«Allí arriba, en la montaña, te sientes libre, sano, fuerte y muy positivo»

La sevillana Lina Quesada, la primera montañera andaluza capaz de conquistar el Everest, acumula en su haber la superación de tres ochomiles.

Lina Quesada, primera mujer andaluza en alcanzar la cima del Everest. Lina Quesada, primera mujer andaluza en alcanzar la cima del Everest. Lina Quesada fue la primera mujer andaluza y la quinta en españa que consiguió escalar el Everest (2008), la montaña más alta del mundo. De los 14 ochomiles –picos con más de 8.000 metros de altura– del mundo, ella ha tocado el cielo desde tres de ellos. El próximo día 25 de junio se marcha junto con la deportista malagueña Pilar Agudo a intentar de nuevo una cumbre que se le resiste, la del Broad Peak (Pakistán), con 8.047 metros. Pertenece al club de montaña Sierra Sur, de Morón de la Frontera, aunque es natural de Sevilla. A pesar de sus méritos deportivos, no ha sido hasta este año cuando se le ha reconocido como deportista de alto rendimiento de Andalucía. ¿Qué movimiento alpinista hay en la provincia de Sevilla? En Sevilla se practica cada vez más senderismo y destacan muchos adolescentes y jóvenes en escalada. Al no contar Sevilla con un relieve muy montañoso, el alpinismo lo practicamos muy pocos. Hay también muchos aficionados al esquí de pista en invierno. En los rocódromos, la actividad deportiva ha tomado cada vez más relevancia. Ante la falta de paredes de roca, los jóvenes entrenan y practican escalada en estas paredes artificiales, creando este deporte una gran interacción de grupo, de competición y superación, muy importante para desarrollar valores positivos entre los jóvenes. Sin que suene a machismo, ¿cómo se desenvuelve una mujer sola en medio de la montaña? (Entre risas) Bueno, esta vez no voy sola, pero ha sido muy duro cuando lo he hecho. He tenido que estar siempre con la guardia en alto, siempre teniendo que demostrar si vales o no. No te puedes poner mala o tener un mal día. Si haces cumbre piensan que te han ayudado y si no lo consigues oyes decir, «claro, si es que eso es mucho para ella». Ha sido muy degradante ver cómo te miran con inferioridad, cómo se asombran cuando llegas antes que algunos, cómo piensan que estás loca. Pero, afortunadamente, he conocido a algunos montañeros que posteriormente han sido compañeros de montaña que me han demostrado que me ven como a un igual. De todos los lugares que ha visitado, ¿cuál le ha fascinado más? Alaska. Me gustaría volver allí. Hay tantas montañas, tantos glaciares, es una pasada. También me gustaría volver a la Patagonia, aunque también tengo pendientes dos de las siete cumbres más altas de cada continente y una es en la Antártida –el Monte Vinson–. Si alguna vez pudiera tener un sponsor o financiación, sin duda iría allí ¿Cuáles son las cualidades físicas y psicológicas adecuadas para realizar este deporte? Pues supongo que hay que ser un poco dura. Tienes que adaptarte a todo, como decía Bruce Lee Be water my friend. Si hace frío o calor, pues a aguantarse, si no se puede dormir por el viento, pues no se duerme, es todo una continua prueba de resistencia tanto física como mental, todo el tiempo te asaltan dudas y te dan ganas de volverte, pero tu dureza es lo que hace que sigas. ¿Alguna anécdota que se le venga con más frecuencia a la mente cuando está lejos de la montaña? ¡Uf!, pues me han pasado mil cosas. Cuando bajé de mi primer ochomil, el Cho Oyu en el Tíbet, estuve 12 horas sola, desde que salí del campo tres, a 7.300 metros de altura, hasta que logré bajar al campo dos, a 7.000 metros. Necesitaba urgentemente beber agua, estaba completamente deshidratada y exhausta y resulta que no había nadie en el campo dos. Para colmo no encontraba el mechero, así que me puse como una posesa a abrir todas las tiendas en busca de un mechero, ya que de ello dependía mi vida. Finalmente, encontré uno en una tienda y pude derretir nieve y hacerme agua. Pasé de un estado de locura a la sonrisa. ¿Qué tiene la montaña que atrae al hombre hasta jugarse la vida? En realidad nunca sabes que te estás jugando la vida. Es como jugar con fuego, unas veces sale todo bien y cuando menos te lo esperas, te quemas. En la montaña te puede coger una avalancha o caerte en una grieta, pero engancha, atrae y es un medio increíble para sentirte libre, sano, fuerte, positivo. No te esperas que te pueda pasar algo. ¿Cuál será su último ochomil? ¿Tiene alguna montaña fetiche? Eso nunca se sabe. Yo quería dejar los ochomiles y al final mi amiga Pilar me ha convencido para volver a las andadas. Me encantaría volver al Everest, pero por la cara Norte. Lo que sí es cierto es que seguiré subiendo montañas, da igual que sea en la Sierra de las Nieves o en el Himalaya, pero esto es lo que me hace sentirme bien conmigo misma. Lleva siempre la bandera andaluza consigo, ¿conoce el mundo montañero Andalucía? ¿Y Sevilla? A los extranjeros les encantan mis gorras y camisetas de Andalucía. He tenido que regalar algunas incluso. Todos conocen Tarifa, Marbella, Granada, Sevilla. A pesar de que aquí nos llevemos tan mal unas provincias con otras, ellos adoran Andalucía y les encanta nuestra gastronomía, nuestra cultura y nuestro carácter alegre y extrovertido. Algunos pueblos de Sevilla cuentan con montaña, ¿cuáles son los mejores sitios para practicar este deporte en la provincia? Pues, sin duda, el Cerro del Hierro, en San Nicolás del Puerto, es el mejor sitio para practicar senderismo, escalada, bicicleta de montaña o bañarse en la Ribera del Huéznar. Aunque también hay sitios muy buenos para escalar, como en Morón de la Frontera, donde estuve hace unos días, o Algámitas, para practicar senderismo y campamentos en su camping. ¿Por dónde debe empezar una persona que quiera iniciarse? Le tiene que gustar la naturaleza, ir al campo, salir a caminar, a correr y poco a poco el cuerpo le irá pidiendo cada vez más esfuerzo y cada vez hacer rutas más largas. ¿Cómo empezó usted en esto del montañismo? Yo empecé escalando con amigos en el Cerro del Hierro y en el Chorro (Málaga), luego fui a Sierra Nevada a esquiar y ahí fue donde me quedé totalmente hechizada por sus montañas. Llevo 20 años yendo casi todos los fines de semana del año allí y cuando vuelva de Pakistán, sé que iré a dormir a la cumbre del Mulhacén, el primer fin de semana. Es como encontrarme a mí misma allí arriba, divisar Cazorla, Sierra Mágina, la Sagra, la Maroma, Gibraltar, Marruecos, Almería… media Andalucía se divisa desde allí arriba. ¡Qué pena que no se ve Huelva, ni Sevilla (risas), porque si no, ya sería la repera!

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