Cultura

Amor doliente

Con un singular programa articulado en torno a las artes amatorias en el primer Barroco español e italiano, se presentaron la soprano Mariví Blasco y el especialista en cuerda pulsada Daniel Zapico.

el 26 jul 2013 / 19:40 h.

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MARIVÍ BLASCO + DANIEL ZAPICO **** XIV Edición de Noches en los Jardines del Real Alcázar. Fecha: Jueves 25 de julio de 2013. Mariví Blasco, soprano. Daniel Zapico, guitarra barroca. Programa: Manuale d’amore (piezas de Kapsberger, Gaspar Sanz, Matías Ruiz, Barbara Strozzi, Juan Romeo, José Marín y Serqueyra de Lima) Con un singular programa articulado en torno a las artes amatorias en el primer Barroco español e italiano, se presentaron la soprano Mariví Blasco y el especialista en cuerda pulsada Daniel Zapico en una noche acariciada por la fresca brisa de los jardines alcazareños. Una buena idea que se desequilibró a favor del desengaño y el dolor por el amor que se fue o el que no se logró, pues casi siempre que se canta al amor se hace en términos de sufrimiento. Así lo abordó una didáctica Mariví Blasco que tras un inicio jalonado de continuos e inadecuados cambios de color y una voz algo impostada, logró después con su presteza, su generosa y bien proyectada voz y su delicado y a la vez contundente timbre encajar bien con las obras de, entre otros, Kapsberger o Strozzi, entonadas con estilo y sobriedad aunque sin demasiada sensualidad, que tan bien le hubiera venido a su estilismo inspirado en Romero de Torres. Nos regaló además una estremecedora versión de la célebre y ancestral Llorona que inmortalizó Chavela Vargas, liberando su voz de ataduras, fluyendo natural y con una exquisita ornamentación, para luego sacar cierta vena cómica en el Baile del herbolario de Juan Serqueyra de Lima, fiel reflejo del rico y poco explotado diálogo entre la cultura hispana y americana de la época. Daniel Zapico, que inauguró este ciclo con sus hermanos, fue el perfecto contrapunto y a la vez armonía en el que se sustentó el cantar de Blasco, dejando constancia de su ya incontestable maestría en solos como las Españoletas y Marionas de Gaspar Sanz, además de una obsesiva y complicada Chacona de Kapsberger.

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