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¡Andando!

Ya no pega otra cosa: sol, aire libre, mar, naturaleza, paseos por el campo, ejercicio... He aquí tres propuestas colosales de senderismo para empezar a gozar la alegría del verano.

el 26 may 2011 / 18:49 h.

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Hace ya un par de semanas que la primavera llegó y en poco menos de un mes Sevilla la tendrá que despedir para darle la bienvenida al sofocante solsticio de verano. Sin embargo, aún está a tiempo de disfrutar de exultantes campos verdes que se encuentran no muy lejos de la capital. ¿Que no los conoce? Pues no espere más y aventúrese por estos singulares recorridos.

La primera propuesta arranca de la localidad sevillana de Cazalla de la Sierra en pleno corazón del monte hispalense. La puede hacer en bicicleta o si lo prefiere caminando. Usted decide. Se trata de la llamada Vía Verde de la Sierra Norte , un itinerario apto para todos los públicos y recomendado para hacerlo en cualquier época del año (eso sí, en los días más calurosos salga bien temprano­) porque aunque se trate de la serranía sevillana el calor arrecia en las horas centrales del día.

A unos metros de la estación de ferrocarril de Cazalla y Constantina se encuentra el inicio de esta vía. Si va en coche lo podrá dejar aparcado en un área habilitada para tal efecto y ya sólo le quedará comenzar la marcha. Sólo a unos metros de la ruta se encontrará con una bifurcación de la vía. Tenga cuidado que está mal señalizada, el tiempo, el desgaste o quién sabe qué han dejado las indicaciones tiradas por el suelo y esto puede llevarlo a confusión. A la derecha una vía pecuaria con interminables cuestas y no muy recomendables para el que no esté en plena forma física (ni se le ocurra tirar por ahí porque esa no es la Vía Verde), a la izquierda su camino.

Por delante le esperan 15 kilómetros a través de un asfalto con tratamiento slurry (blandito, pensado sobre todo para los ciclistas y sus caídas). Un paraje incomparable de encinas, alcornoques y quejigos lo acompañarán durante el recorrido. Si le interesa la historia también cuenta con ella esta vereda, puesto que por esta vía podrá llegar al famoso yacimiento, al poblado minero y a las Casas de los ingleses de San Nicolás del Puerto. Por el camino se cruzará con varias áreas de picnic en las que sentarse a descansar y tomar un bocado (llévelo de casa porque no encontrará ningún bar hasta que llegue a San Nicolás). Una vez allí tendrá dónde elegir, no se pierda la rica gastronomía del pueblo y no olvide que le quedan por recorrer otros 15 kilómetros más, eso sí, la vía cuenta con poca pendiente pero en la vuelta irá... ¡cuesta bajo!

Entre Cádiz y Sevilla se sitúa la segunda ruta propuesta, que también es verde y, cómo no, también era un antiguo vial de ferrocarril. Aunque, en este caso, las locomotoras de la época no llegaron a circular por sus vías. La Guerra Civil, la Posguerra y el Banco Mundial se ocuparon de ello. Un total de 36 kilómetros (sólo ida), más de una treintena de túneles (algunos con casi un kilómetro de longitud), cinco estaciones de tren en desuso y cuatro viaductos la hacen una ruta de lo más recomendable para los amantes de la naturaleza y de la historia. Si en la anterior ruta la oficina de información brillaba por su ausencia, en ésta pasa todo lo contrario. Nada más llegar al punto de salida, en la antigua Estación de Puerto Serrano, casi con toda seguridad encontrará a algún integrante de los Amigos de la Vías Verdes dispuesto a echarle una mano.

¿Qué debe llevar? Imprescindible: comida, agua (aunque encontrará varias fuentes con agua fresquita por el camino) y muchas ganas de pasarlo bien. Eso sí, debe recordar que se trata de una vía muy extensa con un total de 72 kilómetros. Los más regazados o con estado de forma algo más bajo pueden conformarse con hacer poco menos de la mitad, hasta el kilómetro 20,5 donde está la antigua Estación de Zaframagón, hoy Centro de Interpretación de la Vía Verde de la Sierra . Allí, puede descansar, tomar un piscolabis u observar a los buitres leonados. Poco más adelante aparecerá delante de sus ojos el paraje estrella de esta Vía Verde: El Peñón de Zaframagón. Una impresionante mole de piedra flanqueada por las aguas del Guadalporcún, que han esculpido un angosto paso, el Estrechón. Es el momento de sacar la máquina de fotos, el móvil o lo que quiera que use e inmortalizar el paisaje. Entre túnel y túnel, llegarán hasta la Estación de Olvera ya en la provincia de Cádiz, habrán recorrido 36 kilómetros y podrán tener un merecido descanso en el edificio de la estación, sin duda el más bello de todo este ferrocarril. Allí hay instalado un hotel y restaurante con unos precios de esos que hacen que uno añore la vida rural. Tome fuerzas porque aún le quedarán otros 36 kilómetros y no son ninguna tontería.

La tercera propuesta es más liviana y refrescante. Se trata de trajinar la costa gaditana. El recorrido comienza en Zahara de los Atunes (en la playa de Atlanterra) y transcurre por la playa de los Alemanes hasta llegar al Faro Camarinal, también pasa sobre el Cabo de Gracia desde donde divisarán las maravillosas vistas que les acompañaran todo el camino. El Estrecho, las costas de Tarifa, y al fondo la costa Africana. Y si tiene suerte y el día está claro, la ciudad de Tánger estará al alcance de sus ojos.

Una vez en Bolonia tendrán la oportunidad de visitar las ruinas romanas de Baelo Claudia. Esta antigua ciudad romana nace a finales del siglo II a.C.

El paseo playero de 11 kilómetros podrá hacerlo si lo desea con el grupo senderista Andayá , que organiza dicha rutilla para el próximo 4 de junio a un precio muy atractivo. Tanto si se une al grupo como si lo hace por su cuenta se recomienda llevar calzado cómodo, no olvide que son 11 kilómetros y, por supuesto, bañador para pegarse un chapuzón.

 

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