Cultura

Apuesta por la comedia

Lugar: Palacio de los marqueses de la Algaba, 11 de octubre.Obra: Medida por medida. Compañía: Junglaría. Autor: William Shakespeare. Dirección: Antonio Raposo. Intérpretes: Néstor Barea, Eloína Marcos, Miguel López, Rubén Carballés, Serafín Zapico, Ángela Mesa, Antonio Raposo, Cristina Faguás, Piedad Cuartero, Candela Cruz, Fabio Arrante, Fabio Gil. Calificación: ***

el 11 oct 2014 / 17:37 h.

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Según el crítico literario Harold Bloom, Medida por medida es una comedia que destroza la comedia. Y es que con ella Shakespeare reflexiona sobre el poder y la debilidad que puede llegar a imprimirnos el deseo sexual. Una debilidad que puede corromper hasta la moral más estricta y encaminar al hombre a un destino trágico. No obstante, en cuanto a su estructura formal la obra es fiel a los cánones de la comedia de enredos de su época. Tal vez por eso esta nueva versión, a cargo de la compañía de teatro sevillana Junglaría, incide en su condición cómica mediante una animación previa. Los actores y actrices secundarios reciben al público, y a hilo de acompañarlos a sus asientos les presentan a sus personajes de prostitutas y alcahuete, quienes junto al personaje de Lucio ejercerán de bufones en la obra. Un papel que derrochan con frescura y desparpajo en su interacción con los espectadores, quienes gracias a ellos se enfrentan a la representación con una sonrisa en la boca. La puesta en escena, aunque con algunas concesiones con respecto a la escenografía o al vestuario, es fiel a la época, el espíritu, el argumento y los personajes de la obra original. Aunque en ese sentido llama la atención que aquí sea el Duque el que se erige en protagonista. Tal vez se deba a las imposiciones de la dirección que han obligado a Raposo a no dar mucha cancha su personaje, Claudio, que es sobre el que recae el peso de la historia. Aunque no por ello deje de imprimirle una auténtica carga dramática, sobre todo en la escena del encuentro en la cárcel con su hermana, la casta novicia interpretada con maestría y todo lujo de matices por la televisiva Eloína Marcos. Cabe destacar el uso del espacio, ese patio del Palacio de los Marqueses de la Algaba que perfila a la perfección la atmósfera intrigante de la Edad Media. Aunque a ese respecto habría que resaltar también la acertada ambientación sonora -a cargo del grupo de música antigua Artefactum- así como el buen uso de los recursos que lleva a cabo Valentín Donaire en su diseño de iluminación. El ritmo es fluido y ascendente, y aunque el reparto es un tanto irregular y la pluma de Shakespeare no acaba de brillar, el montaje consigue que la historia nos atrape y nos emocione.

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