Deportes

Apología de la mediocridad

el 11 dic 2010 / 22:45 h.

El técnico del Sevilla, Gregorio Manzano, ofreció un repertorio de gestos para grabar en la memoria de la conciencia colectiva en un encuentro en el que apenas pudo buscar alternativas al caos generado sobre el césped.

La evidente, alarmante y sorprendente ausencia de un mediocentro elegante y con capacidad de creación fue la enésima excusa para ocultar las carencias de un plantel de clase media y dadivoso en la retaguardia. 

El bailenense dispuso un 4-4-2 de inicio. Negredo y Kanouté, errático e impreciso, figuraron en ataque. El repliegue intensivo del Almería asfixió a un Sevilla aletargado y sin un guía que supiera gobernar las transiciones ofensivas. Los locales, sin capacidad para generar miedo con pases al hueco, recurrieron siempre a las penetraciones individuales de los interiores. El fútbol plano del manual nervionense contrastó con el orden, la disciplina y la solidaridad, con mayúsculas, de un rival eficaz.

Piatti fue un puñal y Corona un depredador de balones en la congestionada medular. En el segundo acto, y con 0-2 en el electrónico, Manzano ordenó recurrir a los envíos largos para acelerar el ritmo y buscar la hazaña, aunque por entonces ya reinaba la mediocridad.

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