Ancianos antirrobo en Constantina

Por José Á. Fontecha. La Guardia Civil enseña a los mayores de Constantina a defenderse de los estafadores con los fraudes más habituales como 'el de la mancha', 'el falso anestesista', 'la estampita' y 'el tocomocho'.

el 30 oct 2014 / 13:00 h.

gc Por José Á. Fontecha Los vecinos de Constantina fueron testigos ayer de una charla didáctica acerca de la prevención y mejora de la seguridad de los mayores. Impartida por miembros de la Guardia Civil y enmarcada dentro del Plan Mayor-Seguridad 2014, dependiente de la Secretaría de Estado para la Seguridad del Ministerio del Interior, durante más de una hora los asistentes fueron aleccionados en pautas de comportamiento para evitar ser estafados y poder velar por su propia seguridad. La charla, organizada por los servicios sociales del Ayuntamiento de Constantina, tuvo una primera fase introductoria donde Manuel Gallego, miembro del cuerpo de la Guardia Civil en el departamento de atención al ciudadano, expuso los cambios acontecidos en la sociedad en los últimos 50 años. De ellos extrajo que los delincuentes cuentan con mayor preparación, y que su objetivo, el colectivo más vulnerable, que es el de personas mayores de 65 años, constituye el 16 por ciento de la población, con expectativas del 30 por ciento para 2050. Por su parte, Juan Caballero, Cabo Primero de la Guardia Civil en Lora del Río, expuso la dificultad para reconocer a un delincuente en potencia. «Es imposible saber quién viene a estafarnos», argumentó Caballero, añadiendo que con el acto lo que se buscaba era dar una serie de pautas para conseguir saber cómo actúan y cómo actuar ante ellos. A continuación, los ponentes reprodujeron un vídeo exponiendo los peligros a los que se enfrenta un colectivo vulnerable que ofrece poca resistencia al delincuente para llevar a cabo su propósito con garantías. La primera parte giró en torno al propio domicilio y a la precaución que han de tener los mayores en temas como los suplantadores. Personas que fingen tener una profesión y que aprovechan la confianza del supuesto trabajo para entrar en la casa y estafar a la víctima. «Es la estafa más común», aseguró Gallego. Ante una situación así lo recomendable es no facilitar datos, ni tan siquiera la entrada, «amenazar incluso con llamar a la Guardia Civil», añadió Caballero. También se expuso a los asistentes la peligrosidad que entraña la calle y, ante la previsión de posibles «tirones», lo recomendable es caminar con el bolso a modo de bandolera y este mirando a la pared, y así dificultar la labor del caco. El núcleo central de la exposición, sin embargo, giró en torno a las estafas. Se detallaron en que consistían argucias como la de la mancha, donde una persona finge limpiar la mancha de la ropa del víctima y aprovecha su confusión para robarle; el falso antenista, teniendo como protagonista a un supuesto técnico que ha manipulado la antena de televisión para después cobrar por arreglarla; así como otras más clásicas como la de la estampita o el tocomocho. Especial cuidado pusieron los agentes en advertir sobre las revisiones de gas, que, según dijeron, son obligatorias cada 5 años «pero con quienes ustedes quieran», aclaró Caballero, invitando a desestimar el ofrecimiento de personal que aunque venga acreditado también pueden llevar a cabo estafas. El público asistente, participativo en el acto, expuso el conocimiento de otras estafas de las que ni tan siquiera la Guardia Civil tenía conocimiento como era la de la colonia, donde un desconocido da a oler a la víctima un supuesto perfume que provoca el aturdimiento de esta para poder robarle. Por último, al igual que con la estafa más pura, los ponentes advirtieron acerca de supuestos chollos. Productos a mitad de precio que, aunque procedan de negocios legales, carecen de garantía, lo cual supone un engaño más. Los vecinos de Constantina aportaron también su experiencia, relatando la presencia, en las pasadas navidades, de un negocio itinerante de tan solo días de duración que supuso un fiasco para los compradores confiados que acudieron alentados por el deseo de llevarse una ganga. Ante reclamos como éste, «hay que sospechar», aseguró Caballero, aludiendo al sentido común como método de defensa.

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