Cultura

'Alicia en el país de las maravillas': Convencional

el 17 abr 2010 / 19:28 h.

EEUU, 2010. Dirección: Tim Burton. Argumento: Adaptación de las dos novelas de Lewis Carroll en las que el escritor narraba las aventuras de una niña en un fantástico mundo. Intérpretes: Mia Wasikowska, Johnny Depp, Helena Bonham Carter, Anne Hathaway, Crispin Glover. Guión: Linda Woolverton. Fotografía: Dariusz Wolski. Color. Música:  Danny Elfman. Duración: 108 minutos. 7 años.

Valoración: **

 

Los hay que desaprovechan las mejores oportunidades. Sabido es que Tim Burton siempre ha sido uno de los cineastas más inconformistas que se pueden encontrar en Hollywood desde hace dos décadas. Y aún más el hecho de que sus cintas siempre han hecho gala, no sólo de una exacerbada originalidad visual, sino también de una ruptura más o menos considerable hacia los guiones auto-complacientes que en la meca del cine tanto gustan. Únanle a esto el hecho de tener entre manos dos de las novelas más absurdas y surrealistas que se han escrito en la historia de la literatura y comprenderan por qué todos pensábamos que Burton lo tenía muy (pero que muy) fácil para dar en el clavo con esta su visión de Alicia en el país de las maravillas. Lamentablemente, no va a ser este el lugar en el que encuentren una crítica que vaya a deshacerse en elogios para una cinta que prostituye el espíritu de las novelas en aras de obtener un producto que contente al mayor espectro posible de público.

En este esfuerzo, la guionista trabaja desde dos frentes que terminan mostrándose de todo punto irreconciliables: por un lado echa mano de constantes guiños a la obra de Carroll durante el metraje (siendo el mejor de ellos el que la bestia a la que debe enfrentarse Alicia sea Jabberwocky) pero por el otro se olvida de la genial incoherencia en la que este imbuyó sus escritos para, más allá de vocablos extraños, criaturas fantásticas y reinas excéntricas, narrar de forma lineal y en tres actos perfectamente diferenciables una cinta cuyo tramo central se hace interminable.

Tan imperdonable falta no es suplida ni por la imaginería visual del filme (que mezcla con acierto aires Disney con la estética gótica tan propia de Burton), ni por la labor de un reparto que oscila entre lo anodino de algunos de sus protagonistas –especial mención requiere aquí una sosísima Alicia– y lo histriónico aunque apropiado de el siempre brillante Johnny Depp; siendo a la postre lo mejor de la cinta la portentosa partitura de un recuperado Danny Elfman.

 

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