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Algo más que Chaparro vs Emery

Más de medio siglo después, el Betis está en el otro extremo de la región para visitar a la Unión Deportiva Almería. La última vez fue en Tercera, ahí es nada. Para descartar épocas tan oscuras como aquella, los verdiblancos deben puntuar como mínimo. Mark González vuelve para ayudar en la tarea.

el 15 sep 2009 / 04:10 h.

Más de medio siglo después, el Betis está en el otro extremo de la región para visitar a la Unión Deportiva Almería. La última vez fue en Tercera, ahí es nada. Para descartar épocas tan oscuras como aquella, los verdiblancos deben puntuar como mínimo. Mark González vuelve para ayudar en la tarea.

Han pasado ya más de diecisiete años desde que el Betis y el Almería se encontraron por última vez en un partido oficial. El conjunto oriental se llamaba entonces Agrupación Deportiva y transitaba por el segundo y último de sus años en Primera. Y para encontrar el último enfrentamiento entre el Betis y el Almería como Unión Deportiva hay que retroceder más de medio siglo, 54 años en concreto, para llegar a una temporada histórica en verdiblanco, la del ascenso a Segunda después de casi una década en el infierno de Tercera. El mundo ha cambiado una barbaridad en este tiempo, y ahí está el Almería para demostrarlo con sus múltiples variaciones de nombres, sus desapariciones, sus renacimientos y sus fusiones con otros clubes de la ciudad, pero en el fondo del partido subyace la misma motivación: la supervivencia.

Para el Betis de aquel entonces, sobrevivir era dar el salto a la Segunda División. Para el Betis de Paco Chaparro, sobrevivir significa asegurar de una vez por todas su continuidad en Primera. Casi lo conseguiría en caso de victoria, incluso de empate, aunque nadie en el vestuario de Heliópolis se fía. De hecho, a las malas, el equipo puede acabar la jornada a tres o cuatro puntos de la zona de descenso. Para eso debería perder, posibilidad ni mucho menos remota ante el bloque que tendrá enfrente, un conjunto de hombres, que no nombres, perfectamente organizado por Unai Emery.

El duelo es atractivo, contradictorio y morboso al mismo tiempo. Es atractivo porque es un derbi andaluz y porque una escuadra que en casa no ha perdido ni un partido en toda la segunda vuelta y apenas ha encajado cuatro goles desde su última derrota (en diciembre) recibe a otra que viene de sumar tres triunfos en sus tres últimos viajes y que con su actual técnico consigue más beneficios como visitante que como local. Es contradictorio porque los dos técnicos son novatos en Primera, pero el que maneja una plantilla igualmente novata pelea por Europa y el que dirige una plantilla experta busca la salvación. Y tiene morbo, cómo no, porque Paco Chaparro es y seguirá siendo el entrenador del Betis salvo giro radical de los acontecimientos, pero Unai Emery fue tanteado para sustituirlo.

Nano, titular; vuelve Mark. A todo esto, el duelo de los banquillos no será tal, al menos literalmente, ya que el entrenador del Betis verá el partido desde la grada gracias a Teixeira Vitienes. La titularidad de Juan Merino a pie de césped no será la principal novedad del Betis, que tiene dos más importantes: la titularidad de Nano, por primera vez desde que se lesionó hace ya ocho meses, y el regreso de Mark González a la convocatoria.

El chileno, en todo caso, no tiene demasiadas opciones de entrar desde ya en el once, más que nada porque hay tres encuentros en una semana y no es cuestión de forzar. Las únicas incorporaciones, a priori, serán las obligatorias de Nano por el sancionado Melli y Pavone por el lesionado José Mari, a no ser que Chaparro elija a Babic por Fernando Vega, que tampoco parece muy probable. También vuelve Damiá, no así Caffa, y Fernando se queda fuera otra vez.

El Almería, que sólo ha dejado ir 4 de los 24 puntos disputados en su feudo desde que perdió con el Getafe, sólo tenía la duda de su segundo goleador, Felipe Melo, con un esguince. Se recuperó, así que el once será el mejor de Emery, que no es poco.

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