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Alonso pesca su vigésima victoria en una noche revuelta

El español Fernando Alonso (Renault) volvió a ganar ayer un gran premio de Fórmula Uno 385 días después de su último triunfo y lo hizo en una carrera, la nocturna de Singapur, que un día antes había considerado perdida. Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 15:55 h.

El español Fernando Alonso (Renault) volvió a ganar ayer un gran premio de Fórmula Uno 385 días después de su último triunfo y lo hizo en una carrera, la nocturna de Singapur, que un día antes había considerado perdida por causa de una avería que le hundió en el decimoquinto puesto de la formación de salida.

Alonso, cuyo último triunfo lo logró el 9 de setiembre de 2007 en el Gran Premio de Italia, disputado en Monza, ganó en el trazado urbano de Singapur en su mayor remontada por delante del alemán Nico Rosberg (Williams Toyota) y del británico Lewis Hamilton (McLaren Mercedes), cada vez más sólido líder del Mundial.

El español, dos veces campeón mundial, se alió con toda la suerte que le faltó el sábado para lograr su vigésima victoria del Mundial y el podio número 50 de su carrera en Fórmula Uno.

En total, Alonso ha tardado 19 carreras y 385 días en volver a lo más alto del podio y escuchar de nuevo el himno nacional. Renault llevaba, además, 31 carreras sin ganar. Sabedor de que desde el decimoquinto puesto de la parrilla no le quedaba otra que asumir riesgos, el español optó por una estrategia de dos paradas e ir muy corto de combustible en el sector inicial, antes de su primer repostaje. En la salida ganó tres plazas hasta colocarse duodécimo. Fue el primero en detenerse a poner gasolina y cambiar neumáticos por primera vez, en la duodécima vuelta, y, a partir de ahí, se encomendó a una posible salida del coche de seguridad que cambiase el orden establecido, con el brasileño Felipe Massa (Ferrari), Hamilton y el finlandés Kimi Raikkonen (Ferrari) en los tres primeros puestos.

Y el deseo se hizo realidad sólo dos vueltas después, en la decimocuarta, merced a un accidente de su compañero de equipo, el brasileño Nelson Piquet, que le brindó en bandeja la salida a la pista del ansiado safety car.

La neutralización de la carrera comenzó a cambiar el panorama de manera radical, ya que colocó a Alonso en una situación mucho más ventajosa de la que tenía al principio, ya que él era el único que ya había pasado por la calle de garajes a repostar y tenía vía libre para tratar de comenzar a trepar. El alemán Nico Rosberg (Williams-Toyota) y el polaco Robert Kubica (BMW Sauber) fueron los primeros en detenerse, aunque lo hicieron con el pit lane cerrado, algo que luego les costó muy caro, en forma de paso por la calle de garajes con parada en la zona de repostaje. Al marcharse el coche de seguridad y reanudarse la prueba. Rosberg pasó a comandar la prueba, por delante de los italianos Jarno Trulli (Toyota) y Giancarlo Fisichella (Force India-Ferrari), Kubica y Alonso, pero con la seguridad de que el alemán y el polaco iban a ser sancionados y que los dos transalpinos aún tenían que parar a repostar, lo que colocaba al español como líder virtual.

Y ese liderato de Alonso se hizo realidad cuando todos esos requisitos fueron cumpliéndose. El español pasó a la primera plaza en la vuelta número 34 (61 en total), algo que no saboreaba desde el Gran Premio de Brasil del año pasado, la última vez que lideró una prueba. Una vez instalado en cabeza, Alonso imprimió un ritmo endiablado para evitar cualquier tipo se sorpresa que le impidiera lograr un triunfo que empezaba a ver posible. Al parar por segunda vez, el piloto español había acumulado una renta tal que le permitió mantenerse sin apenas dificultades en cabeza al regresar a la pista.

Pero no todo estuvo bajo control. A falta de once vueltas para el final la tensión volvió al equipo Renault ya que un accidente del alemán Adrian Sutil (Force India-Ferrari) hizo que el coche de seguridad volviese a salir, con lo que anulaba la ventaja amasada vuelta a vuelta por Alonso.

Pero el asturiano no dio opción. Al reanudarse a prueba puso el pie en la tabla y se lanzó sin piedad hacia una victoria que este año pensaba que era imposible lograr.

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