Local

Aprender a estirarnos

Cuando las nubes negras se empeñan en pintar de gris el panorama a causa de las dificultades a las que han de enfrentarse muchas familias, los ejemplos de superación son especialmente valiosos. Más aún cuando los protagonizan personales populares y públicos...

el 15 sep 2009 / 22:20 h.

Cuando las nubes negras se empeñan en pintar de gris el panorama a causa de las dificultades a las que han de enfrentarse muchas familias, los ejemplos de superación son especialmente valiosos. Más aún cuando los protagonizan personales populares y públicos. Este es el caso de Juan Manuel Montilla, Langui, el rapero de barrio madrileño que triunfó en la pasada edición de los Goya, premiado como actor y como compositor en la película El truco del Manco.

En este momento, pocos serán quienes no visualicen la imagen de este héroe urbano. Con medio cuerpo paralizado, como consecuencia de un mal parto, tuvo que tirar de su cuerpo, hacía arriba, para recoger sus premios, luchando contra unas escaleras escandalosamente carentes de rampa, reveladora metáfora de lo que ha sido su vida.

Como líder del grupo La Excepción, al ritmo poético del rap, ha denunciado injusticias sociales y ha reivindicado el valor de la lucha contra la resignación. En los Goya, el Langui, tras hacer notar con tono amistoso, pero firme, la falta de sensibilidad "rampera", aludió a sus padres. A ellos les entregó el mérito de que pueda luchar por una vida digna: "Gracias a mis padres porque siempre me pusieron la nocilla en el estante más alto para que yo luchara, para que me estirara".

Así aprendió y ahí sigue estirándose ante cada reto. Afortunadamente en el camino ha encontrado a gente con el mismo espíritu, como Santiago Zannou. El director de la película, también premiado, no sólo ha sabido plasmar la lucha de este ciudadano sino que, además, nos regaló la imagen impecable y carismática de su padre feliz entre el público. Se trata de un subsahariano llegado con mil dificultades hace años a nuestro país y al que considera responsable de gran parte de lo que allí estaba ocurriendo.

La gala pasará, como otras, pero estos momentos debemos guardarlos como oro en paño. Porque ahora, más que nunca, los españoles necesitamos recordar que merece la penar estirarnos, esforzarnos para alcanzar lo que necesitamos. Y que todos somos o, mejor dicho, deberíamos ser Languis.

Periodista

opinion@correoandalucia.es

  • 1