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Álvaro Quirós se mete en la élite mundial

La elite del golf mundial abrió sus puertas a un nuevo miembro, el gaditano Álvaro Quirós, de 26 años recién cumplidos y cuyo último título en Qatar le dio el empujón necesario: ya es el vigésimo octavo mejor jugador del planeta. Foto: EFE

el 15 sep 2009 / 21:46 h.

La elite del golf mundial abrió sus puertas a un nuevo miembro, el gaditano Álvaro Quirós, de 26 años recién cumplidos y cuyo último título en Qatar le dio el empujón necesario: ya es el vigésimo octavo mejor jugador del planeta.

"Soy Quirós, Álvaro Quirós", así se presenta la revelación del golf español, como hiciera en sus películas el mayor de sus ídolos, el celebérrimo James Bond.

Quirós, de Guadiaro, está tan inmerso en el papel de su ídolo, Bond, que, incluso, pudo ganar en Qatar "sin tocar bien a la bola".

Vence pese a todo, y así sumó el tercer título de su carrera para cerrar un ciclo, que comenzó con el Alfred Dunhill (diciembre de 2006) y siguió en el Portugal Masters, el 19 de octubre de 2008.

Su actual vigésimo octavo puesto mundial le facilitará disputar los cuatro 'Grandes' de la temporada y los torneos de la serie de los Mundiales WGC. También ha visto mejorado su cartel como invitado para elegir torneos y su figura es un ya buen reclamo para los patrocinadores que todavía brillan por su ausencia.

La máxima aspiración de Quirós era, sólo hace unos meses, comprarse un coche, adquirir un ático en Guadiaro para vivir con su novia, María, y disputar el último Volvo Masters en Valderrama, el gran campo situado a dos kilómetros de su casa.

La actualidad de Álvaro Quirós y tras lo ocurrido en Qatar ha dado un vuelco a esos primeros deseos, alguno cumplidos como las llaves del coche o jugar el Volvo Masters: a los 300.000 euros de premio deberá añadir los ingresos futuros, que incrementarán su cuenta corriente por competir en los mejores torneos del calendario frente a las figuras mundiales de este deporte (Tiger, García, Singh, Mickelson o Els).

Su ficha talismán de dominó, la supervisión técnica de Pepín Rivero, los consejos puntuales de su 'caddie' David McNeallie (ex de Retief Goosen), una descomunal pegada, el talento, el desparpajo y la suerte de ser un "sufridor" del Atlético de Madrid han cobrado forma. Quirós ha llegado al mejor sitio en el momento adecuado.

Pese al éxito, Quirós también visitó con anterioridad la otra cara del deporte, la crueldad de las lesiones. Mientras permanecía inactivo durante meses en la casa de sus padres, en Pueblo Nuevo, esperando a que la muñeca le dejará, incluso, escribir sin notar dolores, la mente de Quirós volaba por los campos de golf.

Con Quirós ya en tierra, el éxito llamó a su puerta. El domingo de gloria en Qatar, el gaditano de sonrisa eterna se vistió con los colores de su Atleti, polo rojo y pantalón blanco. "Me vestí así para honrar a mi Atleti", comentó tras su victoria.

Su teléfono no para ahora de sonar, aunque él lo que espera con ansiedad es una llamada de Enrique Cerezo, el presidente del club colchonero. Quiere estar en el Calderón. "Con mi pegada y la del Kun, algo se podría hacer", bromea.

Con lo que no bromea Quirós es con la ausencia de patrocinadores. "Empecé a los 14 años a jugar con Juanjo Bezares (ahora cedido por el Cádiz al OFI de Creta griego). He crecido con él. Juanjo ya llevaba patrocinadores de arriba a abajo. Y yo aquí, de blanco impoluto", se lamentaba tras ganar en Portugal y durante el Castellón Masters.

Al margen de su escaso apoyo -excepto Callaway- Quirós ya sueña con deglutir una tarta de chocolate casera, su gran pasión junto al Atleti.

Álvaro Quirós se siente plenamente guadiareño, aunque Guadiaro sea una barriada del pueblo de San Roque. "Vamos a fundar el PIVG, el Partido Independiente del Valle del Guadiaro", sigue bromeando el gaditano.

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