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Cofradías

Ante el desconcierto, un cafelito

Los bares del Centro se convierten en el refugio del público a la espera de decidir un rumbo según las noticias cofrades

el 02 abr 2012 / 19:05 h.

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Ante la lluvia y el desconcierto por los cambios de horarios, fueron muchos los que optaron por refugiarse en los bares.

Cinco de la tarde. Una pandilla celebra su particular cabildo en plena plaza de San Pedro, colgados del pinganillo y venga a pasar el dedo por su iphone para consultar la última hora en internet. ¿Para dónde tiramos? Era la pregunta más repetida en una jornada de Lunes Santo que habitualmente comienza antes de las doce de la mañana y que ayer, a las cinco, aún era toda una incógnita. El público se repartía entre el Centro y Triana, donde se ubican las dos hermandades -La Redención y San Gonzalo- que en ese momento tenían que anunciar, dos horas más tarde de la habitual, si hacían la estación de penitencia tras la decisión del Polígono de San Pablo y de Santa Genoveva de no salir.

Eran momentos de incertidumbre y en el Centro, el público se resistía a irse a casa así que, ante el desconcierto, los bares hacían su agosto con el cafelito de media tarde, en algunos casos hasta con churros.

En el Spala de la Plaza de la Encarnación esperaba José Luis Pérez con toda su familia. Llegaron el Sábado de Pasión de Andújar (Jaén). Llevan veinte años viniendo a la Semana Santa sevillana. "Hemos comido en el Rinconcillo y ahora a tomar un café a ver si sale La Redención y vamos a verla. ¿Tú cómo lo ves?", pregunta José Luis, mientras uno de sus hijos permanece atento a la radio. Desde la ventana del bar se ven pasar a los nazarenos de Santa Marta camino de la iglesia de San Andrés. No saldrán, pero ellos aún no lo saben y tienen que ir, aunque lo intuyen. Su hermandad no es de las que se arriesga.

Se cruzan con ellos Antonia y una amiga, comiendo un helado de Rayas, concurrida, como el Tremendo y otros bares de la zona. "Hemos salido a las tres de casa, a ver salir el Rocío, pero no deja de caer. A ver si vemos algo y si no echamos la tarde", dice con resignación. Es la mejor mentalidad en una tarde como ésta.

Hay dos opciones: quedarse en casa pendiente de la radio y salir en cuanto haya una cofradía en la calle -es lo que parece que hicieron muchos a tenor de la gente que se agolpó de repente en las calles Santiago e Imagen cuando La Redención decidió salir (no terminó su estación de penitencia así que fueron los pocos privilegiados que pudieron verlos en la calle)-, o salir a la hora prevista e ir decidiendo sobre la marcha, sobre todo si no caen chuzos de punta como los que cayeron al final de la tarde. El Lunes Santo es además un día en el que se concentran muchas cofradías en el Centro por lo que se puede ir de un lado a otro sin tener que pegarse grandes caminatas. Y en ese ir y venir ganan los bares. Los hosteleros, como es habitual, se quejarán.

Y probablemente el gasto medio del consumidor no sea elevado, con la que está cayendo (y no precisamente por la lluvia). Pero un cafelito aquí, un helaíto allá y, ya más tarde, un refresquito o una cervecita caen en un día como el de ayer.

Las tiendas del Centro también captaban curiosos. No es día de compras pero la Feria está aquí al lado y no viene mal echar un vistazo a los complementos de flamenca que se llevan. También es época de bodas, bautizos y comuniones. Y esos pendientes o ese tocado que estamos buscando pueden aparecer en cualquier escaparate en momentos como éste. Peor lo tienen los kioscos ambulantes de buñuelos, algodón, chucherías y demás. La cosa no es consumir sino tomar algo para poder sentarse en una mesa a buen refugio.

Lo que es innegable es que en días como estos casi tan importante como el paraguas es la radio o, la última incorporación, el smartphone con conexión a internet. Si no, no hay forma de tomar decisiones. Y sobre todo, hay que estar dispuestos a cambiar los planes sobre la marcha y tener habilidad para saber callejear por si hay que plantarse en la otra punto en un momento.

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