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Economía

Arance sucumbe ante la crisis y echará el cierre

La reputada compañía sevillana ha comunicado ya la decisión de cesar toda la actividad. Sólo en Sevilla afecta a 79 trabajadores.

el 06 feb 2012 / 21:58 h.

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Arance La Ballena, una de las más reputadas marcas sevillanas, sucumbe ante la ya larga crisis económica y al derrumbe de la construcción. La compañía anunció en el día de ayer a la plantilla de Andalucía, Extremadura y Madrid su despido tras hundirse las ventas y fracasar distintas operaciones en marcha –entre ellas la negociación con la banca– para aliviar su deuda, tanto la financiera como la reclamada por los proveedores, y hoy ha planteado a los sindicatos el cese total de su actividad. Los motivos alegados: económicos.

El expediente de regulación de empleo, de carácter extintivo, lo comunicó ayer la compañía, cuya sede principal y social se ubica en la localidad sevillana de Valencina de la Concepción, al comité de empresa. Por su parte, fuentes cercanas a la firma de baño y decoración confirmaron que, en efecto, se había estado buscando una solución hasta el pasado viernes, sin que las negociaciones entabladas hubieran fructificado. El impago a sus proveedores arrancó a mediados del pasado ejercicio tras acumular varios años en pérdidas.

Este periódico intentó ayer sin éxito conocer la versión de los empresarios quienes, según fuentes de su entorno, han intentado por todos los medios salvar a la compañía, aunque el cierre de instalaciones que se inició en 2011 no ha sido suficiente. Es previsible que, en los próximos días, Arance solicite el concurso de acreedores voluntario (la antigua figura de la suspensión de pagos) antes de que le fuercen los acreedores propios. Hasta la pasada semana, los dueños, la familia sevillana Arance, se negaban a semejante posibilidad e insistían en que había negociaciones abiertas para no llegar a ese extremo.

A falta de más detalles, desde CCOO-Sevilla dijeron temer el cierre de Arance La Ballena. No en vano, el comité iniciará hoy la negociación de las indemnizaciones, si bien fuentes de éste precisaron que el grupo tiene las nóminas al día.

En principio, el despido afecta a los 79 trabajadores sólo en Sevilla que están dentro de la matriz del grupo, no de su red de franquicias, aunque la crisis de aquélla terminará por arrastrar a ésta. Esos empleados ya estaban sujetos a un ERTE (expediente de regulación temporal) para un periodo de 20 meses que expiró en diciembre. A lo largo de 2011, por ejemplo, se cerraron las tiendas de Alcalá de Henares (Madrid), Jerez y Utrera.

De la matriz, denominada 2M-85, dependen 9 sociedades que gestionan los negocios de Madrid, Sevilla, Badajoz, Cádiz, Málaga, Córdoba, Jaén y Huelva, así como los servicios centrales y almacén logístico radicados en Valencina de la Concepción.

En 2010, último ejercicio contable del que existen datos auditados, el grupo registró unas pérdidas de 3,9 millones de euros. En ese año, la plantilla alcanzaba los 198 trabajadores, frente a los 254 del anterior. Las ventas pasaron de 38,39 a 32,05 millones de euros y el endeudamiento financiero se situó en 16,7 millones, con otros casi 13 millones adeudados en el corto plazo. Mientras, la clientela le debía 2,4 millones.

Las pérdidas de 3,90 millones de euros de 2010, el tercer año de la crisis económica, se agregaron a los números rojos por 3,60 millones del ejercicio previo, según consta en el Registro Mercantil de Sevilla.

En 2011 Arance bloqueó el que durante el boom inmobiliario fue su principal mercado, suministrar a constructoras, ante el parón de las promociones inmobiliarias y se centró en los clientes particulares y el nicho de las obras de reforma.
Los propietarios de Arance

La Ballena, una familia sevillana capitaneada por los hermanos Martín y Vicente Arance, tienen una enorme estima por parte del empresariado andaluz e incluso por la plantilla y los sindicatos. Éstos se lamentaban ayer por su crisis.

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