasol, ha afirmado la organización agraria en un comunicado. Pipas de girasol. / David Estrada Pipas de girasol. / David Estrada En los veinte días de la campaña de recolección del girasol, el precio de la pipa ha caído hasta 40 euros hasta situarse en 310 euros lo que se paga por tonelada, "precios de ruina, que no permiten que el agricultor cubra siquiera sus costes", subraya Asaja. Las consecuencias de la presión de los márgenes "abusivos" de las extractoras sobre los agricultores ya se están notando, señala Asaja antes de recordar que Sevilla, con 140.000 hectáreas, es la primera provincia productora de girasol de España a pesar de una caída en un año del 15 % de su superficie tras el hundimiento de los precios en la pasada campaña. Andalucía ha perdido en un año 34.000 hectáreas al pasar de las 321.000 de la pasada campaña a las 287.000 de esta, según la organización agraria, que resalta el hecho de que los productores andaluces de girasol afrontan su tercera campaña consecutiva en pérdidas, tras la sequía de 2012 y la campaña de bajos precios de 2013. Desde ASAJA-Sevilla advierte a la industria extractora que mantendrán "una actitud vigilante y, ante cualquier sospecha de pacto, acuerdo o movimiento especulativo", informarán a las autoridades. Al agricultor le instan a que no vendan por debajo del precio del mercado, que viene marcado por el valor del aceite y de la harina, y a los consumidores y sus organizaciones que demanden una bajada proporcional del precio del aceite de girasol en los supermercados y puntos de abastecimiento. En caso contrario, sería la industria la que estaría obteniendo un beneficio desproporcionado a costa de agricultor y del consumidor, concluye Asaja.

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