Cultura

Andrés Marín quiere dar el campanazo flamenco

Si en su anterior espectáculo, El alba del último día, bailaba un fragmento por campanas, ahora Andrés Marín desarrolla todo un montaje alrededor de tan simbólico instrumento. El bailaor sevillano estrenará El cielo de tu boca (Teatro Central, 22 y 23 de septiembre, 21.00 horas) con Llorenç Barber. Foto: J. Cuesta

el 15 sep 2009 / 12:08 h.

Si en su anterior espectáculo, El alba del último día, bailaba un fragmento por campanas, ahora Andrés Marín desarrolla todo un montaje alrededor de tan simbólico instrumento. El bailaor sevillano estrenará El cielo de tu boca (Teatro Central, 22 y 23 de septiembre, 21.00 horas) con Llorenç Barber.

"Todos mis trabajos los baso siempre en el flamenco, ése es mi lenguaje, lo que aprendí de mi padre y la tradición en la que me reflejo", dice Marín. "Nunca lo pondré a disposición de una performance, en todo caso al revés. Pero si el flamenco no tuviera propuestas nuevas, estaría muerto hace tiempo".

Son palabras de un bailaor que desarrollará en El cielo de tu boca una serie de palos tradicionales, pero acompañados por campanas. Eso sí, por si cupiera alguna duda de su filiación jonda, Marín lleva consigo tres voces rotundas -Segundo Falcón, José Valencia y Enrique Soto-, la guitarra de Salvador Gutiérrez y la percusión de Antonio Coronel. "Prefiero guiarme por la emoción a hacer montajes aburridos", agrega Marín.

A su lado, el valenciano Llorenç Barber se confesaba ayer "el último invitado" a este proyecto, pero su relación con el flamenco se remonta a 30 años atrás. "A comienzos de los 80 me aburrí de la música especulativa y empecé a alejarme de ella. Recuerdo que en Nueva York, adonde íbamos de peregrinación como a Roma o a Lourdes, mis amigos más performáticos me decían: ¿qué hacéis en España que no sois todos flamencos?", evocó el músico, que también fue testigo del acercamiento de algunos flamencos a formas experimentales: "Enrique Morente escuchó en mi casa por primera vez canto polifónico y quedó asombrado", añadió.

Según Llorenç, esta colaboración con Andrés Marín -y con la colaboración esencial de Salud López- es "un encuentro de disfrutes, un trabajo de sutilezas y pequeños guiños que se contradicen y vuelven a remitir al principio" en un tiempo en el que no tiene ningún sentido distinguir entre ortodoxia y heterodoxia. "No hay quien se crea que algo pueda tener un trocito de vanguardia y otro de retaguardia. Vivimos en una sociedad post-todo y mi invitación es a que todos demos de una vez el salto", apostilló.

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