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Aprender a vivir a ciegas

En España existen unas 60.000 personas con problemas de visión, según los datos que proporciona la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE), una empresa que, desde sus inicios, ha intentado hacer lo posible por mejorar la calidad de vida y la inclusión social de las personas ciegas en el país.

el 14 may 2010 / 12:10 h.

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Los estudiantes de la Escuela de Arquitectura cruzan un paso de peatones simulando ser ciegos.

¿Se imaginan que un día no pudieran ver? ¿Que tuvieran que ducharse, maquillarse, cocinar o salir a la calle sin tener la inestimable información que nos proporcionan los ojos?

Pues mucha gente tiene que hacerlo. Aprender a vivir sin la vista puede resultar duro, pero, desde finales de 1938, existe en nuestro país una organización que se encarga de ayudar a personas en esa situación a desenvolverse autónomamente y hacer una vida lo más normal posible.

El servicio de rehabilitación de la ONCE es el encargado de lograr ese objetivo. Para poder acceder a él, así como a otros servicios que presta la organización, hay que estar afiliado a la misma.

Además, no sólo trabajan con personas ciegas, sino también con deficientes visuales y dentro de sus funciones se añade realizar campañas de sensibilización donde los técnicos enseñan, durante un rato, cómo es ser ciego o deficiente visual y las barreras con las que se topan estas personas.

Un ejemplo de ello es la jornada que David Reyes y Teresa Fernández, técnicos en rehabilitación, pasan con estudiantes de Arquitectura para "hacerles ver y vivir en sus propias carnes los problemas arquitectónicos a los que se enfrentan diariamiente miles de ciegos y deficientes".

Pero centrándose en la rehabilitación, el proceso comienza en el momento en que se realiza la afiliación, la persona ciega o deficiente va a tener una consulta con un oftalmólogo que va a dirimir qué problemas tiene y qué necesita el paciente.

Cuando se trata de personas que no ven nada o sólo perciben algunas luces, es decir, son ciegos, después de la visita al especialista pasan directamente con los técnicos de rehabilitación, que van a ser los encargados de enseñarle cómo moverse en esta nueva vida en penumbra.

Según explica Severiano Usero, técnico de rehabilitación: "Nosotros les mostramos  cómo orientarse, porque desplazarse no es sólo moverse y no caerse, sino saber dónde estoy, por dónde me voy desplazando y dónde quiero llegar".

Esto lo hacen enseñándoles a desenvolverse con el bastón largo de movilidad. El típico bastón blanco que es de ese color "como símbolo de que la persona que lo porta es ciega o tiene problemas de visión", cuenta Severiano.

Además, una de las partes más importantes de la rehabilitación es el entrenamiento para obtener habilidades en la vida diaria, es decir, los ciegos tienen que aprender a hacer todo lo que hacemos los demás en nuestra vida normal, pero sin ver. Desde ducharse, vestirse, cocinar, hacer la cama, limpiar, etc. Para ello, Usero explica que "hay unas técnicas para cada cosa pero que lo fundamental en todas, la clave, es el orden en el procedimiento".

Estos técnicos dan una atención personalizada, dado que se desplazan hasta la casa del invidente para poder enseñarles allí directamente y 'marcarles' los electrodomésticos para que puedan usarlos: "Nosotros aconsejamos que todos los electrodomésticos sean de botonadura porque es más fácil para ellos ya que se nota el cambio de posición, también les ponemos una referencia en cada programa, por ejemplo, de la lavadora o el microondas, le pegamos una etiqueta que está escrita en braille", cuenta Severiano y añade "las tecnologías digitales que están saliendo ahora son muy complicadas para un ciego, porque en una pantalla táctil ¿cómo sabe él dónde está el 3 o el 5?".

Este servicio, el primero al que acude un ciego, no sólo es exclusivo para ellos, sino que también pasan por aquí las personas con deficiencia visual.

El deficiente visual es aquel que, aun teniendo problemas de visión, todavía conserva un resto visual y desde este servicio se va a intentar optimizar al máximo la visión que le queda a través de ayudas ópticas, electrónicas y no ópticas que van a potenciar el uso de la vista para todas las actividades que se realizan normalmente, como leer, escribir, etc.

Esto se hará con un óptico que le probará diversos materiales y finalmente los técnicos de rehabilitación le enseñarán a usarlos y a sacarles el mayor partido.

Entre las ayudas que se les ofrecen se pueden encontrar lupas, gafas de alto poder dióptrico (también llamadas microscopios), que consiguen el aumento por disminución de la distancia, es decir, en realidad, no aumentan nada por sí mismos, pero facilitan la acomodación, que es la función visual que permite acercarse al objeto para verlo con nitidez.

Si necesitamos aumentar el tamaño de los objetos que se encuentran a distancias lejanas echaremos mano de un telescopio y si nuestro resto de visión es muy bajo la última opción es la llamada lupa-televisión. Este artefacto consiste en un monitor, una cámara y un sistema óptico mediante el cual podemos poner lo que queramos leer o ver bajo la cámara y en la pantalla nos saldrá el texto que podremos ampliarlo todo lo que necesitemos.

El mundo de la ceguera y los problemas visuales es muy amplio y esto es sólo una parcela de todos los servicios que ofrece la ONCE a sus afiliados.

Todo el mundo no afronta la situación de la misma forma y algunos necesitan, no sólo aprender a andar con un bastón, sino aprender a aceptar esta nueva forma de vivir y para ello, también cuentan con apoyo psicosocial.

La educación es un aspecto fundamental en la vida de un niño o un joven y ser ciego no tiene que ser un problema para conseguir sus sueños y metas. La ONCE favorece la plena inclusión escolar y social del alumnado con problemas visuales, recibiendo una atención complementaria que responde a las necesidades educativas específicas derivadas de su situación visual.

El empleo, la cultura, el deporte, la accesibilidad, las ayudas a la investigación, la adaptación de textos a braille, los perros-guía, todo esto y algunos servicios más que se quedan en el tintero hacen que la Organización Nacional de Ciegos Españoles sea algo más que una empresa que se dedica a vender cupones.

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